Diario Concepción Radio UdeC TVU Noticias La Discusión
Ciudad

Mercado Central de Concepción: sondajes de 50 metros marcan la etapa del anteproyecto

Con cinco ensayos geotécnicos, se definirán los parámetros estructurales de una fase que concluye en febrero de 2026, antes de la entrega del diseño final en 2027.

Por: Hugo Ramos Lagos 12 de Diciembre 2025
Fotografía: Carolina Echagüe M.

El proyecto de reposición del Mercado Central de Concepción pasa por una fase decisiva con el inicio de los estudios de mecánica de suelo, realizados tanto al interior del terreno como en su perímetro inmediato.

La directora del Serviu Biobío, María Luz Gajardo, explicó que “iniciamos en octubre la tercera etapa del diseño del nuevo mercado”, proceso que combina levantamientos técnicos y participación ciudadana obligatoria. Según la autoridad, esta fase entregará el anteproyecto arquitectónico que luego deberá ser revisado por el Consejo de Monumentos Nacionales (CMN), paso clave para avanzar hacia las siguientes etapas del diseño integral.

En paralelo, el organismo activó la tercera consulta ciudadana, destinada a validar aspectos del diseño y a recoger expectativas sobre inclusión, accesibilidad y uso del espacio.

Análisis del terreno

El estudio de mecánica de suelo es la base que permite determinar qué tipo de fundaciones requiere el proyecto, qué cargas puede soportar el terreno y si es posible incorporar subterráneos u otras dependencias técnicas. Estos parámetros condicionan desde el diseño estructural hasta la volumetría definitiva del futuro mercado, por lo que se consideran un insumo determinante en la elaboración del anteproyecto.

Según la jefa del proyecto, Karin Soto, los trabajos incluyen excavaciones en el interior del sitio y sondajes en el entorno inmediato. “Se abrió el mercado para realizar mecánicas de suelo al interior y también algunos sondajes alrededor”, señaló. El estudio contempla también el espacio público que rodea al edificio, considerando que la intervención proyectada no solo aborda la reposición del inmueble, sino la renovación integral del entorno urbano.

Estos análisis permiten descartar soluciones que no sean compatibles con la capacidad portante del sitio y ayudan a definir alternativas arquitectónicas que armonicen funcionalidad, seguridad y criterios patrimoniales.

Para esta etapa, el equipo de arquitectura también comienza a recibir insumos decisivos. Pablo Arellano, arquitecto del equipo de diseño, explicó que la mecánica de suelo condiciona de manera directa todas las definiciones estructurales del proyecto.

Respecto de los escenarios posibles, el profesional indica que el suelo del centro de Concepción es un “suelo conocido”, lo que reduce incertidumbres y permite prever alternativas como niveles subterráneos. Obras previas en el casco histórico sirven como referencia. “La mayor definición estará en cuántos niveles será posible construir, y eso lo resolverá sí o sí la calidad del suelo”, precisa.

Desde la ingeniería, el estudio es considerado imprescindible. En esto, el director de la Unidad de Servicios de la Facultad de Ingeniería de la UCSC, Guillermo Bustamante, expresó que “cualquier obra de infraestructura se tiene que soportar sobre el suelo”, por lo que estos estudios “son fundamentales para desarrollar los proyectos de arquitectura y estructura”. En un edificio histórico, agregó, la caracterización del subsuelo adquiere una relevancia mayor.

Actualmente, el equipo geotécnico ejecuta dos sondajes de 50 metros de profundidad, varias calicatas para revisar los estratos superficiales y distintos ensayos geofísicos. “En total son del orden de cinco tipos de ensayos”, explicó Bustamante. Este conjunto de mediciones permite determinar la resistencia del terreno, su comportamiento ante cargas y la variación de materiales presentes en la secuencia estratigráfica.

Uno de los aspectos críticos es el control de deformaciones. Bustamante detalló que se analizan resistencia y deformabilidad para evitar asentamientos diferenciales. Estos parámetros definirán la estrategia estructural del proyecto, ya que un terreno con deformaciones excesivas podría limitar el tipo de fundaciones o requerir refuerzos que incrementen la complejidad técnica y presupuestaria.

Valor histórico y arqueología

El análisis del subsuelo incorpora también un componente patrimonial. Consultado, el encargado de la Oficina Técnica Regional del Biobío del CMN, Orleans Romero, indicó que el mercado “guarda una historia que es mucho más de la estructura visible”. Explicó que los trabajos de mecánica de suelo revelan capas de ocupación previas y elementos pertenecientes a mercados antiguos, cuyos registros arquitectónicos se habían perdido con el tiempo.

Asimismo, detalló que han aparecido “restos de antiguas carnicerías y artefactos metálicos del mercado viejo”, lo que permite reconstruir parte de la memoria material del recinto. Estos hallazgos ayudan a anticipar qué podría surgir durante la obra definitiva y orientan las estrategias de conservación. También permiten evaluar cómo integrar hallazgos en el relato histórico que acompañe la reposición del edificio y su futura puesta en uso.

Por su parte, el arqueólogo y encargado del monitoreo de calicatas del proyecto, Nicolás Fierro, indicó que los elementos encontrados corresponden mayoritariamente al siglo XX: fragmentos de ladrillos, tejas y huesos de animales domésticos. Su labor consiste en diferenciar restos comunes de hallazgos que requieran protección. Este seguimiento evita demoras por interpretaciones erróneas y permite avanzar con certeza sobre el tipo de evidencias presentes en el subsuelo.

Giros institucionales

Ahora bien, todo el avance técnico ha tenido que convivir con un trayecto institucional complejo. Por citar un cambio discursivo, recientemente, el administrador regional del Gore, Juan Pablo Besser, afirmó que el organismo avanzará “en la compra y adquisición del paño completo de la manzana”, añadiendo que las tramitaciones pendientes “no afectan los plazos definitivos de ejecución”. La declaración representa un punto de inflexión en la discusión sobre el mecanismo de recuperación del mercado.

Lo último se da, pues dicho mensaje contrasta con posturas planteadas durante 2024 y parte de 2025, cuando el Gobierno Regional había descartado la expropiación y evaluó alternativas con privados. Ese cambio afectó el ritmo del diseño, pues la modalidad de adquisición definía la disponibilidad del terreno para los estudios y condicionó la programación del convenio.

Estas variaciones repercutieron en la coordinación técnica entre organismos. Para el Serviu, significó sostener la ejecución del diseño sin claridad completa sobre el modelo de gobernanza y sin certezas sobre el marco de inversión. Aun así, la entidad mantuvo el cronograma comprometido e impulsó la realización de los estudios, considerando que sus resultados serían indispensables para cualquier camino institucional que se adoptara.

Sin embargo, y a pesar de las tensiones acumuladas, desde el Serviu insisten en mantener el compromiso de entregar el diseño al Gore en 2027. “Este proceso no ha estado exento de dificultades, pero vamos a perseverar”, sostuvo Gajardo. La siguiente fase incorporará la revisión del CMN, instancia que evaluará el proyecto definitivo antes de su ingreso formal a la Dirección de Obras Municipales.

Ya con los estudios de suelo en marcha, el proyecto ingresa a una etapa crucial: por primera vez desde el incendio, la reposición del Mercado Central descansa sobre certezas técnicas, arqueológicas y patrimoniales. Su consolidación dependerá de que las definiciones institucionales converjan durante 2026. Solo entonces podrá trazarse una ruta estable hacia la recuperación del principal recinto histórico de abastecimiento de la ciudad.

Etiquetas

Notas Relacionadas