Conocer el cerebro para protegerlo: los estilos de vida juegan un rol crítico en la salud cerebral

25 de Julio 2026 | Publicado por: Natalia Quiero
Fotografía: Cedida | Pexels

Si bien la biología, edad y enfermedades influyen, también los hábitos con efectos inmediatos y acumulativos que pueden aumentar riesgos o fortalecer la protección.

Prácticamente todo lo que hacemos y somos se relaciona esencialmente con un órgano, por lo que su salud tiene un rol crítico a lo largo de toda la vida.

Es uno de los mensajes del Día Mundial del Cerebro que se celebra cada 22 de julio, este año bajo el lema “Salud cerebral: acceso para todos”. También el sentido del Año del Cerebro este 2026, impulsado por la Sociedad Chilena de Neurociencia junto al Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, y apoyo de diversas entidades, para acercar las neurociencias a la comunidad para promover el conocimiento y cuidado del órgano vital y bienestar integral.

Más conocimiento y salud


“El cerebro está presente en todo lo que hacemos: cuando aprendemos, recordamos, sentimos, tomamos decisiones, nos relacionamos con otras personas o cuidamos nuestra salud. Comprender cómo funciona ayuda a tomar mejores decisiones para cuidar la salud y calidad de vida”, sostiene la doctora María de los Ángeles García, neurocientífica y académica de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Concepción (UdeC) y coordinadora del Año del Cerebro en la Macrozona Centro-Sur.

Es el centro de control del organismo que es cuerpo y mente, y la salud cerebral está estrechamente vinculada con la general. Y los estilos de vida influyen su función en forma positiva o negativa, con efectos que se presentan en lo inmediato o a largo plazo, incluso como protección o riesgo de enfermedades.


Tener ese conocimiento es una herramienta poderosa de autocuidado para el presente y futuro, y es urgente democratizarlo desde la academia a la sociedad.

 



Cuidar al cerebro

Regular funciones automáticas como respiración y sueño, recibir e interpretar información desde los sentidos, organizar el movimiento, intervenir en las emociones y conductas, mediar las relaciones sociales, y permitir procesos superiores como atención, memoria, lenguaje, planificación, aprendizaje, tomar decisiones y resolver problemas, son roles del cerebro.


El doctor Juan Pablo Betancur, neurólogo de Clínica Biobío y especializado en la UdeC, expone que por eso una afección a su funcionamiento o salud se puede manifestar de muchas formas, tanto en lo inmediato y en dificultades, como a largo plazo y como patología irreversible.

Al respecto, sostiene que “la salud cerebral se construye durante toda la vida y es el resultado de la interacción entre genética, edad, enfermedades, ambiente y hábitos cotidianos”. Por ejemplo, la salud metabólica y cardiovascular son especialmente relevantes para la salud cerebral, afirma.


Y por ello el autocuidado con diversas acciones habituales cumple un papel clave para proteger la función cerebral del presente al futuro. Mientras, patrones de descuido producen un efecto nocivo y acumulativo.

El autocuidado se basa en hábitos que resultan protectores para la salud integral, de la mente y el cuerpo.


En los factores positivos, el doctor Betancur destaca actividad física regular, alimentación equilibrada, dormir adecuadamente, controlar factores de riesgo cardiovascular, mantener relaciones sociales y la mente activa.

“Estas medidas favorecen una buena circulación, reducen el riesgo vascular y ayudan a mantener la reserva cognitiva”, sostiene.


Consumo de sustancias como tabaco, alcohol y drogas, sedentarismo, privación crónica del sueño, mala alimentación y traumatismos craneales, son factores dañinos. “Estos hábitos modifican la circulación cerebral, metabolismo, inflamación, calidad del sueño y neuroplasticidad”, advierte.
El aislamiento y la soledad también son negativos.


Estrategia integral para el autocuidado

Si bien hay nutrientes, prácticas y estrategias con efectos potentes que son reconocidos para reducir el estrés y favorecer la neurorprotección, el neurólogo Juan Pablo Betancur afirma que cuidar al cerebro y la salud va mucho más allá de tener un alimento, sustancia o ejercicio milagroso y debe ser una estrategia integral que incluya diversas acciones y se sostenga en el tiempo.


“Se aconseja mantener una alimentación rica en verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, frutos secos y proteínas saludables. Además hay que realizar al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada, mantener horarios regulares de sueño y evitar el tabaco”, precisa.

También es fundamental controlar periódicamente parámetros como presión arterial y colesterol, y condiciones como diabetes.


Además, el especialista llama a mantener activa la mente mediante actividades como la lectura o el estudio continuo, conservar los vínculos sociales, y tratar oportunamente problemas de ánimo, audición o visión que pueden reducir la interacción con el entorno y favorecer el aislamiento.

En los factores nocivos, afirma que “en forma inmediata son especialmente peligrosos el consumo excesivo de alcohol o drogas, dormir pocas horas y exponerse a golpes en la cabeza sin protección. Estos pueden alterar la atención, el juicio, la coordinación y el tiempo de reacción, además de provocar lesiones cerebrales graves”.


Mientras a largo plazo expone que tabaquismo, sedentarismo, consumo perjudicial de alcohol, alimentación poco saludable y mantener sin tratamiento la hipertensión, diabetes o colesterol elevado favorecen el daño de los vasos sanguíneos y aumentan el riesgo de accidente cerebrovascular y deterioro cognitivo.

También se deben evitar los traumatismos repetidos y el aislamiento social prolongado.


“El cerebro tiene capacidad de adaptación, pero no es inmune a la acumulación de daño”, enfatiza.

Año del Cerebro


El Año del Cerebro se basa en los ejes de salud mental, educación, creatividad, consciencia, democracia y tecnologías emergentes. Y para celebrar se han organizado actividades en todo el país.

La doctora María de los Ángeles García destaca que habrá un gran hito en la UdeC en fecha aún por definir. Se trata del proyecto “Habitar el Cerebro”, experiencia inmersiva e interactiva que transformará distintos espacios universitarios en un recorrido para comprender cómo el cerebro participa en las decisiones, emociones, memoria y conducta alimentaria. La propuesta integrará ciencia, arte, estímulos sensoriales, actores y participación estudiantil.


“Creemos que las personas recuerdan mucho mejor aquello que experimentan que aquello que solamente escuchan. Por eso queremos transformar conceptos complejos sobre el funcionamiento cerebral en vivencias significativas para toda la comunidad”, asegura.

La UdeC también participará en la NeuroFest 2026, que se realizará el 4 y 5 de septiembre en la Región Metropolitana, donde habrá un stand preparado por estudiantes de los doctorados en Salud Mental y Ciencias Biológicas.