Trabajo decente en BioBío

03 de Noviembre 2026 | Publicado por: Diario Concepción
Fotografía: Cedida

Sigrid Ramírez Arias
Directora Regional del Biobío
Instituto de Seguridad Laboral


En la Región del Biobío, avanzar hacia el trabajo decente constituye un desafío prioritario frente a un escenario marcado por la desocupación, el aumento de la informalidad y la disminución del empleo formal.

¿Qué es el trabajo decente?


Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), comprende oportunidades de empleo productivo, ingresos justos, seguridad en el lugar de trabajo, protección social, respeto por los derechos laborales, libertad de organización e igualdad de oportunidades.

La realidad laboral del Biobío


Durante el trimestre junio-agosto de 2026, la Región del Biobío registró una tasa de desocupación de 10,7%, con un 11,1% en mujeres y un 10,3% en hombres. La ocupación informal alcanzó el 27,9%, aumentando 2,0 puntos porcentuales en doce meses.

Asimismo, la ocupación total disminuyó 0,9% y el empleo asalariado formal cayó 3,5%. Entre los sectores más afectados se encuentran la enseñanza (-10,9%) y la industria manufacturera (-8,3%), actividades relevantes para el desarrollo regional.


La informalidad representa una barrera para acceder a condiciones laborales protegidas. Actividades como el comercio ambulante, las ferias libres, el reparto, los servicios domésticos y los trabajos esporádicos pueden constituir una fuente esencial de ingresos, pero también exponer a las personas a inestabilidad económica y mayores dificultades para acceder a la seguridad social.

La prevención como garantía de protección


La prevención no debe entenderse únicamente como una obligación normativa, sino como un compromiso con la vida, la salud y la dignidad de quienes trabajan.

Un desafío colectivo


Avanzar hacia el trabajo decente requiere fortalecer la formalización laboral, reducir las brechas de género y promover empleos seguros y protegidos, considerando la diversidad productiva y territorial del Biobío.

La prevención no solo evita accidentes y enfermedades profesionales: también resguarda a las familias, protege proyectos de vida y constituye una expresión concreta del derecho a un trabajo decente.