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Universidades de la Región del Bío Bío fortalecen programas de prevención a las drogas

Las causas de las altas cifras de consumo de drogas en universitarios El fácil acceso a las sustancias, la baja percepción del riesgo y la inestabilidad emocional son algunas de las razones que los empujan a usarlas. Casas de estudios ya trabajan en soluciones.

Por: Carolina Abello | 02 de Junio 2019
Fotografía: Carolina Echagüe M.

Las altísimas cifras que dejó el estudio realizado por Senda sobre consumo de drogas en universitarios encendió las alarmas en las casas de estudio de la zona, al ver refrendadas en números la realidad que venían enfrentando desde 2014, con la creación de la Red de Prevención del Consumo de Drogas en Educación Superior.

La ingesta  de alcohol en el último año, llega a un 67,4%. El uso de marihuana a un 49,5%. Hay consumos de hachís (11,1%), cocaína (5,2%), además de analgésicos (6,1%) y tranquilizantes sin receta médica (4,9%).

El estudio también revela que los jóvenes tienen una bajísima percepción del riesgo de consumo de marihuana, con un 30,2%, mientras que el consumo de pasta base es considerado  lo más riesgoso, con un 91,9%.

Además, el 71,6% de los encuestados declararon haber recibido un ofrecimiento de marihuana en el último año; a un 13,2% le ofrecieron cocaína; a un 8,7%, tranquilizantes sin receta médica, como clonazepam y ravotril; a un 8%, analgésicos sin receta médica, como tramadol; a un 7%, éxtasis y a un 2,6%, pasta base.

El estudio se realizó a nivel nacional, con 13 casas de estudios. Sin embargo, ocho de ellas son la Región del Bío Bío.

Patricia Jara, directora del Programa Interdisciplinario de Drogas, de la Universidad de Concepción, aseguró que no se sorprendieron con las cifras, porque ya contaban con estudios previos sobre el tema. En cuanto a las causas, la principal son los problemas de salud mental que tienen los universitarios.

“Hay que ver si son la razón por la que se consume o es un efecto del consumo, y se requieren más estudios para saber eso, pero se debe abordar desde la familia. Hay varias situaciones puntuales que tienen que  ver con el ingreso del estudiante a la universidad, donde hay muchas exigencias y tiene que adaptarse. A veces debe salir de su hogar, y requiere de un ambiente que lo pueda cuidar, debe tener habilidades preventivas desde su casa. Cuando no las trae, debemos tener medios para detectar esta problemática y apoyarlo”.

Agregó que las familias son fundamentales. “Se requiere que tengan algunas habilidades, por ejemplo, el consumo elevado de tranquilizantes y analgésicos, que se hace sin control, lo que lleva a consumir esas drogas”.

Jara agregó que una de las complejidades es trabajar con adultos, “porque no podemos imponer, pero estamos dedicados a desarrollar habilidades parentales preventivas en todos los funcionarios de la universidad, porque no solo es el profesor, a veces es el auxiliar, o la secretaria, la que detecta esta problemática”.

Agregó que no pueden trabajar solos, por lo que “falta un trabajo intersectorial. Faltan seremis, el Gobierno, los alcaldes, quienes deben ver la normativa en cuanto a la venta de alcohol cerca de los recintos educacionales. Hay una falta de control ahí.

De la misma opinión fue Gustavo Marín, jefe del departamento de Salud Estudiantil de la Universidad del Bío Bío, ya que, pese a que llevan años trabajando con Senda, hoy enfrentan la proliferación de locales de alcoholes alrededor de la casa de estudios.

“Cada vez están surgiendo más puestos pequeños donde hay venta de alcohol a toda hora del día. Es cosa de ver a las 10 de la mañana y  ya están vendiendo. Entonces, creo que  las municipalidades tienen que hacerse cargo de esto y regularlas de mejor manera dentro de la zona universitaria. En Collao, hay al menos 3 instituciones de enseñanza básica y media cerca de nosotros, entonces  creo que hay que tomar el toro por las astas y hacerse cargo”.

