La calidad no puede depender de dónde se produce

11 de Octubre 2026 | Publicado por: Diario Concepción
Fotografía: Cedida

Patricio Huenchuñir
Vicepresidente ejecutivo de ASILFA

En Chile podemos saber con bastante certeza cómo se fabrica un medicamento producido a pocos kilómetros de nuestras casas. Es mucho más difícil tener esa misma certeza cuando proviene de una planta a miles de kilómetros. Esa diferencia debiera importarnos.


Entre 2023 y 2024, el Instituto de Salud Pública (ISP) realizó 544 inspecciones en los 26 laboratorios productores de Chile. En ese mismo período, efectuó solo siete visitas a plantas extranjeras, pese a que 1.869 laboratorios importan medicamentos a nuestro mercado.

Las normas existen. La dificultad está en llevarlas a la práctica: fiscalizar en el extranjero requiere recursos y capacidades que hoy son limitados.


Lo ocurrido recientemente en Perú da una señal de la relevancia de estos controles. Desde noviembre de 2025, su autoridad sanitaria ha evaluado a 93 laboratorios farmacéuticos extranjeros. De ellos, 32 no obtuvieron la certificación por incumplimientos técnicos y otros 18 desistieron del proceso.

La asimetría que vemos en Chile es difícil de ignorar. Quienes producen en el país están sometidos a una fiscalización frecuente y directa, mientras que la capacidad para verificar presencialmente las condiciones de fabricación en el extranjero es mucho menor. Los estándares pueden ser los mismos sobre el papel, pero no tenemos la misma capacidad para comprobar su cumplimiento.


Una industria que fabrica medicamentos debe estar sometida a altos estándares y controles rigurosos, pero esa misma vara debe aplicarse a los productos que ingresan al país.

En momentos en que Chile discute cómo asignar sus recursos públicos, y cuando el proyecto de Presupuestos 2027 contempla un aumento de 4,7% para Salud, frente al 1,5% del gasto público total, fortalecer al ISP debiera formar parte de la conversación. En materia de medicamentos, el acceso no puede medirse solo por cuántos productos están disponibles o cuánto cuestan. También importa la certeza de que lo que llega a los pacientes cumple con los estándares de calidad que Chile ha decidido exigir.


Porque si la calidad es una condición para entrar a nuestro mercado, también debemos tener la capacidad de comprobarla