Cuando un animal enferma, esto impacta en las personas y nuestro ecosistema

02 de Noviembre 2026 | Publicado por: Diario Concepción
Fotografía: Cedida

Daniel Guzmán 
Médico Veterinario y Gerente General de MSD Salud Animal en Chile

De acuerdo con la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), 6 de cada 10 enfermedades infecciosas que afectan a las personas tienen origen animal, y, entre las emergentes, la proporción llega al 75%. Por eso cada 3 de noviembre se conmemora el Día Mundial de Una Sola Salud (One Health), que recuerda que la salud humana, animal y ambiental son una sola y están estrechamente conectadas.


Como Médico Veterinario, considero que tendemos a ver la salud animal como un asunto agrícola o de mascotas, separado de la salud de las personas. Mientras esa mirada persista, podemos reaccionar tarde ante un problema sanitario.

Capacidades tenemos. Contamos con instituciones sanitarias de prestigio internacional y profesionales altamente calificados. Debemos fortalecer la prevención y la vigilancia de la salud humana, animal y ambiental, para que avancen de manera integrada, con sistemas de información que conversen entre sí.


La rabia lo muestra bien. Chile fue declarado libre de rabia canina en 2010, pero el virus sigue circulando en murciélagos, con ejemplares positivos cada año desde Santiago hasta Los Lagos. Un murciélago caído en un patio es, a la vez, un caso de fauna silvestre, un riesgo para la mascota de la casa y un posible problema de salud pública.

Lo mismo ocurre con la resistencia a los antimicrobianos, probablemente la pandemia más silenciosa. Un estudio publicado en The Lancet en 2022 estimó que, en 2019, causó directamente 1,27 millones de muertes en el mundo. El uso responsable de antibióticos en personas sirve de poco si no ocurre también en animales, y viceversa.


Los Médicos Veterinarios somos, muchas veces, los primeros en ver una señal de alerta. Continuar nuestra integración a la vigilancia sanitaria permitirá aprovechar una red de detección temprana que ya existe en todo el país. Cada familia también aporta, manteniendo vacunadas y desparasitadas a sus mascotas y consultando a tiempo. Así como lo hacen los productores al mantener el bienestar de los animales, lo que permite la obtención de proteína animal inocua y de calidad.

El 3 de noviembre puede quedar como un saludo protocolar más o puede ser el momento de asumir lo que la evidencia ya dejó claro. Cuando un animal enferma, esto impacta a las personas y al ecosistema en el que nos encontramos.