La ciudad no es una hoja en blanco

18 de Septiembre 2026 | Publicado por: Diario Concepción
Fotografía: Cedida

Resguardar esta memoria permite planificar y diseñar en base a una historia, porque la ciudad no es una hoja en blanco.

Las ciudades se construyen con calles, plazas y diferentes tipologías de edificios, pero también con experiencias y significados. Los espacios que habitamos no son neutros, cambian según lo que ocurre en ellos y según la manera en que una sociedad los vive y recuerda. En Chile, la dictadura iniciada en 1973 no sólo transformó la vida política y social del país, sino que también modificó profundamente la manera de habitar y significar la ciudad.

Durante esos años, distintos espacios cotidianos fueron utilizados para la detención, prisión, interrogatorio y tortura. Estadios, edificios públicos, viviendas y otros lugares adquirieron significados diferentes a aquellos para los cuales habían sido construidos. Espacios reconocibles en la ciudad pasaron a formar parte de una historia asociada a la violencia y a los abusos de poder.

Sin embargo, la transformación espacial fue mucho más amplia. El miedo también modificó las prácticas cotidianas. Circular por determinadas calles a ciertas horas o permanecer en el espacio público, podía implicar temor y sospecha. La vigilancia constante y las restricciones fueron construyendo otra forma de experimentar la ciudad.


En consecuencia, el miedo produce espacio, porque no siempre se necesita levantar nuevos edificios, sino que puedes hacerlo cambiando la forma en que las personas lo usan, recuerdan y perciben. Un estadio sigue siendo físicamente un estadio, pero su significado no volverá a ser solamente deportivo. Una casa puede conservar su fachada y, al mismo tiempo, contener una memoria dolorosa que transforma completamente la manera de comprenderla.

A más de cincuenta años del golpe de Estado, nuestras ciudades todavía contienen esas huellas. Reconocerlas no significa mantenerlas detenidas en el pasado, sino comprender que el espacio también tiene memoria. Porque una ciudad no está constituida solamente por lo físico, sino que también por las vivencias, los recuerdos y por lo que, como sociedad, decidimos no olvidar. Resguardar esta memoria permite planificar y diseñar en base a una historia, porque la ciudad no es una hoja en blanco.


Claudia Cerda Inostroza
Arq. Urbanista Dra(c) en Estudios Territoriales Sur Global (DETSUR)


Colaboradora Colectiva Justicia en DD.HH.