El problema de la vejez en Chile

02 de Septiembre 2026 | Publicado por: Diario Concepción
Fotografía: Cedida

Frente a esta realidad, podemos ver que hoy en día la responsabilidad del cuidado de los ancianos aún mantiene un carácter mixto

El 6 de septiembre de 1885 —hace exactamente 141 años— arribaban al puerto de Valparaíso nueve religiosas pertenecientes a la congregación francesa de las Hermanitas de los Pobres, institución fundada en 1839 con la misión de dedicarse al cuidado de los ancianos desvalidos.

A su llegada, de mano de la filántropa porteña Juana Ross de Edwards, se establecieron con el primer Asilo de Ancianos del país, bajo el cual albergaron a los más necesitados. Este interés por parte de Ross no decía relación con la preocupación del Estado, ni tampoco con la de las instituciones de beneficencia, por el contrario, la llegada de estas religiosas y su establecimiento en Chile se debió directamente a una acción individual.

La falta de interés en este hecho era palpable en la prensa, pues cuando se publicó este suceso, no se escribieron más de cuatro o cinco líneas que abordaban de manera muy sucinta la llegada de dichas religiosas, incluso en La Unión –periódico conservador, fundado por el arzobispo Juan Ignacio González– las referencias fueron escasas. En este marco, las notas publicadas informaban de la llegada de dicha congregación, mas no de la condición social en la cual se encontraban los ancianos en el país.


Al igual que en 1885, donde el cuidado de la ancianidad resultaba de importancia para pocos, en la actualidad el Estado ha tendido a relegar este grupo a un segundo plano dentro de las políticas públicas. Debido a que los adultos mayores representan alrededor del 20% de la población nacional, los 947 Establecimientos de Larga Estadía para Adultos Mayores (ELEAM) que se contaban para el 2025, resultan insuficientes para la cantidad de ancianos con algún grado de dependencia, pues estos alcanzarían solamente para un 5% de dicha población. A la escasez de centros, debemos agregar que la mayoría son privados, siendo tan solo 22 los que se encuentran en manos del Estado, administrados por municipios o por fundaciones sin fines de lucro.

Frente a esta realidad, podemos ver que hoy en día la responsabilidad del cuidado de los ancianos aún mantiene un carácter mixto, donde las limitadas medidas estatales se subsanan con la intervención de actores privados. Lo anterior nos lleva a poner en valor la labor de esta congregación que ha sabido suplir la falta de políticas públicas, haciéndose cargo de los ancianos desde finales del siglo XIX hasta el día de hoy.


Dr. Pedro Valenzuela y Constanza Yáñez
Académico y alumna del Magíster en Historia UCSC