Carta al director

Los Retratos de Aurora: Del 63

Por: Diario Concepción | 19 de Agosto 2017

¿Cómo está, estimado lector? Ya estamos en terreno derecho para las Fiestas Patrias, pero eso es otra historia. Lo que sí estamos es a puertas de festejar un nuevo día de la Fotografía. Este fin de semana a nivel nacional se realizarán infinidad de actividades en torno a las fotos: charlas, mesas de debate, exposiciones, lanzamiento de libros, etc. Lo importante es que se recuerda nuevamente que la foto, como objeto depositario de la memoria y los recuerdos, sigue tan vigente como cuando alguien abrió un obturador por primera vez para congelar un segundo del presente.

Por que eso es una foto. Simplemente un segundo del presente detenido. En lo particular difiero con quienes hablan de las fotos como el pasado. En verdad es un fracción de segundo detenida y conservada en una imagen. El recuerdo sí es parte del pasado, porque depende de quien lo contenga. Pero la foto, demuestra lo que realmente es.

Me pasa que cuando me enfrento a una foto, ésta empieza a cobrar dimensión. Puedo sentir los olores, escuchar los sonidos y las conversaciones que esa foto guarda. Leer los mensajes que el reverso contiene también me dicen mucho. ¿Qué será de Germán Concha, o del Coty Cid? ¿Qué habrá hecho después de ese año 63 el José Soto, o Seferino Figueroa? ¿Los conoce? ¿le suenan esos nombres?

Se veían felices, un nuevo aniversario del Club Huracán, y como todo aniversario hay que festejarlo bien festejado.

¿Usted sabía que en el 63 por cuarta vez se hacía el Festival de Viña? ¿o que Chile obtiene el primer Miss Mundo otorgado a María Pilar Aguirre Gómez? Y le dejo una tarea: busque qué pasó el 30 de abril de ese mismo año.

-¿Y toda esta información está en las fotos? Me podrá preguntar ud. No Querido Lector, esto me lo cuenta Aurora.

Aurora me cuenta más cosas al oído, mientras yo voy escribiendo. Me dice que ellos son más que un recuerdo del Club. Ellos son parte de una familia, son hijos, han sido padres, algunos ya no están y otros migraron para otras tierras. Pero algo les quedó impreso en sus cuerpos. Parece ser que el pasar por la Aurora, marca.

Y las fotos también guardan esas marcas. La foto sacada en la sede del Club Huracán en el año 1963 hoy tiene arrugas, tiene manchas, es más frágil que cuando fue tomada, pero con todo esto igual quiere hablarnos.

Diane Arbus dice: “La fotografía es un secreto de un secreto. Cuanto más te dice, menos sabes“ .

Desde hace más de un año, Aurora me ha estado contando muchos secretos. Me contó de sus victorias, de sus pariciones, de sus dolores y sus muertes, pero lo que más me ha querido contar son las historias cotidianas de sus gentes, de sus pulsos, esos que le dan vida desde hace más de cien años.

Y yo, simplemente se las cuento a ustedes. Trato de hacerles llegar los mismo colores. Pero me dirán: ¿Qué colores? Si todas las fotos son en blanco y en negro. Los colores están en la memoria, ella es la que le pone los tonos.

La polera del Huracán es muy blanca, tan blanca como las nubes que a veces daban marco a la cancha. Y el rojo, es furioso, intenso, como la pasión de sus hinchas que como dice Manuel gritan “gooool” cada sábado o domingo cuando la polvareda anuncia un nuevo duelo.

Los verdes igual son interesantes de ver, parecen distintos con el matiz de los adoquines y las casas pintadas.

¿Y Aurora qué color tiene? Tiene el color de la tierra que la cobija. Tiene el tinte del sol que la acompaña cada mañana cuando sale para el trabajo. Tiene la textura de la tarde que la ve llegar, cansada, pero altiva. (continuará)

Pero hablábamos del Huracán y su aniversario. De las veces que salió campeón, de cuántos goles se gritaron en esa cancha, de las veces que tuvieron que arrancar o hacer frente a alguna pelea por algo mal cobrado.

Pero esto es la vida. Este el ritmo natural del vivir. Saber a cada paso que algo quedó en esa huella. Por eso lo que estamos tratando de hacer. No sólo queremos juntar fotos viejas y ponerlas en cajas más lindas. No queremos hacer postales de recuerdo de una realidad pasada. Estamos escuchando con los ojos. Ponemos toda nuestra atención en cada sonido que sale de esas imágenes. Tal vez alguno se sorprenda encontrando parte de sus historias personales unidas a las de Aurora, otros le encontrarán sentido a sus recuerdos.

Cada caja que abrimos, cada álbum que nos confían es un desafío, es un nuevo compromiso. Ahora Aurora nos está invitando a pasar a sus casas, nos hace sentar a su mesa, nos cuenta más cosas mientras tomamos desayuno o almorzamos. Son otros rostros, le sacamos otros retratos, y entre medio, como entre las páginas de un libro aparecen otras historias que se cruzan. Pero esa es otra parte del proyecto que más adelante vamos a compartir.

Por ahora disfrutemos lo que nos dejan. Abramos cada calle de la Aurora como un álbum, miremos cada casa como una postal, cada esquina como una foto que documenta el hoy, cada rostro curtido como un retrato único.

Mi querido lector, cómplice de estas historias lo invito nuevamente a darse el tiempo de recorrer las calles de la población. En agosto todavía los recuerdos son ocres, casi sepias como las fotos. En Septiembre el pulso será otro, tal vez las fotos aparezcan coloreadas, será el pulso de la cueca, ojalá que Aurora no tenga que bailar la cueca sola.

¡Hasta el próximo click!

Walter Blas

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