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Más de 500 cisnes de cuello negro habitan la Laguna Grande de San Pedro

Por: Javier Ochoa | 07 de Abril 2018
Fotografía: Raphael Sierra P.

Medidas como prohibir las embarcaciones a motor, han contribuido a crear las condiciones idóneas para que estas hermosas aves nidifiquen en el cuerpo acuático y la conviertan en su hogar.

Desde hace ya un tiempo,  quienes visitan la Laguna Grande de San Pedro de la Paz quedan maravillados con la enorme población de Cisnes de Cuello Negro, cuyo nombre científico es Cygnus melanocorypha, que nadan pacíficamente cerca de las orillas, especialmente el área cercana al nacimiento del estero de Los Batros.

En efecto, este año, la población de cisnes es una de las más numerosa que se ha observado desde que empezaron a ocupar este cuerpo de agua.

El biólogo marino, Ph.D. Biología y profesor del departamento de Zoología, UdeC, Dr. Eduardo Tarifeño, recuerda que la Laguna Grande de San Pedro de la Paz es uno de los patrimonios ambientales acuáticos más relevantes de la Región, por lo que significa desde el punto de vista ecológico y ambiental, pero también por su cercanía a los principales centros urbanos de la Región, lo que facilita el acceso a todo tipo de público y en cualquier momento del año para disfrutar de su belleza natural y de sus entornos.

Ello motivó a un grupo de organizaciones ambientalistas, sociales y juntas de vecino de la Villa  San Pedro a tomar la iniciativa para conservar y recuperar esta laguna en su estado natural.

Nuevos residentes

A contar de 1994 se observó un aumento en el número de cisnes que no solo están de paso, sino que son residentes en la laguna; es decir, habitan en ella como lugar de nidificación y crianza. Es muy posible que la tranquilidad que los cisnes requieren para asentarse en una laguna, se haya logrado gracias a la medida de protección de este cuerpo de agua, tomada por la Dirección General del Territorio Marítimo y Marina Mercante a petición de la Junta de Vecinos N° 5 “Laguna Grande” de la Villa de San Pedro, de permitir en ella sólo actividades de remo y vela menor, prohibiendo el uso de motos acuáticas y lanchas con motores fuera de borda mayores 15 HP.

Este simple acto administrativo, sin embargo, no fue suficiente para facilitar un ambiente de tranquilidad y seguridad para los cisnes que empezaron a usar la laguna como lugar de nidificación y crianza. Fue necesario también velar por el cumplimiento de estas medidas de control, lo que se logró mediante el establecimiento de una Alcaldía de Mar y el eficaz apoyo de vecinos del lugar quienes están siempre atentos a denunciar la presencia de embarcaciones no permitidas y/o acciones de caza sobre los cisnes.

La época de reproducción, añade Tarifeño, se extiende desde junio a agosto, tiempo durante el cual ocurren las nidificaciones. Como se sabe, las parejas de cisnes de cuello negro se juntan por toda la vida, constituyendo un sólido núcleo familiar, base de la existencia de las poblaciones naturales. Cada nidada puede estar formada hasta por 7 polluelos, siendo lo más común, cuatro ejemplares.

Los polluelos recién salidos del huevo, tienen un plumaje blanco que mantienen por semanas y a menudo es posible verlos subidos en la espalda de sus padres mientras ellos nadan en la laguna. Después de 2-3 meses, los polluelos pasan por una segunda fase de crecimiento en la cual se distinguen fácilmente dentro de la población, no sólo por su menor tamaño que los adultos sino también por el plumón de color grisáceo; además, siempre andan agrupados en torno o detrás de sus padres.

A los 5-6 meses, los juveniles cambian de plumaje nuevamente, tomando el color blanco en su cuerpo con cuello negro típico de la especie. En la etapa juvenil, los cisnes comienzan a aprender a volar. Para ello, los adultos se alejan de los juveniles unos 100 m, volando o aleteando sobre el agua. Luego se posan en el agua y esperan que los juveniles hagan lo mismo, tratando de alcanzarlos.

“Es de esperar que todos los visitantes a la Laguna Grande, continúen apoyando las iniciativas sociales y de la Municipalidad de San Pedro de la Paz para mantener esta laguna como un gran patrimonio ambiental no solo de la comuna sino de la Región y del país”, concluye el biólogo.

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