El hombre había sido hospitalizado el domingo por un cuadro de fiebre hemorrágica. Autoridad sanitaria levantó cuarentena para el resto de la tripulación.
Por Constanza Santander Montorfano
Un cuadro de malaria fue el detonante del fallecimiento del tripulante vietnamita hospitalizado en el Hospital Las Higueras de Talcahuano.
Así lo dio a conocer la autoridad sanitaria, descartando que se haya tratado de ébola y de paso levantando la cuarentena para el resto del personal a bordo del barco al que pertenecía el marino, el que se encontraba de gira en la Bahía de Concepción.
Vale recordar que el hombre de 29 años ingresó al recinto médico tras presentar un cuadro clínico compatible con fiebre hemorrágica, siendo internado de forma inmediata.
La seremi de Salud, Isabel Rojas, detalló que las muestras del paciente fueron remitidas al Instituto de Salud Pública (ISP) apenas se activó el protocolo sanitario.
El primer resultado descartó ébola. Posteriormente, se confirmó malaria, patología que se contagia fundamentalmente por la picadura de mosquitos Anopheles portadores del parásito Plasmodium, insecto que no existe en la Región del Biobío.
Sobre esa base se descartó riesgo de contagio para el resto de la tripulación y se autorizó a la nave a continuar rumbo al siguiente puerto.
Entre quienes circulaban ese martes por el hospital, la noticia dejó posturas distintas frente a las medidas de autocuidado. Roberto Arroyo, que fue al recinto por medicamentos junto a su esposa, dijo tener conocimiento del caso “por las noticias” y lo describió como “una fiebre que producía hemorragia”.
Para él, la duda no pasa por si puede llegar un cuadro así al país, sino por la capacidad de respuesta: “El tema es si nosotros tenemos los protocolos para poder combatir o aislar si es necesario, si tenemos los protocolos actualizados para esto”. Explicó que optó por usar mascarilla “que es lo que aprendimos con el COVID-19”, y planteó que el protocolo sanitario debería ser más visible para la comunidad.
Julia Gallardo, en cambio, señaló que notó que era la única que usaba mascarilla: “Me la puse afuera, pero después me la saqué porque no anda nadie con mascarilla”.
Por otro lado, Manuel Coloma, presidente de la Unión Comunal de Juntas de Vecinos de Talcahuano, calificó lo ocurrido como “una lástima, porque se expone a la ciudad a este tipo de cosas”. El dirigente confió en que el ISP haya actuado “con cautela y con precaución, para que nuestros vecinos se sientan tranquilos”.
A diferencia de otras fiebres hemorrágicas de origen viral, la malaria es causada por un parásito, explicó Cintia Avendaño, académica de Tecnología Médica de la UCSC.
El Plasmodium ingresa al organismo mediante la picadura del mosquito Anopheles —y, con menor frecuencia, por transfusión sanguínea o vía placentaria—, se aloja en el hígado, se multiplica y regresa al torrente sanguíneo, momento en que aparecen los signos característicos: fiebre elevada, escalofríos y sudoración intensa, en ciclos cercanos a las 48 horas, junto a posibles alteraciones de la coagulación y anemia.
No existe vacuna disponible ni un fármaco preventivo de uso directo. Asimismo, el manejo se realiza con cloroquina y tratamiento sintomático, señaló Avendaño. Precisó que Chile presenta bajo riesgo, aunque recomendó a los viajeros hacia zonas endémicas de África, Asia o la Amazonía consultar al Ministerio de Salud por profilaxis, y usar ropa protectora y mosquiteros durante la noche.
El infectólogo de Clínica Andes Salud Concepción, Dr. Álvaro Llancaqueo, explicó cómo se transmite esta enfermedad y por qué el caso confirmado no representa un riesgo para la población de la Región del Biobío.
Llancaqueo entregó tranquilidad a la comunidad y detalló que “la malaria es una enfermedad parasitaria causada por el Plasmodium, que requiere obligatoriamente la participación de un vector para transmitirse: el mosquito del género Anopheles. Si no existe este mosquito, no hay transmisión de malaria. No se contagia de persona a persona por contacto directo, por lo que no requiere medidas de aislamiento”, explicó el especialista.
Recordó además que la malaria fue erradicada del país en 1945, por lo que actualmente no existe transmisión autóctona.
“La posibilidad de infección autóctona no existe. Sin embargo, eso no significa que no debamos mantener una vigilancia epidemiológica permanente. Hoy existe un importante movimiento internacional de personas y mercancías, por lo que eventualmente podría ingresar un mosquito desde zonas donde la enfermedad es endémica. Para que este pueda establecerse necesitaría encontrar condiciones ambientales favorables, principalmente calor y agua”, señaló.
Antes de conocerse el resultado del ISP, Lya Montecinos, jefa de carrera de Tecnología Médica de la UCSC, había advertido que una fiebre hemorrágica es un síndrome, no un diagnóstico, y que puede originarse en distintos virus: dengue o fiebre amarilla, entre otros. Por lo tanto, era prematuro hablar de ébola sin evidencia de laboratorio. En ese momento, subrayó que no había riesgo para la comunidad mientras el paciente permaneciera aislado bajo protocolo hospitalario, y llamó a informarse por canales oficiales y reforzar medidas básicas como el lavado de manos.