Aunque son mayores de edad, agregó que les enseñan los riesgos que tiene el uso de drogas y agregó que no se sorprendieron por las cifras, “porque la regulación es súper poca”.

En cuanto a las causas, precisó que “hay acceso a medicamentos en  los mismos hogares. Ahí debe trabajar el Ministerio de Salud para que regule aún más la entrega para los adultos mayores, porque los jóvenes les sacan los medicamentos y los consumen con alcohol”.

También agregó que influye la salud mental de los jóvenes. “Ellos vienen con estos problemas no resueltos desde la adolescencia y vienen a explotar mediante un medio ambiente de estrés, porque estar en la universidad significa salir de la casa:  manejar dinero, que te alcance y eso implica estrés, sienten que están débiles mentalmente y eso genera que ante una oportunidad de consumo lo puedan hacer. Sabemos que los padres tampoco tienen toda la información, y como no hay esa relación, nosotros estamos encargados de educar”.

Pablo Osorio, director de Asuntos Estudiantiles de la Universidad San Sebastián, reconoció que, si bien era de conocimiento general el consumo por parte de los estudiantes, no existía registro sobre los verdaderos alcances de este problema. “Las cifras sorprenden debido al aumento comparativo que se registra entre alumnos secundarios y universitarios. Aquello nos invita a trabajar en modelos de prevención”.

A su juicio, las causas son la falta de motivación o apoyo del círculo familiar desde edad temprana y el fácil acceso al alcohol y otras drogas principalmente de cannabis. También influyen factores,  “como el asumir que estas drogas son una vía de escape, esparcimiento o celebración,  la baja percepción de riesgo y la inestabilidad emocional, además de la presencia de  algunas enfermedades de salud mental”.

En cuanto a soluciones, la USS trabaja formando, entre los mismos estudiantes,  líderes preventivos de consumo de alcohol y drogas. Otras acciones puntuales son: campañas preventivas del consumo de alcohol para fechas emblemáticas como Fiestas Patrias y acciones de sensibilización sobre las consecuencias del consumo de drogas.

La directora de Asuntos Estudiantiles de la UCSC, Paola Núñez, aseguró que hubo sorpresa con el consumo de algunas tipos de drogas.

“Las causas del consumo son muchas y variadas, desde sentirse parte de un grupo, medios de escape a situaciones de estrés y depresión”.

Agregó que, como Unidad de Salud Estudiantil “se está realizando un trabajo más bien preventivo e informativo del consumo de alcohol y marihuana y cómo este afecta a la concentración y funcionamiento cerebral, pero el área de consumo de drogas corresponde trabajarlo al sistema público y privado de salud, ya que son ellos quienes deben aumentar los centros de tratamiento especializados y mejorar las coberturas de salud mental, consumo de sustancias y fiscalizar la oferta libre de sustancias en la población”.

Ignacio Ternicier, subdirector de Asuntos Estudiantiles de la Universidad del Desarrollo, informó que cuentan con el Centro de Apoyo al Desempeño Académico (Cada) y el Servicio de Psicología Integral (SPI), para apoyar a los estudiantes. También tiene el programa  UDD Saludable, iniciativa que promueve la vida sana, además de la Dirección de Asuntos Estudiantiles (DAE), unidad que ofrece al estudiantado actividades deportivas, voluntariados, programas de formación de liderazgo.

“Todas estas unidades conforman una red que permite apoyar a los estudiantes y los colaboradores de la UDD de manera integral, fomentando el autocuidado y autoconocimiento para que -de esta forma- disminuyan conductas de riesgo personales y académicas”.

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Riesgo de salud

El psiquiatra y ex director nacional de Senda, Mariano Montenegro,  calificó de “muy alarmantes” las cifras, y recodó que son producto de que, entre 2009 y 2013, se dobló el consumo de drogas y alcohol en escolares. “Y estos son los chicos que ya salieron del colegio y están en la universidad”.

