Pateando Piedras

11 de Septiembre 2026 | Publicado por: Diario Concepción
Fotografía: Cedida

La cultura popular también ha sido un importante vehículo para transmitir la realidad social y política de los años ochenta. En apenas unos días, el 15 de septiembre, se cumplirán cuarenta años del lanzamiento de Pateando Piedras.

Rodrigo Castillo Jofré
Abogado, Mg. en Derecho Público
Colectiva – Justicia en DD.HH.


Hace algunos días, en diversas redes sociales se hizo viral una tendencia que invitaba a compartir imágenes alteradas mediante inteligencia artificial, con el propósito de que sus protagonistas aparecieran caracterizados como si vivieran en los años ochenta. Producto de su efecto homogeneizador, la IA entregó masivamente fotografías de personas que parecían salidas de un capítulo de Miami Vice o de un videoclip de Bon Jovi. Un ejercicio que puede resultar divertido en su contexto, pero bastante alejado de la realidad si pretende servir como ejercicio de memoria sobre aquella época, al menos en Chile.

Diversos documentos de esa década, preservados por archivos públicos, universidades, museos, el Poder Judicial y organizaciones de la sociedad civil, permiten hoy acceder a una mirada más cercana de aquel período, aunque no siempre cuenten con la difusión necesaria. En ellos aparecen las huellas de una profunda crisis económica y de una precariedad social apenas contenida por los planes de empleo mínimo y distintas iniciativas de autogestión en las poblaciones, la falta de oportunidades y las profundas brechas sociales, además del conocido contexto de represión y de graves y generalizadas violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura.


La cultura popular también ha sido un importante vehículo para transmitir la realidad social y política de los años ochenta. En apenas unos días, el 15 de septiembre, se cumplirán cuarenta años del lanzamiento de Pateando Piedras, álbum (o, en ese entonces, casete) de la banda sanmiguelina Los Prisioneros, que condensó buena parte de los anhelos y frustraciones de una generación que veía desaparecer el país, las fuentes de desarrollo y derechos que habían conocido sus padres, para dar paso a un futuro mucho más incierto y gris.

En otras latitudes del país, como Concepción, escenas y sentimientos similares quedaron plasmados en diversas obras, registros fotográficos y piezas musicales, como Abajo en la Costanera, de Emociones Clandestinas, publicado pocos meses después del casete de los sanmiguelinos. Ante la escasez de espacios permanentes de memoria que permitan realizar este ejercicio de revisión en la región, estos registros artísticos y expresiones de la cultura popular permanecen como testimonios vigentes de la vida cotidiana y la realidad de aquella década.