ALTO, tómate un descanso: ¿Por qué a los chilenos nos cuesta tanto relajarnos?
15 de Agosto 2026 | Publicado por: Matías Del Río
En el Día Internacional de la Relajación, las cifras de salud mental en el país encienden las alarmas. Especialistas recuerdan que el descanso no es un premio a la productividad, sino una necesidad biológica y emocional.
Cada 15 de agosto se conmemora el Día Mundial de la Relajación, una fecha internacional que invita a la población a bajar las revoluciones y reflexionar sobre la importancia del descanso. Sin embargo, en Chile, detener el ritmo parece una tarea cada vez más difícil.
Según el último Estudio 5C de Cadem (2026), el cansancio se ha posicionado como la emoción predominante entre los chilenos (30%), mientras que el nivel de estrés promedio (37%) ya supera al de la felicidad (34%).
La radiografía del estrés en Chile
El panorama no es ajeno a la Región del Biobío. Datos del Termómetro de la Salud Mental ACHS-UC revelan que el 25,8% de la población urbana nacional sufre de síntomas de ansiedad, una patología que se dispara drásticamente en las mujeres, alcanzando un 35,5%.
A nivel local, la presión ambiental y la falta de desconexión tienen un impacto directo en el ausentismo: la Compin ha llegado a registrar registros históricos de licencias médicas por salud mental en la zona el año 2023, consolidando la crisis del burnout o agotamiento extremo.
De hecho, el estrés crónico activa respuestas fisiológicas dañinas como la tensión muscular, problemas digestivos e insomnio. Cuando esa respuesta sobrepasa la adaptación natural, se transforma en un problema de salud pública.
El peligro de no “apagar” la mente
El descanso insuficiente está directamente ligado a otra crisis silenciosa: el mal dormir. En el marco del pasado Día Mundial del Sueño, se advirtió que menos de la mitad de los chilenos logra un descanso verdaderamente reparador, lo que impacta directamente en la modulación de emociones y en la salud cardiovascular.
Por otra parte, la falta de espacios recreativos también juega en contra. La escasez de entornos naturales en las urbes agrava la situación, ya que la exposición a la naturaleza es una de las herramientas más económicas y eficientes para reducir los niveles de cortisol en el organismo.
¿Cómo sumarse al “Alto”?
Los especialistas aclaran que relajarse no implica perder el día sin hacer nada. Pequeñas pausas activas pueden “reiniciar” el cerebro:
- Elongación y respiración: Dedicar 5 minutos a inhalar de forma consciente disminuye la frecuencia cardíaca y la presión arterial.
- Desconexión digital: Apagar las pantallas al menos una hora antes de dormir para frenar los estímulos nocivos.
- Micro-pausas al aire libre: Caminar por un parque o plaza cercana ayuda al desarrollo emocional y reduce la fatiga mental.
Romper la inercia de la hiperconectividad es un desafío preventivo. El llamado de este día es simple pero categórico: detén el ritmo, respira y recuerda que el mundo puede esperar cinco minutos.