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Biobío: saturación de suelos eleva riesgo de remociones en masa ante continuidad de lluvias

Senapred advierte el escenario de los terrenos bajo sistema frontal. Las precipitaciones ya dejaron más de 80 viviendas afectadas en Talcahuano y Tomé.

Por: Hugo Ramos Lagos 16 de Julio 2026
Fotografía: Isidoro Valenzuela M.

“Nosotros ya nos acostumbramos. Llevamos cinco o seis años viviendo lo mismo. Uno duerme con la incertidumbre de que se nos va a subir o se nos va a salir el río”, sostuvo Roberto Solar, vecino del sector Santa Rita en Concepción. Mientras las precipitaciones seguían acumulándose durante la segunda jornada del sistema frontal, él observaba de cerca el comportamiento del río Andalién.

Al igual que Solar, el resto de las familias del lugar permanecía pendiente de un cauce que históricamente ha generado preocupación durante los inviernos más intensos en el Gran Concepción.

El año pasado, recordó, fueron los propios vecinos quienes construyeron un talud con recursos propios para intentar reducir los efectos de las crecidas. “Logramos mitigar que el río se desbordara como ocurrió el año anterior. Esperemos que este año no corramos la misma suerte”, afirmó.

Y mientras el temporal continúa, la rutina vuelve a repetirse. “Cuando vemos el mínimo riesgo de desborde, lo primero es levantar las cosas. También nos preparamos porque el agua potable suele ser lo primero que se corta”, relató.

A pocos kilómetros de allí, el escenario era distinto. Con palas, casi una treintena de funcionarios de la Municipalidad de Concepción despejaba una zanja de evacuación de aguas lluvias junto a la Ruta N-48-O, pasando el Puente 1, en el inicio de la variante hacia Lo Tato.

El agua que descendía desde una ladera comenzaba a acumularse debido al desmoronamiento de un talud, dificultando su escurrimiento hacia el estero Queule. La tarea era sencilla, pero urgente: retirar barro y sedimentos antes de que las precipitaciones previstas para la tarde volvieran a poner a prueba ese punto.

“Como medida preventiva, hoy nos tocó limpiar este canal. Como pueden apreciar, se está derrumbando y eso no permite el flujo del agua”, explicó a Diario Concepción Andrés Vega, encargado de dicha cuadrilla de Aseo y Ornato.

Las labores comenzaron desde primera hora de la mañana, luego de intervenir otra zanja en el camino a Cabrero. Aunque hasta ese momento no existía material sobre la calzada, el desprendimiento de tierra hacía necesario actuar antes de que el agua terminara rebalsando hacia la ruta.

Ambas escenas resumen en gran medida lo que fue la segunda jornada del sistema frontal en el Biobío. Más que grandes emergencias, el día estuvo marcado por cuadrillas desplegadas en terreno, monitoreo permanente de cauces, vecinos atentos al comportamiento de los ríos y organismos públicos concentrados en contener riesgos antes de un nuevo pulso de precipitaciones.

Crecida del río Andalién en sector Santa Rita de Concepción / Foto: Isidoro Valenzuela M.

En ese contexto, el balance preliminar de la jornada daba cuenta de 88 viviendas dañadas, de las cuales 78 corresponden a Talcahuano y 10 a Tomé, además de afectaciones puntuales por remociones menores de tierra, crecidas de cauces bajo vigilancia y daños provocados por el viento en infraestructura pública.

Biobío bajo observación

El despliegue observado en terreno coincidió con el análisis realizado durante la mañana en una nueva sesión del COGRID Regional.

En ese sentido, el delegado presidencial del Biobío, Julio Anativia, señaló que las precipitaciones registradas durante las últimas 24 horas se ajustaron a las proyecciones meteorológicas, acumulándose cerca de 100 milímetros en la cordillera, 80 milímetros en la provincia de Arauco y 69 milímetros en la provincia de Concepción.

La autoridad confirmó además el balance de viviendas afectadas y explicó que el monitoreo se mantiene especialmente sobre la crecida del río Pichilo y del estero Bellavista, en Tomé, además de sectores donde se registraron remociones menores de tierra.

