Más que dolor torácico repentino e intenso: el infarto también da síntomas sutiles y diversos

03 de Octubre 2026 | Publicado por: Natalia Quiero
Fotografía: Cedida | Contexto

Mientras antes se atienda, más son las oportunidades de ganar a una de las principales causas de muerte, que no siempre da señales insoportables.

Alguien que sufre un repentino e intenso dolor en el pecho y el brazo izquierdo es la típica representación de una persona infartada en películas. Y ha quedado en el imaginario colectivo como lo que se debe sentir en estos eventos.

Si bien hay síntomas clásicos, no siempre se manifiesta así el infarto. Y es vital reconocer a tiempo para tener más chances de ganar estos eventos de alto riesgo mortal, y aún mejor prevenir y cuidar la vida. Con el objetivo de concientizar y promover la salud se celebra la Semana del Corazón, en el marco del Día Mundial cada 29 de septiembre.

Datos del Ministerio de Salud reportan que las enfermedades cardiovasculares son principal causa de muerte en Chile, con 30% de la carga total y 30 mil fallecimientos al año, principalmente por accidentes cerebrovasculares e infartos agudos al miocardio, que concentran 4.500 víctimas fatales.


El infarto, varios síntomas

El corazón es un músculo que necesita recibir oxígeno permanentemente, lo que sucede mediante la circulación sanguínea y las principales encargadas son las arterias coronarias. Aunque se pueden obstruir, y disminuir o interrumpir el flujo sanguíneo y de oxígeno, pudiendo llevar a daño y muerte de células del músculo cardiaco si no se restablece. Ahí ocurre el infarto agudo al miocardio.


Así explica el doctor Pablo Mejías, médico internista y cardiólogo de adulto en Clínica Biobío, aclarando que la causa más frecuente es cuando una placa de aterosclerosis se rompe o erosiona y se forma un coágulo que obstruye la arteria, aunque no todos ocurren de la misma manera.

Y es una emergencia por su gravedad, ya que advierte que las primeras horas pueden aparecer arritmias potencialmente mortales, insuficiencia cardiaca, edema pulmonar, shock cardiogénico e incluso paro cardíaco.


“Hablamos de que ‘tiempo es músculo’: mientras antes se reconoce el infarto y se restablece el flujo de la arteria mayor es la cantidad de músculo cardiaco que potencialmente podemos salvar; y la posibilidad disminuye a medida que transcurre el tiempo”, afirma.

El síntoma clásico es malestar o dolor torácico o al centro del pecho, como molestia u opresión, y que puede irradiarse a uno o ambos brazos, hombros, espalda, cuello o mandíbula, releva. También pueden aparecer síntomas más inespecíficos como falta de aire, sudor frío, náuseas, vómitos, mareos, sensación de desmayo y debilidad marcada.


Y el doctor Mejías expone que en torno a los infartos se distinguen ciertas diferencias entre hombres y mujeres, tanto en mecanismos que los producen como su presentación.


Sobre ello precisa que “en las mujeres pueden coexistir con mayor frecuencia otros síntomas como falta de aire, náuseas o vómitos, fatiga inusual, mareos y molestias en espalda, hombros, cuello o mandíbula”. En ocasiones puede llevar a confundir con un problema digestivo, cansancio o estrés, retrasando la atención.

Tampoco hay intensidad única de presentación. “Un infarto puede comenzar de manera brusca en minutos, otros de forma más progresiva con molestias que aumentan, disminuyen o incluso desaparecen transitoriamente”, aclara el cardiólogo. Y la velocidad del daño varía entre pacientes porque depende de varios factores, como la arteria obstruida y si es completa o parcial.



Ante la primera sospecha

Por ello, no se debe esperar a que el dolor sea continuo e insoportable para pensar en infarto y buscar atención, porque la espera puede volver la situación irreversible. El cardiólogo afirma que desde cuando se sospecha de infarto se debe consultar, hayan transcurrido minutos u horas de la sintomatología es vital evaluar, detectar e intervenir, o descartar.


La recomendación es llamar al 131 (SAMU) o ir a un servicio de urgencia, desaconsejándose conducir la persona afectada, ya que en el trayecto puede ocurrir una arritmia grave o un paro cardíaco.

“En urgencia, ante la sospecha de infarto debe realizarse un electrocardiograma lo antes posible, idealmente los primeros 10 minutos desde la llegada, según las recomendaciones nacionales”, asegura.



Más o menos riesgo cardiovascular

Para las probabilidades de sufrir un infarto se han descrito una serie de factores de riesgo, unos son inevitables, varios otros modificables y hay algunos relacionados con el género.


Edad avanzada, antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular, patología renal, condiciones crónicas como diabetes e hipertensión arterial y colesterol elevado, sedentarismo, obesidad y tabaquismo son los principales factores de riesgo cardiovascular. Y mientras más de estos se presenta en una persona, va aumentando significativamente el riesgo.

Y en la mujer se añaden factores de riesgo específicos que tienen que ver con la biología e historia de su ciclo reproductivo, sostiene la doctora Alide Salazar, enfermera-matrona, directora del Programa de Doctorado en Cuidados de la Salud y académica de la Facultad de Enfermería de la Universidad de Concepción (UdeC), y cofundadora de Somos Más Salud.


“Haber presentado preeclampsia o hipertensión en el embarazo, la diabetes gestacional, el parto prematuro o el síndrome de ovario poliquístico se asocian con un mayor riesgo cardiovascular posterior”, afirma.

También la menopausia es un factor de riesgo particular. La investigadora explica que previo a esta etapa las mujeres tienen riesgo cardiovascular menor a los hombres de la misma edad, y es debido a que las hormonas estrógenos tienen efecto de protección cardiovascular. Y todo es diferente en la transición menopáusica por cambios hormonales como la reducción de los estrógenos, junto a cambios metabólicos y en la composición corporal.


Por ello alarma la realidad chilena, donde se implican factores como el aumento de la esperanza de vida y envejecimiento de la población, y la alta carga de estilos de vida nocivos desde edades tempranas, que a su vez se relaciona con la constante tendencia al alza en casos de afecciones crónicas y enfermedades cardiovasculares, y cada vez más personas jóvenes afectadas.

La más reciente Encuesta Nacional de Salud relevó que más del 86% de la población es sedentaria, sobre 74% tiene exceso de peso –sobrepeso y obesidad-, casi 28% hipertensión, más del 12% diabetes y 33% consume tabaco.


Protección y prevención

Ante este escenario, es una clave vital avanzar en promoción de la salud para proteger la salud cardiovascular y prevenir o reducir el riesgo.


Y eso no empieza cuando se presenta el dolor en el pecho, sino muchos antes, idealmente en etapas jóvenes.

Un pilar es modificar o mantener un estilo de vida saludable, para lo que el cardiólogo Pablo Mejías destaca hábitos como no fumar, seguir una alimentación cardioprotectora, realizar actividad física regularmente, temer un peso saludable, y así prevenir o controlar el sobrepeso, la presión arterial y diabetes, entre otras condiciones.


Desde allí, la matrona-enfermera Alide Salazar releva que es importante mantener chequeos preventivos regulares para evaluar el estado de salud, y así identificar y manejar oportunamente factores de riesgo y afecciones que en etapas iniciales suelen ser silenciosas.