“La colaboración tiene que estar antes de la competencia”: Ignacio Sánchez, presidente de Fundación Aequalis
16 de Agosto 2026 | Publicado por: Anibal Torres Durán
La Región del Biobío será sede del segundo seminario de Fundación Aequalis, encuentro que reunirá a representantes de la academia, el sector público y el sector productivo para analizar el aporte de la educación superior al desarrollo territorial. La actividad se realizará el 19 de agosto en la Universidad de Concepción.
El segundo seminario de Fundación Aequalis se realizará en la Universidad de Concepción (UdeC), donde se abordará, desde una mirada territorial, el rol de la educación superior en el desarrollo regional.
La instancia, que se desarrollará el próximo 19 de agosto en la UdeC, busca dar continuidad a la reflexión iniciada en Santiago en mayo pasado, cuando representantes de instituciones de educación superior, autoridades regionales y nacionales, sector productivo y organizaciones territoriales abordaron el papel que cumple este sistema en las regiones.
De esta forma, la discusión se trasladará al Biobío para profundizar en las particularidades y capacidades de un territorio con amplia trayectoria en educación superior, investigación, innovación y desarrollo productivo.
En ese marco, el presidente de Fundación Aequalis, Ignacio Sánchez, conversó con Diario Concepción para entregar sus expectativas sobre el encuentro, explicar el rol de la organización, sus ideas para el trabajo colaborativo en la academia, entre otros temas.
– ¿Cuál es el trabajo de Aequalis?, ¿cómo busca fortalecer la educación superior del país?
En primer término, la Fundación Aequalis es un foro amplio, abierto y transversal, en el que están convocadas todas las instituciones de educación superior, y esa es una característica propia de Aequalis que no existe en otras fundaciones o agrupaciones en Chile. Estamos acostumbrados a que las universidades estatales estén en un foro, el Consejo de Rectores en otro, el Consejo de Universidades Privadas en otro, y los institutos profesionales y centros de formación técnica en otro. En nuestro caso, este es un foro que busca abordar el diálogo entre los distintos actores de la educación superior.
Y lo que ocurre en algunas instituciones también ocurre en otras. Hay temas transversales en términos de los estándares de calidad para atender a los estudiantes, el abordaje de los aspectos de inclusión, las necesidades educativas especiales y la integración curricular del pregrado y el posgrado, entre otros.
Entonces, ese es el foco y por eso en Aequalis nos interesa tanto esta materia. Y lo que dijimos a principio de año, cuando tomé la presidencia en marzo, es que nos propusimos que este 2026 fuera un año de diálogo en términos de la educación superior en el territorio nacional. Cómo, por una parte, se integran los distintos actores de los subsistemas universitario y técnico-profesional con los gobiernos regionales, con el sector productivo de las regiones y con las agrupaciones gremiales.
Cuando uno se hace esa pregunta, se da cuenta de que, por supuesto, hay ejemplos interesantes y proyectos en desarrollo, pero también hay muchas oportunidades de fortalecer ese diálogo para poder hacer proyectos conjuntos y tomar iniciativas en conjunto.
Lo otro es cómo las instituciones, en su globalidad, están dialogando con el sector público y con el sector privado, con el Ministerio de Educación, con el Ministerio de Ciencia, pero también con los gobiernos regionales, con las empresas que están en las regiones y con las agrupaciones gremiales.
El objetivo es la comunicación entre instituciones de educación superior, la comunicación con los gobiernos regionales y el sector productivo, y el aporte que pueden hacer estas instituciones en las regiones del país.
– ¿Cómo ven desde el foro el trabajo desde las regiones de la educación superior?
Desde el foro vemos que la integración de las instituciones regionales es absolutamente clave si uno quiere hacer un trabajo a nivel nacional. De estas 150 instituciones, una gran mayoría está en regiones. Todas las regiones del país tienen universidades, todas las regiones del país tienen presencia de grandes institutos profesionales y técnicos con sede en Santiago, pero también instituciones propias de la región con muchos años de trayectoria, como Virginio Gómez o el centro en Antofagasta, y otras más recientes, como los CFT estatales.
Nos parece que, sin el aporte de estas regiones, la propuesta nacional queda absolutamente truncada. En segundo lugar, hay muchas instituciones en la Región Metropolitana, de muchos años y muy tradicionales, que tienen fortalezas y trabajo conjunto de largo plazo.
Aquí se quiere destacar el rol de las regiones, pero también potenciar la asociatividad entre las instituciones de un mismo territorio.
– ¿Y cómo se garantiza el impacto del trabajo a nivel regional, considerando que todas las decisiones importantes se toman en Santiago?
Hay una deuda que se va pagando de a poco, pero a la que deberíamos ponerle acelerador, y es la descentralización. Ahora, ¿cómo se asegura eso? La palabra principal es calidad. Las universidades, los institutos profesionales y los centros de formación técnica, sean de la Región Metropolitana o de regiones, tienen un compromiso muy importante, y ese compromiso se llama ser de la mayor calidad posible y tener siempre como horizonte el avance en calidad.
Porque cuando tienes una calidad importante, eres reconocido en el país y vas a tener fortalezas propias que es importante desarrollar. Cuando tienes una fortaleza de calidad puedes generar asociatividad y proyectos conjuntos. Las otras instituciones van a querer trabajar contigo.
Por ejemplo, la potencialidad única que tienen las universidades, los institutos profesionales o los CFT de regiones está relacionada con los recursos naturales presentes en los territorios donde están ubicados. Cuando uno trabaja con una universidad del norte grande se da cuenta de que existe un entorno, ya sea minero, turístico o arqueológico, que es único en el país. Cuando uno trabaja con una universidad del extremo sur, se da cuenta de los recursos naturales, la biodiversidad y la pureza del agua, entre otros atributos.
Entonces, cada institución está inserta en un entorno del cual puede sacar un provecho muy grande, y puede transformarlo en una fortaleza para que otras instituciones, particularmente de Santiago, se interesen. Yo siempre he dicho que no hay ninguna institución tan pequeña que no pueda aportar algo original y propio, y ninguna institución tan grande que lo tenga todo.
En el fondo, esa es la gran ventaja del trabajo conjunto. Y más todavía para postular a fondos públicos o regionales, y también para postular a fondos privados, donde las instituciones tienen que dar respuesta a inquietudes que surgen desde el sector productivo o a iniciativas que surgen desde el sector público.
– En un mundo actualmente competitivo, ¿puede haber una buena colaboración entre instituciones?
Es una pregunta muy buena y de mucha profundidad, porque devela algunos errores de desarrollo que hemos tenido en el sistema, que ha sido muy competitivo, competencia por los mejores estudiantes, competencia por los mayores fondos, competencia por los rankings y por el prestigio nacional e internacional.
Entonces, nos hemos criado un poco en un ambiente competitivo dentro del sistema, pensando que tenemos que ganarle al del lado. Uno de los principios que tiene Aequalis es que la colaboración tiene que estar antes de la competencia y que, cuando colaboro, no solo existe un beneficio propio para la institución, sino también un beneficio común. Y ese beneficio común, que las otras universidades sean tan buenas o vayan avanzando tan bien como la mía, donde yo trabajo, se me va a devolver con creces en términos de impacto.
– ¿Cómo se incentiva la colaboración por parte del sector privado al trabajo que realizan las instituciones de educación superior?
Garantizar o normar es más difícil, pero incentivar, potenciar y estimular son palabras que corresponden más a la realidad. Diría que, por ejemplo, en un fondo público o privado se podría incentivar que, para postular a ese proyecto, existan universidades, centros de formación técnica e institutos profesionales dentro de la propuesta. Que esa propuesta no solamente esté integrada por estas instituciones, sino que haya una complementación entre distintas regiones. Y cuando ves que en las bases de los concursos empiezan a aparecer estos requisitos, te das cuenta de hacia dónde va el estímulo de la educación superior. Nosotros tenemos muchos ejemplos positivos en cuanto a eso.
Hace unos 15 años, los proyectos de Institutos Milenio más colaborativos empezaron a requerir profesores de distintas disciplinas. Después empezaron a requerir profesores de distintas universidades y comenzó a fructificar la idea de que un médico tiene que trabajar con un abogado y con un diseñador para presentar una propuesta más integral. Eso que ha funcionado muy bien en el ámbito universitario queremos extrapolarlo al ámbito completo de la educación superior.
– Ñuble y Biobío registran altos niveles de desempleo, ¿qué rol debe asumir la educación superior para revertir la situación?
Es muy importante abordar la crisis de empleo, tanto en la región como a lo largo y ancho del país. Esto golpea especialmente a las mujeres y a los jóvenes. Nosotros podemos aportar desde la educación superior en varios frentes.
Primero, estar siempre atentos a actualizar nuestros programas de formación para responder a las necesidades del sector productivo y no quedar disociados de la preparación que requieren nuestros estudiantes y futuros egresados.
En segundo lugar, cuando decimos responder a proyectos públicos y privados, estamos diciendo precisamente eso. La Gobernación, los ministerios y las seremis conocen muy bien cuáles son las necesidades de empleo del sector y de la zona, y pueden informarnos. Ese diálogo con los empleadores, tanto públicos como privados, es fundamental.
Y el sector productivo privado, creo, es muy importante que fortalezca proyectos de investigación, proyectos innovadores y proyectos donde exista transferencia científica y tecnológica, porque eso puede perfectamente significar empleo.
Entonces se plantea la necesidad y se dialoga directamente con las instituciones de educación superior para saber cómo podemos abordarla. En todos esos ámbitos nosotros podemos tener algunas propuestas, particularmente en momentos en que existe tecnología, influencia de la inteligencia artificial y mecanización. Es decir, va a haber transformación de empleos.
Lo que queremos es que no haya una disminución del empleo, sino una modernización y una actualización, para que los empleos que se desarrollen a futuro encuentren a las casas formadoras atentas y actualizadas en esa formación.
– Sobre el hito del seminario por primera vez en regiones, específicamente en Biobío, ¿qué expectativas tienen como Aequalis?
Quisiera tener una gran asistencia. La difusión va a ser clave. Hemos tenido una altísima respuesta y contamos con muchos representantes de instituciones, del Gobierno y del sector privado.
Lo que más me gustaría es generar una plataforma de diálogo y conocimiento. Cuando ves que, en las pausas, las personas se están pidiendo sus datos, correo electrónico o teléfono, significa que el encuentro está dando resultados.
Por supuesto que después hacemos seguimiento. El seguimiento del evento que tuvimos en Santiago ha sido altamente gratificante, porque hemos visto cómo se van generando nexos de contacto. Al final, la colaboración requiere confianza, un diálogo permanente y transparencia para enfrentar las dificultades que aparezcan. Y también requiere que, a través de proyectos novedosos, vayamos viendo qué significan en términos de beneficio.
Así que, si nosotros podemos servir como plataforma para estas propuestas y quienes asistan pueden ir tomando los aspectos que más les interesen, además de dialogar con personas que quizá vivían cerca o estaban en ciudades cercanas, pero que no se conocían, estaremos cumpliendo nuestro objetivo.
El objetivo es que se conozcan, que podamos empezar a trabajar en conjunto y que esta sea una más de muchas otras interacciones. Sería ideal que no necesitáramos organizarlas desde Aequalis, sino que se organizaran entre ellos y fortalecieran directamente esos nexos.