Claudio Orrego abre la puerta a una eventual carrera presidencial: “Vamos a ver los distintos espacios”

01 de Noviembre 2026 | Publicado por: Anibal Torres Durán
Fotografía: Gobierno Regional de Santiago

Durante su visita a Biobío, el gobernador de la Región Metropolitana abordó los frenos a obras públicas, la descentralización fiscal y el complejo momento del Gobierno central, afirmando además que evalúa su futuro político tras concluir su periodo regional.

En su reciente visita a la Región del Biobío para participar en el Congreso de las Regiones, el gobernador de la Región Metropolitana, Claudio Orrego, dialogó en exclusiva con Diario Concepción. La autoridad abordó los principales desafíos del proceso descentralizador en el país, la relación con el Gobierno central en materia presupuestaria y las trabas administrativas que han paralizado proyectos clave de infraestructura tanto en la capital como en la zona penquista.

Orrego profundizó sobre el rol estratégico de los gobiernos regionales en el desarrollo territorial y la necesidad de mantener la continuidad en las obras públicas. Asimismo, analizó el complejo panorama político nacional, la visión metropolitana de su gestión y aquellas experiencias culturales y deportivas del Biobío que busca replicar en Santiago.

-¿Qué rol tiene Santiago en un congreso de tales características?, donde, por ejemplo, se habla de descentralización.


—Hemos sido fieles discípulos y promotores de la descentralización en Chile desde el día uno. Yo fui intendente y pude ver la diferencia entre ser representante del Presidente en la Región versus ser el líder de la Región ante el Presidente, que es lo que estamos haciendo desde el 2021, con la elección democrática de gobernadores.

Hemos participado activamente en la Asociación de Gobernadores Regionales de Chile (Agorechi) porque creemos que las decisiones se toman mejor, son más pertinentes, son más oportunas y son más eficaces cuando se toman cerca de donde están los problemas. Lamentablemente ha sido un proceso lento. La descentralización política vino antes que la descentralización administrativa y también financiera. Chile sigue siendo uno de los países más centralistas, fiscalmente hablando, de toda la OCDE, donde apenas el 12% de todo el presupuesto público se decide o en la región o en el municipio. Y eso vale para Concepción, pero también para Santiago.


Las grandes decisiones de inversión, aunque a nuestros amigos del Biobío les pueda sorprender, no se toman en el Gobierno Regional de Santiago, se toman en los ministerios. Esta no es una pelea de regiones versus Santiago, es una pelea de las regiones versus el Gobierno nacional.

-¿Cómo es la dinámica en el Gobierno Regional de Santiago, considerando que están ubicados en el lugar donde se toman las decisiones?


—Es al revés de lo que la gente piensa. En una región como Biobío, el gobernador es la máxima autoridad, nadie lo discute. En Santiago, cuando yo estoy a literalmente 10 pasos de La Moneda, está el Presidente, están todos los ministros, están los jefes de servicios y está el gobernador. Entonces, claro, nosotros tenemos un rol porque tenemos legitimidad democrática. Yo tengo 2,5 millones de personas que votaron por mí, es la segunda autoridad más votada de Chile después del Presidente. Pero el poder está muy centralizado. Entonces muchas veces los actores, en vez de venir a hablar con nosotros, van a hablar directamente con el ministro o con el Presidente.

-¿Cómo ha sido la vinculación con el gobierno central durante los primeros meses de mandato?, ¿ha mejorado o ha empeorado?


—Ha sido de dulce y de agraz. Todavía estamos discutiendo el tema del presupuesto. Partió pésimo. Era la peor reducción de presupuesto a las regiones en la historia, y puede que termine muy bien, con más flexibilidad y al menos el mismo presupuesto que el año pasado. Entonces vamos a ver cómo termina. Pero está bien encaminado y eso me parece que es un punto a favor. Creo que la Dirección de Presupuestos, hay que decirlo, ha demostrado buena disposición, al igual que la Subdere, de acoger reclamos que tenían los gobiernos regionales.

-Terminar bien es idealmente igual que el año anterior en materia de presupuesto…


—Exactamente, pero con más flexibilidad de ejecución. Ahora, desde el punto de vista del traspaso de atribuciones, desde el punto de vista del retiro de decretos que entregaban más facultades, por ejemplo, a nosotros de la Región de Santiago había un decreto que nos transfería la planificación urbana, lo retiró el Gobierno y no lo ha vuelto a reingresar. Han paralizado proyectos: en el caso de Santiago, el GAM, el último tramo del tema Melipilla, la ciclovía de Santiago; pero además aquí en Biobío, oye, el corredor, un proyecto que estaba adjudicado.

Entonces yo digo: esas son señales pésimas del Gobierno, porque como digo, a nosotros nunca nos ha gustado un Chile a medias. El Estado es uno, cambian los gobiernos, pero el Estado tiene continuidad. Entonces si el gobierno anterior adjudicó, hizo una licitación pública, legal, asignó los recursos, adjudicó, le entregó el terreno al privado, no puede venir el gobierno siguiente y hacer borrón y cuenta nueva.


