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Motoqueros 8va: recorren la carretera en busca de sueños por cumplir

Por: Daniela Salgado | 14 de Mayo 2018
Fotografía: Raphael Sierra P.

El rugir de las motos alertó a quienes transitaban por Plaza Independencia, se trataba de una caravana, pero no de una cualquiera, de una conformada por héroes que cambiaron las capas por el cuero, los cascos y rodilleras. Todos ellos, son amantes de la velocidad que recorren las carreteras cumpliendo sueños en realidad.

Todo partió en febrero de 2017, cuando los incendios forestales que afectaron a la Región del Bío Bío, arrasaron con la vivienda de dos familias en Talcamavida, fue ahí cuando un grupo de amigos, liderados por José Ibarra, se organizó y decidieron en tiempo récord reunir fondos y construir con sus propias manos las mediaguas para les permitió a los siniestrados recuperar, en parte, la normalidad en sus vidas.

La satisfacción que les provocó el ayudar a quienes más lo necesitan hizo que se organizaran, naciendo así “Motoqueros por un sueño 8va”. “Partimos hace aproximadamente tres años, yo me inicié en las motos hace cinco años y siempre me interesó la idea de hacer cosas por los niños y acá conocí gente que compartía la misma inquietud. Luego fuimos invitando a algunas personas hasta que conformamos el grupo. Actualmente somos 22 los que trabajamos directamente con la agrupación, pero tenemos una red de apoyo que va desde Arica a Punta Arenas”, contó su fundador, José Ibarra.

La idea original de los motoqueros por un sueño nació de un amante de las tuercas que se trasladó desde Lirquén a Arica, él concretó esta idea en el norte y a causa de sus buenos resultados, José Ibarra, quiso aterrizarla a la realidad de la Región del Bío Bío.

Acá pudo constatar las situaciones de vulneración en la que se encontraban los niños, la pobreza extrema y el sinfín de enfermedades que ponían en riesgo el desarrollo que aquellos que recién estaban abriendo sus alas. “No podíamos quedar indiferente ante la crudeza de sus vidas, entonces empezamos a organizar actividades que iban desde completadas, rifas u otros. Gracias a esos recursos pudimos comprar medicamentos, sillas de ruedas, colchones antiescaras, catres clínicos, por ejemplo”, recordó Ibarra.

Uno de los primeros casos que asumió la organización fue el de un niño que se encontraba en un crítico estado de salud en Lirquén. La actividad para reunir recursos fue ampliamente difundida en redes sociales, entre ellos, Oscar Mendoza, quien decidió unirse al grupo solidario tras leer el caso. Para el oriundo de Hualpén, el ir en ayuda de los más necesitados no era algo lejano, junto a su esposa -una activista animalista-, siempre han estado vinculados con obras sociales.

“Eso fue súper gratificante, conseguir los fundos, ir y ayudar es algo que no se describir. Si bien uno dice que nuestro objetivo son los niños, lo cierto es que uno apoya a una familia, porque cuando un menor está enfermo, al final es toda la familia la que está en la misma condición”, afirmó Oscar Mendoza.

La palabra gratificación se hace eco entre los integrantes del grupo motoquero y es que comprenden que para los niños debe ser impactante que sus héroes vistan de negro y manejen motos. “Es impactante ver sus caritas cuando uno llega en las motos y luego damos una vuelta con ellos”, analizó Iván Oliva, uno de los integrantes del grupo.

Un ejemplo de ello, fue la actividad que realizaron para navidad donde apadrinaron a más de 40 niños y donde, nuevamente, fueron los encargados de cumplir sus sueños.

Raphael Sierra P.

Selección de los casos

A medida que la agrupación solidaria creció, también lo hicieron los casos y las historias que son dignas de ayuda. A pesar de que las ganas y la pasión por tender la mano a quienes lo necesitan están intactas, son conscientes que no dan abasto.

En una semana pueden recibir hasta cinco casos y bueno, eso significa entrar a una suerte de selección para elegir entre los más complejos. “Tenemos una red de apoyo que involucra asistente social, psicólogo, además investigamos en las juntas de vecinos para ver la realidad y corroborar sí realmente necesitan de nuestra ayuda, porque lamentablemente hay personas que se aprovechan y no queremos que nuestro trabajo se pierda en eso”, contó Ibarra.

Luego de eso, se exponen los casos en una reunión con todos los integrantes y se opta por uno o dos. En ese proceso, indicó Marlene Cofré, una de las integrantes, es de “dulce y agraz porque hay veces que hay que decir que no, y es que vemos varios puntos. Uno de ellos es que no podemos llegar y tomar un caso donde uno de los padres es drogadicto o alcohólico porque al ayudarlos podemos aumentarles el vicio”.

Para la educadora de párvulos, más conocida como Electra, esa es la parte más compleja porque reconoce que es injusto y porque quisieran ser capaz de ayudarlos a todos. Por eso, cuando optan por un caso, la ayuda se convierte en una integral que incluye un trabajo con los niños pero también con sus familias. La contención ocupa un lugar fundamental.

Raphael Sierra P.

Personalidad jurídica

El próximo objetivo de los motoqueros por un sueño 8va, es conformarse como personalidad jurídica y así ser oficialmente una corporación solidaria. Ese cambio no sólo vendrá a validar su labor, también servirá para que empresas se atrevan a financiar eventos.

Los privados han mostrado su interés en colaborar, pero necesitan que la organización esté debidamente establecida. “Los empleadores de los mismos motoqueros nos han manifestado su intención de sumarse, entonces sabemos que una vez que estemos oficializados se nos hará más fácil y rápido reunir los recursos”.

En el último evento que organizaron y que denominaron “Motoqueros por Hellen”, lograron reunir en Yumbel a más de 300 motoqueros que llegaron desde Arica a Puerto Montt, todos unidos por la misma causa. A los amantes de la velocidad, se sumó el apoyo por parte de la Municipalidad de Concepción, Intendencia, Gobernación y la Seremi de Economía.

El agradecimiento a dichas autoridades fidedigno pero esperan que sea constante en el tiempo porque “hemos visto que la ayudas del Estado no llegan, que las familias deben hacer tremendo esfuerzos para recaudar fondos, muchos deben deshacerse de lo poco que tienen para lograr mantener con vida a sus pequeños. Eso es tremendamente injusto”, reflexionó Ibarra.

Pero mientras tanto, ellos continuarán golpeando puertas, sacando el dinero de sus bolsillos y yendo anónimamente en ayuda de quienes más lo necesitan, y es que en la Región tenemos unos héroes y heroínas que se mueven por las carreteras con un solo objetivo “ver a los niños felices y plenos”.

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