“La polarización en Chile se ha proyectado también en la política exterior”: Alberto van Klaveren, excanciller
04 de Octubre 2026 | Publicado por: Anibal Torres Durán
En el marco de su participación en un seminario internacional organizado por el Centro de Excelencia Jean Monnet de la Universidad de Concepción, el exministro de Relaciones Exteriores, Alberto van Klaveren, analizó los principales escenarios y desafíos geopolíticos que enfrenta el país.
En conversación con Diario Concepción, el diplomático y académico profundizó en la imperiosa necesidad de preservar la autonomía estratégica frente a las tensiones entre potencias como Estados Unidos y China, la trascendencia del vínculo comercial con la Unión Europea para el desarrollo de las regiones y las presiones asociadas a iniciativas multilaterales en materia de seguridad.
-Ha llegado hasta la Universidad de Concepción para conversar de la Unión Europea en un seminario del Centro de Excelencia Jean Monnet. En ese contexto, ¿cuál es para usted la importancia de debatir sobre estas materias?
-Yo creo que es fundamental. Una de las relaciones más importantes que tiene Chile, en términos de su política exterior, es justamente la relación con Europa y, concretamente, con la Unión Europea, y también con sus países miembros. Y, producto de esa relación, tenemos una corriente importante de comercio y de inversiones, y, justamente, las regiones participan muy activamente en ese comercio. Esta Región está especializada en ciertas áreas que son de gran interés también para Europa. Pensemos en todo lo que es la industria pesquera, pensemos en lo que es la industria forestal, pensemos también lo que es el sector del servicio, y que realmente puede beneficiarse de muchas maneras de esta relación con Europa.
Entonces, es importante estudiar las relaciones internacionales de nuestro país. Esas relaciones pueden, puede ser que se conduzcan desde Santiago, porque el ejecutivo está en Santiago, pero los beneficiarios de esas relaciones están repartidos en todo el país y, obviamente, también en esta región.
-¿Qué considera que es lo más complejo de la diplomacia chilena?
-Depende de la época. Por cierto, hubo épocas en que el área más compleja de nuestras relaciones fue justamente el área vecinal, las relaciones con nuestros vecinos, marcadas a veces por temas de carácter limítrofe, tanto el caso con Perú, con Bolivia y también con Argentina, pero yo creo que esos temas han logrado ser canalizados de manera adecuada. Y, hoy por hoy, yo diría que el desafío más significativo que tiene nuestra política exterior tiene que ver con el mantenimiento de una cierta autonomía respecto de nuestros principales socios en el mundo y, por otra parte, mantener un cierto equilibrio entre nuestros principales interlocutores en el mundo. Concretamente, hay que lograr un equilibrio en nuestra relación con Estados Unidos, con China y con Europa.
Eso no es demasiado complicado, porque siempre la relación con Europa ha sido una relación de signo extremadamente positivo, pero en el caso de Estados Unidos y China hay tensiones entre esas dos grandes potencias, y el desafío que tenemos es permanecer al margen de esas tensiones.
-¿En qué pie está la Cancillería con los roces diplomáticos con el gobierno argentino en relación al Estrecho de Magallanes?, considerando además que cuando usted fue canciller también existió una polémica similar…
-Tiene que estar muy atenta, pero tiene que considerar, además, todos los intereses que están en juego. A veces hay una cierta tendencia en la opinión pública a realzar los temas más complicados o las diferencias que pueden existir con nuestros vecinos, pero, por otra parte, hay que tomar en cuenta todos los intereses y todos los beneficios propios de una relación bilateral tan intensa como la que tenemos con Argentina, y también con Perú y Bolivia.
Concretamente, el caso con Argentina, por ejemplo, usted mencionó el caso de los paneles solares, ese fue un episodio muy aislado y fue casi anecdótico. Y se resolvió así, de manera absolutamente rápida. Fue un error, obviamente, y tenía que ver, además, con una mala demarcación del límite.
El tema del Estrecho de Magallanes, además, no debería ser un tema polémico, porque los tratados son extremadamente claros al respecto. El Estrecho de Magallanes es de soberanía chilena, y la verdad es que está muy bien que Argentina lo haya reconocido, pero hay tratados que reafirman esa soberanía desde hace mucho tiempo.
-Con la confirmación de que Chile se sumó a la iniciativa multilateral “Escudo de las Américas”, ¿cuáles son los límites que se tienen que establecer por parte de Chile?
-Justamente ahí hay mucha incertidumbre, y ese es el problema que tiene esta iniciativa del Escudo de las Américas. Nadie sabe muy bien a dónde puede llegar esta iniciativa, cuáles son las expectativas. Sobre todo de Estados Unidos, que lidera esta iniciativa, qué espera de Chile y si Chile puede cumplir con esas expectativas. Entonces no sabemos bien el alcance de esa alianza.
Puede ser que se siga potenciando, y también es posible que, simplemente, esta alianza quede en humo. Hay iniciativas que, efectivamente, tienden a ser muy transitorias, sobre todo en nuestra experiencia de los últimos años con Estados Unidos. Han habido distintas iniciativas de Estados Unidos hacia América Latina, en las cuales Chile ha participado, pero que se han ido extinguiendo porque dependen mucho del gobierno de turno.
