Educación Técnico Profesional: el plan A para el trabajo del futuro

31 de Agosto 2026 | Publicado por: Maximiliano Koch
Fotografía: Cedida

Camila Álvarez
Seremi del Trabajo, Región del Biobío

Este 26 de agosto conmemoramos el Día de la Educación Técnico Profesional, una fecha para reflexionar sobre un desafío central del Biobío: cómo lograr que la formación de nuestros jóvenes dialogue con las necesidades del mundo productivo.


La discusión es especialmente urgente. La región registra una desocupación de 10,6% en el trimestre mayo-julio y el desempleo joven alcanza 11,5%. Hay personas buscando oportunidades y empresas con dificultades para encontrar trabajadores con las competencias requeridas.

Esta realidad no podemos mirarla de reojo. Debe interpelarnos.


Durante años ampliamos la oferta formativa sin vincularla efectivamente con el mercado laboral. La gratuidad amplió el acceso a la educación superior, pero generó incentivos no siempre alineados con la empleabilidad y la demanda de capital humano. El resultado puede ser una paradoja: profesionales en áreas con pocas oportunidades y sectores estratégicos sin técnicos especializados.

La automatización, la inteligencia artificial y la digitalización están cambiando ocupaciones y procesos productivos. La formación de capital humano debe responder con rapidez y efectividad. En este contexto, la Educación Técnico Profesional representa una oportunidad.


Una de sus principales fortalezas es su vinculación con el mundo productivo. La formación dual permite que los estudiantes conozcan tempranamente la realidad laboral, desarrollen competencias reales y enfrenten problemas concretos antes de incorporarse al trabajo. Para las empresas, significa participar en la formación del capital humano que necesitarán, reduciendo la distancia entre lo que se enseña y lo que demanda el mercado.

Su segunda fortaleza es su capacidad de adaptación. Frente a un mercado laboral que cambia aceleradamente, necesitamos programas capaces de incorporar nuevas tecnologías, actualizar competencias y facilitar la reconversión laboral. La Educación Técnico Profesional tiene una ventaja: sus trayectorias son más breves y flexibles que las universitarias, permitiendo responder con rapidez a los cambios productivos.


En este proceso, el estado también tiene una responsabilidad central. Desde el gobierno del presidente Kast estamos promoviendo una agenda legislativa y de políticas públicas que faciliten la reconversión laboral, modernice las reglas del trabajo y entregue mayor flexibilidad para incorporar nuevos trabajadores al empleo formal. También desde la Subsecretaría del Trabajo y la Subsecretaría de Educación Superior, se han unido en un trabajo conjunto a través de la “mesa para el fortalecimiento de la educación técnico profesional”, integrada además por institutos de formación técnica de la región, y órganos públicos como Sence y Chile Valora.

Nuestro desafío no es entregar más títulos, sino generar oportunidades y formar personas para los empleos de hoy y los que vendrán mañana. La Educación Técnico Profesional debe dejar de ser el eterno plan B y consolidarse como el plan A para el empleo del futuro.