El desborde del estero Bellavista en Tomé y la suspensión de clases han marcado las últimas horas de la zona en medio de la emergencia.
Con los primeros anegamientos registrados durante este martes y un pronóstico que anticipa nuevas precipitaciones para el resto de la semana, la Región del Biobío mantiene desplegado un amplio operativo preventivo para enfrentar el resto del sistema frontal que afecta a la zona centro sur del país.
Si bien por el momento hubo consecuencias acotadas, la actualización realizada por la Dirección Meteorológica de Chile elevó las proyecciones de lluvia y viento para los próximos días, escenario que llevó a Senapred a reforzar las medidas de coordinación y declarar una Alerta Temprana Preventiva por amenaza de crecidas de cauces, la que se suma a la Alerta Amarilla vigente en la región.
En ese sentido, el director regional de Senapred, Alejandro Sandoval, explicó que el pronóstico considera cerca de 160 milímetros de precipitaciones durante las próximas 48 horas y que el acumulado total del evento podría superar los 200 milímetros hacia el viernes.
“Claramente se prevé que tengamos algún problema en la infraestructura”, sostuvo.
Junto con ello, precisó que el organismo declaró una Alerta Temprana Preventiva por amenaza de crecidas de cauces en coordinación con la Dirección General de Aguas (DGA), debido al incremento esperado en los caudales de ríos y esteros.
Durante la jornada comenzaron a registrarse los primeros efectos asociados al impacto de las lluvias. El delegado presidencial del Biobío, Julio Anativia, informó que en Tomé se produjo el desborde del estero Bellavista, situación que afectó algunas viviendas del sector, además de registrarse caída de árboles en rutas de la comuna.

Crecida del estero Bellavista en Tomé / Foto: Isidoro Valenzuela M.
La autoridad agregó que se mantuvo coordinación con municipios y servicios públicos, realizando recorridos en terreno y participando en los COGRID comunales para monitorear la evolución del evento.
Anativia agregó que una de las principales preocupaciones corresponde a las zonas afectadas por los incendios forestales del verano pasado, donde la pérdida de cobertura vegetal podría favorecer remociones de masa.
“Hay algunos sectores que ya no cuentan con las protecciones y es probable que existan algunos deslizamientos de tierra, como en las comunas de Penco, Tomé y algunos sectores rurales de Concepción”, señaló.
Respecto del río Andalién, indicó que las obras ejecutadas por el Ministerio de Obras Públicas (MOP) han permitido mejorar la respuesta frente a eventuales crecidas, aunque precisó que el comportamiento del cauce continuará siendo monitoreado durante todo el evento.
Si bien las precipitaciones continuarán durante este miércoles, la principal preocupación está puesta para el jueves, cuando llegue un nuevo pulso de lluvias y fuertes vientos sobre una región que ya comenzará a acumular agua.
Las proyecciones meteorológicas anticipan cerca de 38 milímetros de lluvia en Concepción, alrededor de 35 milímetros en Talcahuano y montos cercanos a 40 milímetros en comunas como Penco, Chiguayante y Coronel.
En el interior, Los Ángeles podría superar los 53 milímetros, Cabrero alcanzar los 58 milímetros y Nacimiento registrar unos 55 milímetros, mientras que los mayores acumulados se esperan en Curanilahue, con cerca de 67 milímetros, y Santa Bárbara, donde podrían caer alrededor de 72 milímetros durante esa jornada.
A ello se suman fuertes vientos, con rachas de hasta 80 kilómetros por hora en gran parte del territorio regional y superiores a los 100 kilómetros por hora en sectores cordilleranos. En Isla Mocha e Isla Santa María incluso podrían superar los 120 kilómetros por hora, además de mantenerse vigente la alerta por marejadas.
Respecto de aquello, Sandoval explicó que una de las mayores preocupaciones corresponde a los cauces que nacen en la Cordillera de la Costa, ya que reaccionan con mucha mayor rapidez frente a lluvias intensas.
“Podemos hablar del río Andalién, el estero Bellavista, el río Pichilo, el estero Ranas, el río Curanilahue, el río Laja y el río Carampangue. Son ríos que tienen un recorrido muy pequeño y cuando las precipitaciones son intensas en corto periodo de tiempo aumentan muy rápidamente su caudal”, explicó.
En adición, la autoridad también realizó un llamado a quienes viven cerca de ríos y esteros a mantenerse atentos al comportamiento de los cursos de agua.
“Si un curso de agua disminuye rápida y violentamente su caudal, quiere decir que aguas arriba se está produciendo una obstrucción que puede provocar posteriormente un aluvión. En ese caso, las personas deben evacuar inmediatamente los sectores ribereños, incluso sin esperar instrucciones de la autoridad”, advirtió.
Mientras el pronóstico continúa al alza, los organismos técnicos mantienen un seguimiento permanente del comportamiento hidrológico de la región.
El informe emitido durante la tarde por la Dirección General de Aguas señala que la red regional de monitoreo —compuesta por cerca de 200 estaciones fluviométricas— mantiene vigilancia sobre cauces como los ríos Andalién, Pichilo, Curanilahue, Lia, Duqueco, Laja y Biobío, además de esteros como Bellavista, Nonguén, Quilque y Paillihue.
Pese al aumento esperado de las precipitaciones, todas las estaciones permanecían bajo el umbral de Alerta Azul y el reporte descartaba riesgo de desborde en los embalses emplazados en la cuenca del río Biobío.
Desde el MOP, el seremi José Piña aseguró que la cartera mantiene equipos y maquinaria desplegados en las tres provincias para responder oportunamente ante cualquier contingencia.
“Afortunadamente, hasta este momento, la gran mayoría de nuestras rutas estructurantes y vías concesionadas se encuentran operativas”, declaró.
Piña añadió que el trabajo preventivo se concentra especialmente en sectores vulnerables como la Ruta de la Madera y la ruta Q-61 en Alto Biobío, donde continúan labores destinadas a asegurar la transitabilidad.
En otras materias, la seremi de Educación del Biobío, Teresa Carrasco, autorizó la suspensión preventiva de clases para este miércoles en Penco y Tomé debido al riesgo de remociones de masa, mientras que en Alto Biobío y Antuco la medida respondió a las condiciones previstas en la cordillera y al riesgo de aislamiento.
Talcahuano también se sumó a la medida retomando actividades el próximo 20 de julio. Luego, la autoridad resolvió la suspensión de clases en toda la Región del Biobío para este miércoles 15 de julio, medida que regirá para todos los niveles del sistema escolar.
Desde el Ministerio de Transportes confirmaron la suspensión de los servicios hacia Isla Mocha e Isla Santa María debido a las condiciones meteorológicas, además del transporte escolar subsidiado en Alto Biobío tras la suspensión de clases.
En paralelo, el Ministerio de Desarrollo Social informó que dispone de 1.900 funcionarios acreditados en los 33 municipios de la región para aplicar la Ficha Básica de Emergencia (FIBE) en caso de registrarse viviendas afectadas, agilizando el catastro y la eventual entrega de ayudas estatales.
Finalmente, desde el ámbito privado, la CGE activó su plan preventivo para la región, reforzando sus centros de operación con más de 120 brigadas y cerca de 290 trabajadores para atender eventuales interrupciones del suministro eléctrico, además de mantener equipos especializados y generadores de respaldo para pacientes electrodependientes.