¿Farmacias sin químicos farmacéuticos?: especialistas advierten riesgos a la seguridad de pacientes
17 de Octubre 2026 | Publicado por: Natalia Quiero
Un proyecto de ley que permitiría prescindir de estos profesionales en las farmacias es rechazado categóricamente por la comunidad experta porque implica riesgos a la salud.
Rechazo categórico y preocupación ha manifestado la comunidad farmacéutica nacional y local tras conocerse la idea de un proyecto de ley para modificar el Código Sanitario y permitir que las farmacias puedan prescindir del químico farmacéutico.
La propuesta se presentó en el Boletín Nº 18.719-11 por el diputado Diego Vergara y otros parlamentarios, y estaría pensada para que localidades rurales y alejadas tengan acceso a más farmacias, si bien la modificación sería general y no se limita a situaciones particulares.
Los riesgos para la salud de no garantizar una atención de calidad y segura por falta de profesionales capacitados es la gran alerta.
En una declaración pública, el Colegio de Químicos Farmacéuticos y Bioquímicos de Chile A.G. expresó que “esta iniciativa debilita una garantía sanitaria fundamental para la seguridad de las personas: la dirección técnica y supervisión profesional del químico farmacéutico”.
“La dirección técnica y la atención presencial de las y los químicos farmacéuticos no representan un costo operativo prescindible, sino la garantía sanitaria fundamental que resguarda a las personas en el uso seguro y efectivo de sus medicamentos”, declararon desde la Facultad de Farmacia de la Universidad de Concepción (UdeC), una de las unidades fundadoras de la casa de estudios en 1919 y pionera en la formación de químicos farmacéuticos en Chile.
Arnoldo Miranda, jefe de Carrera de Química y Farmacia de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (Ucsc), complementó que “somos profesionales con sólidos conocimientos sobre los medicamentos, sus efectos terapéuticos y riesgos, legislación sanitaria, gestión farmacéutica, entre otras materias”.
Labor clínica esencial
Especialistas enfatizaron que la farmacia no es un establecimiento comercial y de consumo ordinario, sino que por definición y marco regulatorio es un centro de salud integrado a la red asistencial.
Es que allí se venden medicamentos que se deben concebir como un bien sanitario y social al ser insumos terapéuticos. Pero son también de alta complejidad: utilizados adecuadamente tienen el beneficio de tratar patologías y aliviar síntomas o dolencias para contribuir al bienestar, consumidos inadecuadamente implican graves riesgos de toxicidad, efectos adversos y fallas terapéuticas.
Y el químico farmacéutico cuenta con una formación universitaria y conocimientos que le permiten cumplir un rol clínico elemental en todo el ciclo de vida del medicamento, del desarrollo al almacenamiento, dispensación y seguimiento, aseguró Arnoldo Miranda.
“La formación nos permite contribuir a la salud de las personas mediante la educación, orientación, detección de problemas relacionados con medicamentos y la promoción del uso seguro y racional de los mismos”, sostuvo.
En este sentido, el equipo de la Facultad de Farmacia UdeC, afirmó que la función podría adquirir especial relevancia en localidades rurales o alejadas de los grandes centros urbanos donde es más limitada la disponibilidad y acceso a prestaciones sanitarias.
“En muchas de estas comunidades, el químico farmacéutico es uno de los profesionales de la salud más accesibles para la población. Reducir o eximir su presencia en estos establecimientos profundiza las brechas de acceso y priva a las personas de una orientación técnica indispensable para el uso seguro de sus tratamientos”, advirtieron.
Además, eliminar o reducir la presencia de profesionales en las farmacias no se traducirá en disminución significativa del precio de medicamentos y ahorro para usuarios, ya que el costo responde a factores vinculados al mercado y cadenas de distribución.
Menos brechas de acceso y seguridad: rol estatal
Todas las organizaciones y especialistas de la comunidad farmacéutica reconocieron que la falta de farmacias y acceso oportuno a fármacos es un problema real que afecta a diversas comunidades rurales y aisladas en el territorio nacional, incluyendo Biobío, pero enfatizaron que exige una respuesta urgente de parte del Estado y debe abordarse mediante políticas públicas que permitan ampliar la cobertura y garantizar el acceso oportuno y equitativo, sin poner en riesgo la seguridad y salud de las personas.
Por ende, el llamado enfático es que cualquier iniciativa que apunte a modificar los estándares regulatorios de la profesión y el funcionamiento de farmacias debe priorizar la calidad de la atención y la seguridad y el bienestar de las personas por sobre criterios económicos. Para ello debe evaluarse con rigor técnico y responsabilidad social.
Desde la UdeC advirtieron que “debilitar el rol y la presencia de las y los químicos farmacéuticos en la farmacia equivale a debilitar la seguridad asistencial del país”.
En su declaración, el Colegio de Químicos Farmacéuticos y Bioquímicos de Chile A.G. expuso que hay diversas alternativas y propuestas para mejorar el acceso a fármacos en territorios apartados de forma segura.
Entre éstas destacó la posibilidad de promover las farmacias móviles y populares, e impulsar la presencia de profesionales farmacéuticos en localidades aisladas mediante programas de Etapa de Destinación y Formación, símil de aquellos de profesionales generales de zona de otras áreas de la salud.
Además, el artículo 129 del Código Sanitario establece la responsabilidad del Ministerio de Salud de adoptar medidas para asegurar la adecuada disponibilidad de medicamentos. Y existen posibilidades de acceso a fármacos través de establecimientos públicos de salud en ciertos casos.
“La Ley N.º 21.198, conocida como Ley Cenabast, constituye otra alternativa para mejorar las condiciones de adquisición y reducir los precios de los medicamentos mediante la intermediación de Cenabast el establecimiento de precios máximos de venta al público para los productos comprendidos en este mecanismo”, agregaron.
En este contexto, el llamado que han hecho es implementar y robustecer las herramientas existentes para ampliar la cobertura territorial, avanzar en accesibilidad económica y contribuir al bienestar de las personas.