Hablar y escuchar puede salvar vidas: toda la sociedad está convocada a prevenir el suicidio
10 de Septiembre 2026 | Publicado por: Natalia Quiero
El 10 de septiembre es el Día Mundial para la Prevención del Suicidio y el llamado a la acción es "iniciar la conversación".
“Iniciar la conversación” es el llamado a la acción con el que se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio este 10 de septiembre, que cada año impulsa la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio y respalda la Organización Mundial de la Salud (OMS) para concientizar sobre el fenómeno, promover la salud mental, proteger invaluables vidas y evitar dramáticos desenlaces, para lo que cada actor de la sociedad puede cumplir un rol crucial.
Esperanzas en la prevención
Según los datos, en Chile se registran cerca de 1.800 suicidios al año, con mayor incidencia en hombres. En jóvenes entre 15 y 29 años lidera como causa de muerte, y en adultos es segunda causa de muerte no asociada a enfermedades y duplican a los homicidios.
“Además de las vidas que se pierden, cada muerte por suicidio, que son muy terribles, afecta de 20 a 100 personas que se consideran sobrevivientes: familiares, amistades, seres queridos y la comunidad”, lamenta la doctora Carolina Inostroza, psicóloga clínica y de la salud, vicedecana de la Facultad de Ciencias Sociales y académica del Departamento de Psicología de la Universidad de Concepción (UdeC), quien es parte de un grupo dedicado a investigar las muertes por suicidio, actualmente con un trabajo vigente junto al Servicio Médico Legal.
La realidad es dramática, aunque hay esperanzas en la posibilidad de prevenir. “En el mundo y Chile las tasas de suicidio se han estancado e incluso han comenzado a disminuir levemente. La prevención, sobre todo si existen planes nacionales como en nuestro país, va teniendo un impacto positivo y se van reduciendo las muertes”, destaca la integrante del Magíster en Psicología Clínica e investigadora del Programa de Neurociencia, Psiquiatría y Salud Mental (Nepsam) de la UdeC.
Y eso evidencia la necesidad de seguir avanzando en esa línea, y toda la sociedad tiene la responsabilidad y oportunidad de contribuir, del Estado y la academia, a escuelas y entornos.
Comprender para proteger y prevenir
Lo elemental para prevenir es fortalecer los factores protectores y reducir los de riesgo.
La especialista explica que el suicidio es multifactorial y complejo, influyendo desde lo biológico y características de personalidad hasta contextos sociales y situaciones de vida: trastornos mentales, vulnerabilidad socioeconómica, carencia de redes y soledad son algunos factores de riesgo de crítico. También incluye distintas conductas que comienzan en pensamientos y deseos de morir, siguen a ideación, intentos, y en el peor y final caso muerte.
Al respecto, aclara que “el comportamiento es un continuo, pero no es predecible para saber cuándo va a ocurrir. No todas las personas avanzan a los casos más graves y algunas logran recuperarse, cada conducta va aumentando las posibilidades de que ocurra una muerte por suicidio, y en algunos casos se va a ir labrando en un proceso largo y en otros la crisis puede ocurrir en horas o días frente a situaciones muy graves”.
En ciertos casos puede haber comunicaciones explícitas, en otros las señales son menos notorias y/o progresivas, como cambios de comportamiento y aislamiento.
La doctora Inostroza destaca como factores protectores y preventivos el promover la salud mental, reducir mitos y estigma sobre los problemas y trastornos mentales, concientizar la importancia de buscar ayuda en distintos formatos y acceder a atención, fortalecer la participación social y redes de apoyo en diversidad de espacios y formas, educar y desarrollar habilidades socioemocionales, y sobre todo ser personas dispuestas a observar, conversar, escuchar y acompañar a quien sufre.
“Es muy importante estar abierto a comunicarse desde ambos lados: pedir ayuda sin vergüenza ni temor; y estar atentos para preguntar y disponibles para escuchar y apoyar sin miedo a equivocarnos”, sostiene.
Menos mitos, más apertura y apoyo
Abordar el suicidio desde la esfera más pública a la privada, ayudar y acompañar a quien sufre y lidia con este comportamiento, también hace crítico el erradicar mitos enraizados y peligrosos.
La psicóloga Carolina Inostroza afirma que uno de los más dañinos es que hablar explícitamente de suicidio va a generar el comportamiento, porque lleva a que no se pregunte e impide apoyar a quien está en riesgo.
“Nunca le vamos a generar a alguien la idea de querer morir si es que no estaba presente antes. Por el contrario, sabemos que hablarlo alivia la angustia y permite acompañar. Las personas que hemos entrevistado después de una crisis muestran que están tranquilas y conformes de haber sido ayudadas”, asegura.
Otra creencia dañina que se debe desterrar es que las personas que expresan abiertamente sus deseos de morir o evidencian ciertas conductas lo hacen para manipular u obtener algo, y que quien realmente tiene esta idea no la hará pública.
Sobre ello resalta que “quien habla o publica en redes sociales sobre morir o despedirse y quien se autolesionan no está tratando de manipular, sino que está sufriendo mucho y son formatos de comunicaciones suicidas que se deben atender, porque sabemos que detrás de eso hay un dolor psicológico que esa persona no está pudiendo comunicar ni resolver de otra forma y hay riesgo real de suicidio, y por eso siempre hay que tomarlo en cuenta, y conversar, averiguar qué está ocurriendo y orientar la búsqueda de ayuda”.
La investigadora expone que las evidencias demuestran que las personas con comportamiento suicida están en situación de ambivalencia: al mismo tiempo de querer morir quieren ser rescatadas. “Entonces, tenemos una ventana para ayudar, por eso lo importante es no tener miedo a acercarse y preguntar”, enfatiza.
En Chile un recurso fundamental para encontrar ayuda es la línea para la prevención del suicidio *4141, accesible de forma gratuita y confidencial desde teléfonos fijos y celulares las 24 horas y que conecta con un profesional para brindar auxilio y orientación, tanto para quien pasa una crisis o no sabe cómo apoyar a un cercano.
También se puede acudir a servicios de urgencia ante crisis, a los distintos dispositivos del sistema de salud o a espacios en universidades o comunidades.
Grupos de alerta
Aunque el suicidio puede afectar en todos los grupos etarios, en adolescentes y personas mayores se concentran las alertas por ciertas condiciones que exacerban el riesgo, y obligan a agudizar la atención a todas las señales.
La psicóloga explica que adolescentes y jóvenes están en una etapa vital muy vulnerable por cambios biopsicosociales y que no han logrado desarrollar todas las capacidades psicológicas para enfrentar de forma óptima todos los tipos de desafíos. Si se conjuga con otros factores y se dan ciertos problemas de la vida podrían sufrir más desesperanza y no ver otra vía.
También han aumentado los suicidios en personas mayores de 65-70 años, sobre todo hombres, donde advierte que están jugando un rol crítico la soledad y vulnerabilidad social, sumado a la carga de patologías complejas.