El centro en jaque
12 de Septiembre 2026 | Publicado por: Diario Concepción
Los alemanes se caracterizan por ser un referente mundial en cuanto al respeto por su historia, por ello resulta preocupante la polarización política de los últimos años.
Daniela Cáceres Pradenas
Ayudante CEE
Egresada Derecho, Universidad de Concepción.
“Drámatico”, “histórico”, incluso “la salvación para el futuro de la civilización”, han sido frases que ha desencadenado el triunfo de Alternativa para Alemania (AfD) en las elecciones estatales de Sajonia Anhalt el pasado 6 de septiembre, con una participación electoral del 77,8%. Ergo, las cifras no alcanzan la mayoría absoluta necesaria para gobernar en solitario, no debe hacerse vista ciega a la realidad imperante en la Europa actual: el centro se ve en jaque.
Alemania es sólo un ejemplo más del descontento social que ha generado la política imperante, y es que la mayoría de la población europea ha optado por elegir líderes de extrema derecha para saciar su insatisfacción en temas de inmmigración, estancamiento salarial y desindustrialización. República Checa, Francia, Italia y Hungría, son un mero reflejo de esta nueva realidad que está lejos de ser excepcional, en el cual la población anhelando prosperidad, optan por sacrificar sus garantías fundamentales en pos de estabilidad económica, conllevando consecuencialmente, a derrocar la fuerza del centro y el Estado de Derecho que dejó la posguerra.
Los alemanes se caracterizan por ser un referente mundial en cuanto al respeto por su historia, por ello resulta preocupante la polarización política de los últimos años -bien se sabe qué pasa con las naciones que olvidan su pasado-. Ello, lleva inevitablemente a identificar elementos comunes a toda crisis: el descontento social al status quo, propaganda del terror, líderes carismáticos, y el clásico antagonismo dicotómico entre la “elite” y “el pueblo”, y es que estas fueron justamente las raíces fundacionales de la crisis europea del siglo XX, cuestión bastante analógica al paisaje actual. Es justamente la sensación de crisis lo que conlleva a una sociedad a optar por líderes populistas, quienes para saciar las necesidades de la gente -y a su vez ganar votos-, apelan a la emocionalidad y la insatisfacción, entregando soluciones simples a problemas complejos. En palabras del canciller alemán Friedrich Merz: “hay que confiar en los procesos democráticos (…) no escuchemos a los alarmistas y a quienes lo pintan todo negro”, pues es justamente ese escenario, el que puede fracturar la democracia que ha costa de vidas costó implementar.