Sobre el Escudo de las Américas, hay un factor de incertidumbre y hay expectativas que se están generando en distintas áreas, no solamente en la lucha contra el crimen organizado, sino que también en otras áreas, el área económica, referido a minerales críticos, controles de inversiones, y no sabemos bien a dónde van a llegar esas expectativas.
No sabemos si esas expectativas se van a transformar en presiones para nuestro país y por esa misma razón es un tema complicado, un tema problemático.
-En ese contexto, ¿cómo debe actuar Chile para resguardar su relación comercial con China?
-Con mucha prudencia y tomando en cuenta justamente los intereses que tenemos en nuestra relación con China, intereses de carácter económico, es nuestro principal socio comercial en el mundo. Chile es un país que es vulnerable, sobre todo por su orientación hacia la economía global, y creo que es importante resguardar los intereses presentes en nuestra relación con China, en nuestra relación también con Estados Unidos, entendiendo también que Estados Unidos es un socio importante para Chile, de eso no cabe la menor duda, y que también Estados Unidos tiene algunos intereses de seguridad nacional que se proyectan en nuestro país, pero eso hay que manejarlos con cautela.
-Si hablamos de relaciones exteriores, a su juicio, dentro de esa temática, ¿qué otras áreas se deberían abordar?
-Está el tema del multilateralismo. Chile es un país que, históricamente, ha estado muy asociado al multilateralismo. El multilateralismo en estos momentos está en crisis y hay también una erosión del derecho internacional, que son valores que son muy significativos para nosotros y tenemos que preocuparnos de eso
En ese sentido, es importante la actividad que se está celebrando aquí en Concepción con la Unión Europea, porque, efectivamente, con la Unión Europea tenemos mucha coincidencia en ese ámbito. Entonces, yo diría que es importante fortalecer el multilateralismo, defender el derecho internacional y, por supuesto, también tomar en cuenta otros intereses que son parte de nuestra política exterior.
-¿Qué rol puede asumir la academia con respecto a aquello?
-Yo creo que es papel de la academia recordar la importancia que ha tenido y contribuir también al desarrollo posterior, tanto del derecho internacional como también analizar las tendencias principales en materia de economía internacional, cómo nos afectan a nosotros. Entonces, hay un trabajo muy significativo que puede desarrollarse a nivel académico.
-Frente a los problemas de control fronterizo y a la crisis migratoria que existe en Chile, y en casi toda América Latina, ¿por qué resulta tan complejo alcanzar acuerdos con países vecinos en esta materia?
-La política migratoria es parte integral de la soberanía de cada país y efectivamente, cada país tiene su propia política. A veces los intereses no coinciden entre los países en materia migratoria. Ese es un aspecto muy complicado del punto de vista de la política exterior, porque hay una cierta reticencia de los países a enfrentar con políticas razonables las presiones migratorias, porque el tema migratorio es un tema que despierta mucho interés en la opinión pública y cada país tiene su su propia opinión pública y que no siempre comprende los esfuerzos que se deben hacer.
Hay necesidad de una política más colectiva, pero es difícil lograrlo, y está el ejemplo de la propia Unión Europea, en que el tema migratorio, pese a todo el avance que ha tenido la integración en Europa, sigue siendo un tema que genera diferencias entre los países.
-Para las relaciones exteriores del país, ¿actualmente existe algún riesgo o una problemática que pueda surgir?
-Hay riesgos generales, que no no son necesariamente de política exterior. Es decir, en estos últimos días se han encendido muchas alarmas sobre el desarrollo de la inteligencia artificial, y hay un riesgo significativo para todos los países, yo diría que para la humanidad en su conjunto. Y hay un desafío de alcanzar una cierta regulación, un cierto control, de la inteligencia artificial; pero es un desafío que no tiene una solución obvia, porque los países son reticentes, sobre todo los países que están en la avanzada del desarrollo de la inteligencia artificial, a establecer mecanismos de control o de supervisión, en fin.
En este momento estamos con la situación bastante inédita, de que al final quienes están haciendo algunos esfuerzos, por lo menos aparentes, para regular la inteligencia artificial, son las propias empresas que se dedican a este rubro, mucho más que los gobiernos. Yo creo que ahí hay un desafío importante y hay un desarrollo que es inquietante.
-Mirando la interpelación al actual canciller Francisco Pérez Mackenna en el Congreso Nacional, ¿considera que es un riesgo que exista polarización en el país incluso en materia internacional?
-Absolutamente, yo creo que es un reflejo de la polarización más general que puede vivir el país en el ámbito político. Yo no creo que toda la ciudadanía esté polarizada, pero sí, desde el punto de vista del funcionamiento del sistema político, hay señales claras de polarización. Y esa polarización en Chile ahora se ha proyectado también en la política exterior. Antiguamente, teníamos una política de Estado, una política bastante consensuada. Hoy ese consenso se ve afectado, se ve de alguna manera, desafiado, y yo creo que eso es una tendencia que no es favorable para el desarrollo de la política exterior.
La tarea que tenemos por delante, todos los que nos dedicamos a la política exterior, es tratar de recuperar algunos consensos básicos en ese ámbito.