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Las Mype y sus capacitaciones a inmigrantes

Por: Daniela Salgado | 19 de Septiembre 2017
Fotografía: Gentileza Indecap

Para Luis González, precursor de Instituto, es necesario que exista un plan para recibir a los extranjeros que incluya la reunificación familiar.

Muchas extranjeros han arribado al territorio nacional en busca de nuevas oportunidades. La mayoría de ellos, se acompañan sólo de una maleta llena de sueños y a la vez dejan en el camino a padres o hijos.

Particularmente en el caso de la Región, según los últimos datos entregadas por el Departamento de Extranjería y Migración, en 2017 se han entregado 46 visas de residencia. Cifra superior a las escuetas tres que se concedieron el año anterior.

Esta realidad motivó a diversas organizaciones a tender una mano a quienes eligieron el país como una segunda patria. Los hogares de acogida y los avances legislativos en la materia han contribuido a mejorar las condiciones de vida y evitar los abusos, pero aún hay una deuda pendiente que tiene relación con ofrecer fuentes laborales dignas y conforme a la ley.

Es así como las Mype (micro y pequeñas empresas) han abierto sus puertas para contratar a los extranjeros, además de ofrecer cursos de capacitación gratuitos para personas de escasos recursos, como es el caso del Indecap y Crisol, que está a prontas de cumplir 28 años.

Luis González, quien fuera seremi de Hacienda de la Región, actualmente tiene en su Mype Indecap, a dos inmigrantes: Andrea Zamudio y Rebeca Quiñones. Ambas, al igual que muchos de los que llegan a Chile, son profesionales con deseos de contribuir al desarrollo y aportar económicamente a sus familiares desde la distancia.

“La idea es sensibilizar a los empresarios chilenos. Nosotros como Mype podemos hacerlo y no necesitamos un incentivo del Estado, porque el retorno te llega con el buen trabajo que realizan los migrantes”, afirmó González.

A su juicio, lo que falta en Chile es implementar un plan de acogida que debe incluir la reunificación familiar y otorgarles herramientas para disminuir los obstáculos y evitar los abusos.

Así es como lo hace la venezolana, Rebeca Quiñones, quien debió dejar a sus tres hijos para venir a probar suerte a la Región. Los primeros meses en Concepción no dejaron de ser complejos, a pesar de tener estudios universitarios y poseer magíster en mercadeo y doctorado en Ciencias Generales, la periodista estuvo desempleada por tres meses y sintió el miedo de no poder traer a los suyos consigo.

Fue en medio de este escenario adverso que surgió la oportunidad de ingresar a la empresa de capacitación y, luego, de trabajar como relatora de los cursos que allí se imparten. “Cuando me ofrecieron el trabajo yo me sinceré y les dije que lo necesitaba porque quería traer a mis hijos. Así que me hicieron contrato indefinido y me pagaron los pasajes para traérmelos”, detalló Quiñones. De esa forma, el reencuentro entre madre e hijos está fijado para el 18 de octubre.

Otro caso es el de Andrea Zamudio, la colombiana titulada en Asistencia Administrativa, llegó a Concepción hace un año, pero antes de su aterrizaje, su hermana mayor se encargó de que todo estuviera en orden. “Cuando llegué ya tenía un trabajo como secretaria en la Corporación Crisol y ahí me he mantenido hasta el día de hoy. En la empresa me han tratado muy bien”.

Con sólo 20 años, Zamudio, dice estar “agradecida de todo. Ellos jamás me han puesto problema con los permisos para ir a Extranjería y sacar mis documentos, por ejemplo”. Para ella, ha sido tan buena la experiencia que tiene entre sus planes traer a su madre a vivir con ellas.

Pero estas historias son las menos en comparación a la realidad que deben enfrentar muchos inmigrantes, a quienes se les niegan los trabajos por el sólo hecho de pertenecer a otros países. “Muchos de mis compatriotas están cesantes porque no les dan la oportunidad o los contratan a prueba por 15 días y así los van rotando continuamente”, indicó Quiñones.

Para finalizar, el ex seremi recalcó la urgencia de “dejar de creer que los migrantes nos vienen a quitar el trabajo o algo similar, sino que vienen a aportar, a realizar trabajos que muchos ya no quieren hacer” y recalcó que “hablamos de personas capacitadas, cultas y con muchísimos estudios”.

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