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Javier Oliva: tejedor penquista que derriba fronteras y estereotipos en Argentina

Instalado en Buenos Aires, el decorador de espacios infantiles, replicó el movimiento nacido en Chile y que denominaron “Hombre Tejedores”. A dos años del surgimiento de la organización, mantiene intacta sus convicciones: construir mediante ovillos de lana y palillos, una sociedad sin prejuicios.

Por: Daniela Salgado | 03 de Septiembre 2018
Fotografía: Gentileza Javier Oliva

Cuando tenía 45 años (hoy 47) y trabajaba como decorador de espacios infantiles, fueron los propios clientes de Javier Oliva, quienes le plantearon la inquietud de incorporar artículos tejidas a su trabajo. A fin de satisfacer la petición, comenzó a trabajar con algunos proveedores para conocer la técnica.

En ese contexto, surgió la oportunidad de ingresar a un curso dictado por Claudio Castillo, el año 2016 en Santiago, y que tenía como particularidad que era dirigido exclusivamente a hombres. La razón era muy sencilla: “en los talleres tradicionales se les enseñaba a las mujeres a tejer bikinis o bolsos para ellas, artículos que a los hombres no nos interesan”, afirmó Oliva.

Uno de los cursos fue subido a las redes sociales por Castillo. Sin imaginarlo, éste generó tal impacto que llegó a ser reproducido 7 millones de veces y compartido por 70 mil personas. Dicho episodio fue, sin quererlo, el lanzamiento oficial de los “Hombres Tejedores”.

La sorpresa provocada en el público fue compartida por los ocho asistentes al taller, entre ellos Oliva, quienes descubrieron que su actividad tenía un doble simbolismo y que, claramente, iba más allá del hecho de tejer.

“Había una necesidad de romper con los estereotipos de los roles de género, de lo que se ha estipulado históricamente sobre lo que debe hacer un hombre y una mujer”, analizó Oliva.

Con esa premisa y teniendo entre sus manos una responsabilidad social, los tejedores decidieron abandonar el espacio del taller y salir a mostrar su arte y a instalar una inédita forma de protestar contra la sociedad patriarcal.

La primera convocatoria reunió a otros hombres que tejían en sus casas o con amigas pero que no se atrevían a hacerlo en otros espacios. Luego de ese encuentro, se agendó realizar cada mes la misma iniciativa.

Otros países interesados

El 13 de julio de 2016, los integrantes de la agrupación se ubicaron afuera del Costanera Center, en Las Condes, vestidos de traje, con sus tejidos color rosa y un lienzo con la consigna “Romper con estereotipos nos transforma en una sociedad + inclusiva y tolerante”.

Gentileza Javier Oliva

Luego de esa manifestación, hombres de otros países se interesaron por la causa. Así lo recordó Oliva: “Nos empezaron a llamar de México, España, Portugal, Argentina, Inglaterra y Francia. Hasta la BBC se interesó en lo que estábamos haciendo”.

Esos contactos les permitió descubrir que, por ejemplo, en Colombia existía un grupo de hombres tejedores que se juntaban en bares o cafés, pero no lo habían hecho en espacios públicos.

Un tejedor en Buenos Aires

Instalado en Buenos Aires, Oliva se puso en contacto con un grupo para hacer talleres de tejido. Fue así como adhirieron al primer encuentro 30 hombres, los que llegaron acompañados de amigos y familiares.

“Acá la dinámica es distinta, la gente tiende a asistir al parque en familia, entonces no tocó que llegaran hombres con sus tías o padres”, explicó.

Gentileza Javier Oliva

Al igual que lo ocurrido en Santiago, son entre 8 a 10 los fundadores de la agrupación, en ella no existe orden jerárquico pero sí el establecimiento de labores específicas. Oliva, por ejemplo, es el responsable de coordinar los encuentros y agendar las reuniones establecidas una vez al mes.

Sumado a los encuentros en los parques, los Hombres Tejedores de Argentina se han presentado en diversos encuentros culturales y museos.

Vamos a sacar un libro con una editorial argentina sobre cómo nació la agrupación y el tema de fondo, los estereotipos y prejuicios”, cerró Oliva.

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