El desacople laboral que Chile debe resolver
21 de Septiembre 2026 | Publicado por: Diario Concepción
José Garay
Gerente General OTIC CChC
Las celebraciones del 18 de septiembre nos convocan a renovar el compromiso con el desarrollo del país, el bienestar social y la generación de empleos de calidad que impulsen la movilidad social. Sin embargo, en la actualidad, cuando proyectamos nuestra trayectoria al progreso, debemos enfrentar un obstáculo estructural ineludible: la crisis de talento que amenaza nuestra competitividad en el mercado global.
Hoy, en medio de un desempleo creciente, nos enfrentamos a la paradoja de personas sin trabajo y puestos vacantes por la ausencia de trabajadores calificados. Esta brecha evidencia la desconexión entre las competencias disponibles y los requerimientos del sector productivo, distanciamiento que la irrupción de la inteligencia artificial y la automatización están profundizando progresivamente.
A medida que el país busca reactivar la economía —con proyectos por US$ 110 mil millones en minería y más de 90 mil puestos requeridos en la construcción—, enfrentamos un cuello de botella crítico. De poco servirá destrabar la permisología y fortalecer el mercado de capitales si las empresas carecen de capital humano calificado para llevar adelante los proyectos.
Frente a esto, la reconversión en el puesto de trabajo es una urgencia nacional y para ello la capacitación es la herramienta central. No obstante, la reciente reforma que redujo la franquicia tributaria del 1% al 0,7% contrapone la política pública con lo que el mercado requiere: restar recursos cuando más se exige actualizar competencias es un contrasentido que debemos corregir mediante un nuevo proyecto de ley que perfeccione el mecanismo y permita que las necesidades de las empresas y la disponibilidad de trabajadores competentes estén sincronizados.
En concreto, estamos convencidos de que la capacitación debe responder a la demanda real de las empresas como, por ejemplo, entregar herramientas para especialidades técnicas o para perfeccionar las habilidades frente al uso de la IA.
A su vez, resulta urgente fijar estándares mínimos y acreditación para los oferentes de capacitación, de modo de asegurar que se impartan programas de valor y con impacto real.
Nuestra invitación es que celebremos este nuevo 18 de septiembre con una mirada que permita proyectar a Chile como un país competitivo e inclusivo. Modernizar la capacitación laboral, con sentido de urgencia, es el verdadero compromiso que necesitamos impulsar para asegurar un mejor futuro para todos los chilenos.