El hoy consultor internacional de Naciones Unidas, reveló que se hizo un estudio de consumo de drogas en el último año realizado por la Unión Europea hace dos años atrás, en el denominado cordón andino. Mientras que Chile tiene un 50%,  Colombia tenía un 21%, Ecuador, un 11%, Perú, con un 6% y Bolivia, con un 4%.

“Lo nuestro es realmente preocupante. Tener uno de dos estudiantes que consumieron marihuana en el último año es una cosa  muy pavorosa, de enorme riesgo, tristeza y preocupación, porque quiere decir que son chicos que están descuidados”.

Montenegro también manifestó por las cifras de ingesta de alcohol, ya que el 70% tuvo al menos una borrachera el último mes.  “Y eso es una grosería, la gente no debería embriagarse nunca. Esto da cuenta de que ellos también sufren problemas de salud mental. En Chile hay una alta prevalencia de trastornos mentales,  de violencia intrafamiliar y de bullying en el colegio, entonces llegan a una universidad que es muy ruda, que en vez de ser un factor protector se transforma en un factor de riesgo”.

El experto recordó que, pese a que son “adultos cívicos”, ya que son mayores de edad, pero no son “adultos neurobiológicos”, “porque les damos mucha autonomía, sin monitorización parental, pese a que en la mayoría de los casos los padres los sustentan, y los tratan como adultos criteriosos, cuando requieren más vigilancia, afecto y cuidado parental”.

En cuanto a cómo empezar a revertir la situación, Montenegro celebró que ya esté el diagnóstico hecho, con lo que se puede empezar a  trabajar.

“Lo que se nos viene ahora es elaborar una política seria de salud mental y drogas al interior de los establecimientos, donde nos preocupemos de hacer una prevención con ellos, aclarando cuáles son los factores protectores y los de riesgo que ellos tienen. Tenemos que hacer estudios más profundos con la población universitaria, y comprometernos todos en tener una política de tratamiento y de integración post tratamiento, que debe ser desde la rectoría hacia abajo, porque no podemos meter la cabeza en la tierra y decir: bueno, ellos  sabrán lo que hacen”.

Montenegro aseguró que el consumo de drogas merma la capacidad de aprendizaje de los jóvenes, y por eso tienen problemas con la carga académica actual de las casas de estudios, porque sus capacidades están muy restringidas. “Hay que revisarla, tener una mirada más amable, saber por qué los estudiantes están con crisis de angustia y pánico, y reducir los consumos de alcohol y drogas, en un acuerdo que debe incluir a rectores, profesores, funcionarios y federaciones de estudiantes. Agregó que las familias tienen un rol clave, porque los jóvenes hasta 24 años aún tienen su cerebro en formación, “porque son jóvenes en un proceso madurativo, por lo que se necesita más afecto, más diálogo, pero también más normas claras”.

Mayor control

Bayron Martínez fue el director regional de Senda cuando se decidió realizar el estudio. Tras analizar las cifras, manifestó su preocupación por las cifras de consumo de alcohol, porque recordó que en el estudio de población general, en 2016,  uno de cuatro personas consume alcohol,  lo que se duplica en el caso de los universitarios.

En cuanto al consumo de marihuana, precisó que “hay personas que consumen 10 veces al mes, por lo que significa que la usan para pasar el día a día. Hay un 12,5% de estudiantes con consumo problemático de marihuana, y ese es el dato preocupante, por la etapa neurobiológica en la que están. Aún se están desarrollando y con consumos de alcohol y marihuana vamos a ver problemas de salud a futuro”.

Martínez alertó sobre el consumo de hachís, que es una droga que no había aparecido ni el estudio de población general ni de población escolar. “No está tan elevado, y hay que recordar que es un estimulante eufórico y alucinógeno, cuyos efectos son más potentes que los del cannabis”.

A su juicio, hay que controlar el acceso que tienen los jóvenes a la droga, al alcohol, “porque hay muchos espacios y horarios para consumir y los precios son bajos. Tiene que seguir el trabajo mancomunado y tomar medidas en conjunto con todas las instituciones de educación superior”.

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