-¿Usted cree que una situación como la de los corredores puede pasar en Santiago?, muchos decían que en Santiago no pasa esto. 

—Puede pasar en todos lados. Algunos decían que no, que esto que está pasando en Santiago tiene que ver con una diferencia política. Yo creo que tiene que ver con un exceso de economicismo, pero absolutamente miope, porque tú comprenderás que lo que hicieron con el GAM… ¿Sabe cuánto tuvieron que pagar? $6 mil millones de multa y lo dejaron botado en Santiago, ahí en la Alameda, con una empresa que ya estaba adjudicada, que había cumplido con todos los requisitos. Y lo que va a ocurrir, porque no puedes dejarlo así toda la vida, es que cuando lo hagan les va a costar más caro, igual que lo del tren de Melipilla. El Presidente estuvo en septiembre diciéndole a todos que esto se iba a terminar en Estación Central y después, entre gallo y medianoche, anuncian que se baja la licitación.


-Su etapa como gobernador parte en 2021, fue reelecto una vez, ¿cómo ha sido su proceso en el cargo?

—Me parece raro que seamos la única autoridad que tiene solamente una reelección. Todos los demás tienen dos. Pero bueno, así se legisló y son las reglas del juego. Así que yo termino mi período como gobernador, que ha sido una tremenda experiencia, un gran privilegio y un honor poder servir a toda la región. Yo antes había sido intendente, pero no es lo mismo, porque como intendente tu mandante es el Presidente de la República. Como gobernador tu mandante y tu principal es el pueblo, y eso hace toda la diferencia.


-El debate presidencial se ha abierto prematuramente, ¿está abierto a ser candidato a La Moneda?

—Primero, me parece hiperprematuro hablar de eso. Un gobierno que lleva ocho meses con sus luces y con sus sombras —yo creo que muchas más sombras que luces, para ser franco—, creo que lo que estamos viviendo en estos momentos con el ministro Rabat no da para más. Este es un ministro que cometió errores que no son delitos, pero que son de tal gravedad ética y política que simplemente desangran al Gobierno.


Cuando ya tus partidarios te dicen en la cara “esto es impresentable: rebajar las penas o indultar a violadores de niños, a narcotraficantes, a gente vinculada con el Tren de Aragua, con grupos neonazis”, de verdad es tener las manos manchadas con sangre.

Te puedo decir algo respecto de mi vocación: que yo soy una persona que tiene una vocación muy profunda por el servicio público y la política. No solamente el servicio público, sino que a mí me gusta ser candidato, así que es muy probable que después de mi período busque algo para seguir activo en política, pero me parece que es demasiado temprano.


Lo bueno es que como ya estoy un poquito más viejo y estoy a punto de cumplir mis 60 años con mucha honra, y en mi mejor estado físico en la vida, no tengo ninguna ansiedad. Vamos a ver los distintos espacios, conversaremos con muchas personas, no descarto nada, pero tampoco me aferro a nada porque he sido muy feliz siendo alcalde, he sido feliz siendo intendente y gobernador, y creo que hay otros espacios también de servicio. El tiempo dirá.

-La puerta no está cerrada… 


—A nada, pero no hay ninguna obsesión con nada tampoco.

-Gobernador, para ir cerrando, lo llevo a un ejercicio que me gustaría planteárselo como gobernador de Santiago. ¿Hay algo del Biobío que le gustaría llevar a Santiago? Acá está el sueño de los Odesur. 


—Con los Odesur, me habla bien del gobernador Sergio Giacaman que haya visto la tremenda fiesta que significaron los Panamericanos. Yo tuve de esas fortunas inéditas en la vida, porque uno no siempre puede tirar un córner y después cabecearlo: yo defendí la postulación de Santiago como intendente para ser la sede de los Panamericanos y me tocó como gobernador inaugurarlos. Eso no ocurre siempre. Y fue una fiesta que te digo que es la fiesta ciudadana más linda que yo he tenido en mi vida. Probablemente sólo comparable con lo que fue el retorno a la democracia, a ese nivel de unidad, gente en las calles, sentido de pertenencia al país, de apoyo y de orgullo por nuestros deportistas en Chile.

-¿Y un REC? 


—Yo creo que el REC es de esos festivales de la ciudad que nosotros hemos tratado de replicar. Lo hicimos el primer año con el Santiago Te Amo, que fue una manera de celebrar el aniversario de la ciudad. Vamos a retomarlo.

Y creo que la inspiración que hemos tenido con esa gran fiesta cultural es una de esas cosas. Y de hecho hoy tenemos una reunión bilateral con el gobernador Sergio Giacaman, precisamente para ver qué otras cosas está haciendo Biobío que nosotros podríamos también replicar. Yo creo que nadie lo hace tan mal que no tenga algo que compartir y enseñar, y nadie lo hace tan bien que no tenga algo que aprender. Esa es mi máxima en la vida y créeme que la he practicado a nivel regional.


-Estamos hablando de un festival masivo y gratuito…

—Yo creo que el REC no es un recital más, es una fiesta de ciudad. Y eso es lo que queremos de alguna manera en Santiago.