Lactancia materna: entre beneficios que la incentivan y barreras que dificultan su mantención

31 de Agosto 2026 | Publicado por: Natalia Quiero
Fotografía: Créditos | Magnific

La OMS recomienda mantener de forma exclusiva hasta los 6 meses de vida y con alimentación complementaria hasta al menos los 2 años, pero no siempre las situaciones personales, sociales o laborales lo permiten.

“Ha sido un proceso bien interesante dar pecho. Aunque es difícil conciliar la vida laboral con la lactancia y que sea libre de culpas. La lactancia tiene alto valor, pero también un alto costo personal y profesional”.

Celeste Villalobos, matrona y académica del Departamento de Obstetricia y Puericultura de la Universidad de Concepción (UdeC), habla con la expertise de su profesión y su vivencia como madre que amamanta a su hijo de 1 año y 4 meses, de forma exclusiva hasta los 6 meses de su bebé y ahora con alimentación complementaria, como recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS) hasta al menos los 2 años de vida por el inigualable valor de la leche y lactancia materna, tanto en lo alimentario como los afectos y la salud integral, del presente al futuro.

Aunque afirma que lo ideal no se condice con lo posible para las madres en muchos casos. Si bien hay avances como el postnatal de 6 meses, no siempre están las condiciones óptimas para seguir las recomendaciones y para muchas mujeres suele ser necesario elegir entre desarrollar la lactancia plenamente o seguir el propio desarrollo.


En su caso fue no posponer su carrera y reintegrarse a su trabajo, debiendo dejar a su bebé de pocos meses, e intentar mantener la lactancia lo máximo posible, si bien en su trabajo no cuenta con un espacio específico para extraerse leche ni dar pecho.

Y es solo un ejemplo de varias situaciones que pueden vivir las mujeres y terminan por dificultar, interrumpir e incluso desincentivar que el amamantamiento se mantenga como se sugiere y desean, como se busca promover y proteger cada inicio de agosto con la Semana Mundial de la Lactancia Materna, coincidiendo con el Mes de la Niñez, si bien la necesidad y los retos es cada día.


Para Celeste Villalobos “la pregunta es si nuestras leyes y sistema laboral son acordes y apoyan a la mujer para mantener la lactancia hasta al menos los 2 años por sus múltiples beneficios, y hacerla grata y sostenible en el tiempo”.

Responsabilidad social


Por natural que sea el acto de amamantar y alimentarse, por lo esencial y muy beneficioso que es la leche y lactancia materna, no es tan simple practicarla ni depende solo de deseos y voluntades de una madre.

La matrona Lillian Matamala, directora de la especialidad de Perinatología y académica del Departamento de Obstetricia y Puericultura UdeC, enfatiza que en la lactancia influyen en primera instancia de aspectos biológicos y afectivos, pero en su desarrollo pleno y mantención se implican contextos y condiciones individuales y sociales, como la red de apoyo, la etapa vital y la situación laboral, además de las políticas públicas.


Por ejemplo, una mujer que trabaja informalmente o una universitaria quedan fuera del derecho a postnatal. Y no todas tienen apoyos y posibilidades en sus entornos que les permita amamantar según se recomienda y desea en plenitud.

También advierte que “no en todas las instituciones donde trabajan o estudian mujeres hay lactario, un lugar cálido y empático para extraer la leche o que lleven al hijo”.


Y, para casos en que una mujer no puede amamantar a su hijo por motivos como enfermedad o separación, lamenta que “en Chile tenemos sólo un banco de leche humana y está en Santiago”.

Son muchas las brechas que permean a la lactancia en el país, y urgen abordar con cambios socioculturales, porque afirma que proteger la lactancia es una responsabilidad de toda la sociedad, y por eso debe fortalecerse una cultura consciente de la importancia de este acto tan biológico como afectivo con implicancias para toda la vida de una persona.


Y eso se fortalece con mucho más que una fecha, sostiene: “la lactancia materna debe ser un tema país y no debemos celebrarla sólo una semana al año, y tener presente que somos toda la comunidad quienes fomentamos y ayudamos a que las mujeres que quieren lactar lo hagan efectiva y eficientemente”.

