Cámara Baja aprueba prohibir las carreras de perros galgos y rechaza proyecto de regulación

18 de Agosto 2026 | Publicado por: Equipo Digital
Fotografía: Cedida | Contexto

El debate, seguido por más de 3 mil personas en vivo, estuvo marcado por argumentos divididos entre el maltrato animal y la defensa de las tradiciones rurales.

La Cámara de Diputadas y Diputados aprobó la moción que busca prohibir y sancionar la organización, participación y promoción de carreras de perros, iniciativa que fue visada con 80 votos a favor, 41 en contra y 7 abstenciones. Con esta decisión, la moción continúa su camino legislativo dando paso a su discusión en la Comisión de Medio Ambiente.

Paralelamente, se rechazó la propuesta que buscaba regular esta actividad, la cual obtuvo 50 votos a favor, 68 en contra y 10 abstenciones.

Con este resultado, el proyecto pasó a archivo, lo que imposibilita legislar sobre su regulación durante un año.




El hemiciclo debatió dos iniciativas contrapuestas: una orientada a la prohibición definitiva y otra que proponía mantener la práctica bajo nuevas normativas.

La sesión generó alta expectación entre agrupaciones animalistas, galgueros y la sociedad civil, alcanzando más de 3 mil espectadores en la transmisión oficial de YouTube.


Argumentos en disputa

Durante la discusión, los defensores de la prohibición fundamentaron su postura en el maltrato animal y en los informes expuestos en instancias previas. Dichos documentos evidenciaron el uso de drogas, incluyendo cocaína, para alterar el rendimiento de los canes durante las competencias.


En contraste, quienes rechazaron la medida prohibitiva argumentaron la necesidad de resguardar las tradiciones nacionales y proteger el “sustento económico” de las familias campesinas vinculadas a las carreras de galgos.

Por otro lado, el rechazo a la iniciativa que buscaba regular la actividad se sustentó, en gran medida, en la “poca o nula” capacidad fiscalizadora del Estado para garantizar el cumplimiento de eventuales normativas.


Finalmente, los parlamentarios que respaldaron la opción de mantener y regular la práctica insistieron en que esta representa una actividad que preserva el valor y la identidad del mundo rural de Chile.