Precisamente Tomé concentró parte importante del despliegue institucional. Hasta Punta de Parra llegaron autoridades nacionales, regionales y comunales para encabezar un COGRID comunal luego de que los fuertes vientos desprendieran parte de la techumbre del patio de la escuela básica del sector.

“Vamos a continuar el monitoreo y la atención de las situaciones puntuales que se han producido, especialmente en la escuela de Punta de Parra y en las afectaciones a viviendas producto de remociones menores de tierra”, indicó Anativia.

En paralelo, el seremi de Vivienda y Urbanismo, Anselmo Villagra, informó que durante los últimos dos días la cartera ha recorrido distintos sectores de Talcahuano, Hualpén y Penco para verificar el comportamiento de las obras de mitigación ejecutadas tras emergencias anteriores.

Tal recorrido incluyó el eje Colón, donde las faenas quedaron inconclusas tras la salida de la empresa Tapusa. Allí, según la autoridad, las intervenciones provisorias implementadas para enfrentar el invierno han respondido de manera favorable.

“Comprobamos que las obras de mitigación están funcionando de buena forma respecto a las aguas lluvias. Los problemas que tenían los vecinos se han ido solucionando mientras esperamos la obra definitiva en el eje Colón”, señaló Villagra.

En Penco, añadió, también se inspeccionaron canalizaciones y muros de contención provisorios en sectores como Héctor Navarro, Geochile y Lomas de Peumo, constatando que las medidas implementadas han permitido reducir los riesgos para las viviendas mientras se ejecutan las soluciones permanentes.

Posible incremento del riesgo

Aunque durante parte de la jornada la situación permanecía contenida, las autoridades insistieron en que el escenario puede cambiar rápidamente.

Al respecto, el director regional de Senapred, Alejandro Sandoval, explicó que el principal factor de preocupación ya no es únicamente la intensidad de las precipitaciones previstas, sino la condición en que quedó el territorio tras las lluvias del martes.

“Son lluvias bastante fuertes que reflejan un nivel de riesgo similar al del martes, incluso mayor, porque nuestros suelos están saturados, por lo tanto, aumenta el riesgo de ocurrencia de remociones en masa”, advirtió.

El director agregó que los cauces que nacen en la Cordillera de la Costa son los que presentan mayor sensibilidad frente a eventos de lluvia intensa, debido a que aumentan rápidamente su caudal.

“De darse este pronóstico, esos ríos aumentarán su caudal rápidamente y podrían provocar algún desborde”, sostuvo, reiterando el llamado a evitar acercarse a riberas y quebradas.

Conectividad y respuesta

Mientras tanto, el Ministerio de Obras Públicas (MOP) mantuvo sus equipos desplegados en distintos puntos de la región.

Durante la jornada las labores volvieron a concentrarse en la Ruta de la Madera, donde continuaron los trabajos para despejar barro y pequeños desprendimientos, además de la ruta Q-61 en Alto Biobío, que permanece parcialmente habilitada mientras prosigue el retiro del gran bloque rocoso que mantiene restringido el tránsito.

En materia hidrológica, la Dirección General de Aguas (DGA) continuó monitoreando cerca de 200 estaciones distribuidas en la región. En la tarde, el organismo informó que todas las estaciones emplazadas en zonas habitadas permanecían bajo el umbral de Alerta Azul.

Solo algunos puntos de monitoreo ubicados en la alta cordillera registraban niveles superiores a ese parámetro, condición que, según el servicio, no representaba riesgo para la población.

Finalmente, el Ministerio de Desarrollo Social convocó un Comité Preventivo de Emergencia Social para coordinar acciones dirigidas a grupos vulnerables.

Entre las medidas adoptadas figura el refuerzo de la red de albergues —cuya ocupación alcanza el 96 %— con 40 nuevas camas en Concepción y Chiguayante, además de mantener operativas las rutas médicas para personas en situación de calle y disponer de los 1900 funcionarios acreditados para aplicar la Ficha Básica de Emergencia (FIBE) en caso de que las afectaciones aumenten.

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