Septiembre: Tradición, Memoria e Identidad

23 de Septiembre 2026 | Publicado por: Diario Concepción
Fotografía: Cedida

Si bien es tarea de las Instituciones del Estado reforzar nuestra diversidad cultural como una riqueza, la escuela y los medios de comunicación pueden colaborar también con este objetivo.

¿Cuál es nuestra identidad nacional? ¿existe acaso la chilenidad?, se pregunta el sociólogo e investigador Jorge Larraín en su ya clásica obra Identidad Chilena. Para este autor la identidad no es algo permanente e inmutable, sino un proceso social en permanente construcción. Y en permanente transformación histórica. Proceso que se vincula estrechamente al de diversidad cultural que durante las fiestas patrias tiende a desaparecer ante los símbolos predominantes y hegemónicos del chile central. No se trata aquí de desconocer los elementos sociales fundantes de la hacienda, ni la importancia de la cultura agraria de la zona central en la formación de la república, pero sin dudad, hoy el país es mucho más diverso, con un espesor cultural más profundo y de trama compleja. Solo como ejemplo, sabemos que nuestro baile nacional no tiene una sola expresión y se ignora toda la riqueza del folklore andino que con sus trotes y cachimbos expresan la cultura del norte. Así también como la cultura de Chiloé con a sus periconas, sus sirillas, sus mingas, y sus curantos agregan la cueca chilota. Sabemos que también existe la cueca minera que se cultiva y baila aun en Lota y Coronel.

Si bien es tarea de las Instituciones del Estado reforzar nuestra diversidad cultural como una riqueza, la escuela y los medios de comunicación pueden colaborar también con este objetivo. Para otros autores como Pedro Gandolfo, la identidad es un relato que debemos ir tejiendo permanentemente, como un gran manto, una alegoría que simboliza este relato, adjudicando esta tarea a los artistas, haciendo de esta manera un vínculo natural con nuestra Identidad Cultural.

Pero septiembre también es memoria. Y memoria dolorosa. Junto con las festividades del primer atisbo de independencia como fue la constitución de la primera junta de gobierno, celebraciones de gran tradición y fuerte raigambre popular, al mismo tiempo nos recuerda la tragedia del Golpe de Estado de 1973, fractura que hasta hoy no cierra sus heridas. El 11 de septiembre es una fecha que sigue activando los fantasmas de una generación donde víctimas y victimarios aún se encuentran y desencuentran habitando los espacios de un mismo territorio.


La fuerte carga histórica de septiembre se acentúa cuando recordamos que otra gran tragedia nacional como fue la guerra civil de 1891, cierra con un corolario también doloroso como fue el suicidio del presidente José Manuel Balmaceda el 19 de septiembre de ese mismo año en la Legación Argentina, donde se había refugiado luego de la derrota en las batallas de Con Con y Placilla.

Por ello septiembre, se nos asoma una vez más, con su colorida y sonora carga de tradiciones, memoria e identidad cultural.


Pablo Gaete Villegas
Director de Balmaceda Arte Joven Biobío