Biobío: instalarán 371 mil emisores de confusión sexual para frenar avance de la polilla del racimo de la vida

11 de Agosto 2026 | Publicado por: Equipo Digital
Fotografía: Cedida | SAG Biobío

Los dispositivos serán instalados durante agosto y septiembre en sectores urbanos de 11 comunas de la Región del Biobío, con el objetivo de evitar la reproducción y dispersión de la plaga Lobesia botrana.

Durante agosto y septiembre, funcionarios del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) de Biobío instalarán 371 mil emisores de confusión sexual de la polilla del racimo de la vid (Lobesia botrana) en sectores urbanos de las comunas de Mulchén, Santa Bárbara, Nacimiento, Quilaco, Laja, Los Ángeles, Cabrero, Yumbel, Tucapel, Florida y Santa Juana. Esta medida forma parte de las acciones contempladas en el Programa Nacional de Lobesia botrana y tiene como objetivo disminuir la reproducción de esta plaga y evitar su dispersión.

Para explicar a la comunidad en qué consiste esta técnica de control, el Seremi de Agricultura del Biobío, Francisco Lagos, y el Director Regional del SAG Biobío, Roberto Ferrada, visitaron la propiedad de Fernando Letelier, en Los Ángeles, donde participaron en la instalación de estos dispositivos.

El Director Regional del SAG Biobío explicó que “a través de estos dispositivos queremos evitar la reproducción de esta polilla, ya que estos emisores liberan una feromona sintética que desorienta al macho, impidiendo que se encuentre con la hembra para reproducirse”.


Por su parte, el Seremi de Agricultura destacó que “la instalación de estos emisores no tiene costo para la ciudadanía. Queremos hacer un llamado a las vecinas/as de las comunas donde se realizará esta instalación a permitir el ingreso de las y los inspectores del SAG a las viviendas priorizadas. Nuestros funcionarios/as se encuentran debidamente identificados y serán quienes instalarán estos dispositivos en parrones, árboles o plantas”.

Asimismo, las autoridades del agro solicitaron a la comunidad no retirar, manipular ni trasladar los emisores a otros lugares, ya que su correcta ubicación es fundamental para que la estrategia de control sea efectiva.


Estos dispositivos tienen una vida útil aproximada de seis meses y no son tóxicos ni provocan problemas para la salud de las personas, animales, abejas, enemigos naturales ni otros insectos benéficos.