Lactancia materna: bondades que no se pueden igualar


“Lactancia materna para un comienzo sostenible en la vida: fortalecer lo que funciona” es el lema de la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2026.

Y la celebración de esta iniciativa cada agosto ara relevar, promover y proteger este acto en torno a distintas aristas, y la necesidad de generar cambios e instrumentos concretos en el país que permitan cumplir la recomendación de la OMS, es porque se reconoce como un acto de salud integral con beneficios presentes y futuros para bebés y madres que las leches de fórmula no pueden igualar, si bien son soluciones que deben existir y se necesitan en los casos en que las mujeres están imposibilitadas de dar pecho a su hijo.


Lorena Meléndez, jefa de carrera Nutrición y dietética UdeC, e integrante del Comité Regional Intersectorial de Lactancia Materna de Biobío, releva que la leche materna es el alimento perfecto e ideal para las primeras etapas de vidas por su enorme valor nutricional e impacto para la salud al aportar en justa medida todo lo que requiere un lactante cada día para crecer y desarrollarse sanamente: agua, micro y macronutrientes, grasas, proteínas, sustancias bioactivas y anticuerpos, por lo que es crucial para la inmunidad y salud presente y futura.

A nivel emocional, amamantar fomenta el apego entre madre e hijo y contribuye a los vínculos seguros de niños y niñas. A la vez protege la salud mental de la madre, a nivel mental porque en el acto se liberan hormonas como la oxitocina que está ligada a la calma y bienestar, y física al ser factor protector del cáncer de mama, por ejemplo.


Desde allí, la académica destaca que la leche es un fluido vivo y activo, de composición y características que varían para adaptarse a las necesidades de lactantes en distintas etapas y circunstancias.

“La primera secreción de la glándula mamaria, en las primeras horas de vida, es el calostro, un fluido que tiene muchas inmunoglobulinas, por eso se dice que podría ser semejante a una primera vacuna porque va a realzar las defensas del lactante”, resalta.


En los primeros días se empieza a secretar una leche de transición, hasta llegar a una madura que se mantiene por lo que dura la lactancia.

“La leche materna también varía en su composición en las distintas fases del día. Por ejemplo, en la noche es más alta en grasas para que el bebé quede más saciado y duerma. Y se ha demostrado cuando lactantes están enfermos aumenta su cantidad de inmunoglobulinas”, afirma.


Desde allí, la nutricionista sostiene que la leche materna es un alimento de alto valor nutricional siempre, en todas las mujeres y por todo el tiempo que se mantenga la lactancia. Así destierra la creencia popular de que hay mujeres que “producen leche de mala calidad” o que llegado cierta etapa del niño o niña ya no aporta y se debe dar el destete de forma rotunda.

También es un mito que la experiencia con la lactancia de una madre se replicará en su hija con sus nietos. Es decir, si una mujer tuvo ciertas dificultades, no significa que su hija las tendrá.


Lo que sí sucede es que la composición de la leche puede variar según la nutrición de la madre, porque hay componentes que no produce el organismo y se deben aportar desde la alimentación como son los ácidos grasos esenciales que aportan fuentes como los pescados grasos y son clave para diversas funciones, desempeñando papel en aspectos como el sistema nervioso y control de la inflamación.

“Por lo tanto es muy importante cautelar la alimentación de la madre”, precisa Lorena Meléndez.


Además, amamantar, aunque es un acto biológico e instintivo de inicio, también requiere práctica y técnicas para que se dé de forma óptima, con menos desgaste y más placer tanto para mujeres como para bebés.

Del corto al largo plazo


La lactancia materna tiene diversos efectos positivos que son del presente al futuro, y que están robustamente evidenciados.

“A corto plazo tenemos un lactante con un estado nutricional y desarrollo adecuado, que tiene adecuados ciclos en el día y se enferma menos”, expone la académica. La evidencia demuestra efectos como menos enfermedades respiratorias y alergias, y menos hospitalizaciones de niños y niñas.


Además, la correcta nutrición en esta etapa es factor protector para un óptimo estado nutricional a mediano y largo plazo, protegiendo de condiciones como malnutrición por exceso, sobrepeso, obesidad y factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares.