El nuevo mapa de riesgos de una empresa eléctrica: el caso de Transelec

10 de Agosto 2026 | Publicado por: Contenido Externo
Fotografía: Cedida

Empresas como Transelec enfrentan un tipo de riesgo cada vez más amplio: técnico, climático, territorial, ambiental, regulatorio, reputacional, financiero, comunitario y digital, que puede comprometer el funcionamiento de las operaciones que sostienen el suministro estratégico del país.

La gestión de riesgos en el sector eléctrico ha sido una tarea operacional asociada al mantenimiento de líneas o equipos. Sin embargo, hoy en día una empresa de infraestructura estratégica debe anticipar escenarios que ocurren dentro y fuera de sus instalaciones.

Un incendio forestal, cambios normativos, demora en permisos, fallas de ciberseguridad, un evento climático extremo o una contingencia externa pueden afectar la continuidad operacional y la planificación.

Transelec es un caso relevante para observar este cambio. La empresa opera una de las redes de transmisión más importantes de Chile, participa en el Sistema Eléctrico Nacional y ha ampliado su actividad hacia nuevas líneas de infraestructura, como almacenamiento energético, suministro de agua de mar para minería e infraestructura asociada a clientes industriales.


Esa diversificación refuerza una realidad propia de este tipo de empresas clave, donde a mayor escala y mayor impacto territorial, mayor es la necesidad de integrar la gestión de riesgos desde distintas áreas del negocio.

De la operación técnica a la gestión multidimensional


Durante 2025, Transelec fortaleció su enfoque de gestión de riesgos, continuidad operativa y resiliencia, consolidando un modelo más integrado, preventivo y basado en datos. En ese sentido, la función corporativa de gestión de riesgo pasó a depender directamente del Gerente General, reforzando su rol estratégico y transversal.

Por ello, la dimensión técnica sigue siendo central. En una empresa de transmisión, la confiabilidad del sistema depende del estado de líneas, subestaciones, transformadores, equipos de control, sistemas de comunicación y protocolos de respuesta.


La diferencia está en que la gestión actual incorpora más monitoreo, análisis predictivo y herramientas digitales.
Transelec ha avanzado en el uso de mantenimiento predictivo, analítica avanzada e inteligencia artificial a través de su Sistema Avanzado de Gestión de Activos. Este tipo de herramienta permite monitorear equipos críticos, anticipar fallas, optimizar intervenciones y reducir riesgos operacionales.


La continuidad operacional también depende de la redundancia. La empresa reporta avances en la modernización de sistemas SCADA y telecomunicaciones, centros de control con operación simultánea, comunicaciones redundantes y fortalecimiento de su Comité de Crisis.

Estas capacidades demuestran que la resiliencia, además de apoyarse en infraestructura física, también requiere datos disponibles, comunicación continua, roles definidos y protocolos.


Clima, territorio y comunidades

La infraestructura de transmisión se despliega sobre territorios extensos y diversos. Esa condición permite que se generen lazos con los territorios pero también expone a la industria a diversos desafíos y riesgos climáticos.


En Chile, la geografía aumenta la exposición a temperaturas extremas, lluvias intensas, aluviones, incendios, remociones en masa y otros eventos naturales que podrían afectar la continuidad y confiabilidad del sistema.

Transelec identifica los eventos climáticos extremos como un riesgo relevante para su operación. ¿La respuesta? Refuerzos estructurales, gestión de vegetación e incendios, siliconado de aislación, monitoreo georreferenciado y planes de adaptación climática.


La dimensión territorial también es decisiva. Los permisos y los impactos durante la construcción o la relación con comunidades pueden incidir en plazos, costos y continuidad de proyectos. La gestión de riesgos de Transelec, en este punto, requiere permanentemente integrar criterios socioambientales desde etapas tempranas, con procesos claros y seguimiento.

Ciberseguridad: un nuevo frente de continuidad


La digitalización del sistema eléctrico abre nuevas oportunidades para monitorear, automatizar y optimizar la operación. También amplía la superficie de exposición frente a amenazas digitales.

Por eso, la ciberseguridad se ha convertido en una pieza central de la gestión de riesgos en la industria eléctrica.


En el caso de Transelec, la empresa vincula la protección de sistemas, datos e infraestructura digital con la continuidad operacional. Su gobernanza de ciberseguridad contempla estándares internacionales, monitoreo de riesgos, planes de mitigación y preparación frente a la Ley Marco de Ciberseguridad, que reconoce a la empresa y a varias de sus filiales como Operadores de Importancia Vital.

Este punto es clave para entender el nuevo estándar de la industria. Hoy en día proteger una red eléctrica ya no implica únicamente resguardar infraestructura crítica, también exige proteger plataformas, comunicaciones, centros de control, datos operacionales y sistemas que permiten tomar decisiones en tiempo real.


Una gestión integral para una industria crítica

El trabajo de Transelec demuestra que la gestión de riesgos en la industria eléctrica evolucionó hacia una función transversal. La continuidad del servicio depende de la capacidad de conectar áreas que antes podían operar con menor integración: operación, mantenimiento, regulación, medioambiente, tecnología, comunicaciones, relaciones comunitarias, finanzas y gobierno corporativo.


Esta mirada es particularmente relevante en un momento en que el país necesita más transmisión para integrar energías renovables, sostener el crecimiento industrial y responder a mayores exigencias sociales y ambientales.

La infraestructura eléctrica del futuro será cada vez más crítica para la transición energética, y esa complejidad exige empresas capaces de anticipar, coordinar y actuar con rigor técnico.


Transelec ofrece un ejemplo concreto de esa transformación. Su experiencia histórica en la industria muestra que la resiliencia se construye a punta de tecnología, protocolos, comunicación y aprendizaje continuo, donde la gobernanza es clave para alcanzar los objetivos comunes hacia el desarrollo de una industria que se cruza permanentemente con diferentes desafíos operativos.