El orden comienza en los barrios

29 de Agosto 2026 | Publicado por: Diario Concepción
Fotografía: Cedida

Tienen la oportunidad de contribuir a una tramitación seria, constructiva y oportuna. Nuestra región necesita que su voz en el Congreso se transforme en acuerdos y soluciones.

Daniel Pacheco
Seremi de Gobierno Biobío

En Boca Sur, la seguridad se mide en situaciones cotidianas: esperar la locomoción sin miedo, recuperar una plaza para las familias, abrir un negocio con tranquilidad o saber que los hijos pueden regresar seguros a casa. Eso escuchamos de vecinas, vecinos y dirigentes de Villa Los Huertos. Para ellos, el delito no es una cifra ni una discusión lejana del Congreso; es una realidad que condiciona su libertad y su calidad de vida.


Esa conversación marcó el inicio en el Biobío de una ronda de diálogos ciudadanos coordinada por la División de Organizaciones Sociales (DOS) de la Seremi de Gobierno. Su propósito es sociabilizar con la ciudadanía la Agenda contra el Crimen Organizado y el Terrorismo (ACOT), explicar los proyectos debatidos a nivel nacional y recoger las inquietudes de quienes conocen directamente lo que ocurre en sus barrios.

Gobernar desde el territorio exige informar, pero también escuchar. Una dirigenta lo resumió con sencillez: “Se está haciendo la pega y se está escuchando”. Ese es el sentido de estos encuentros. No queremos diálogos reducidos a presentaciones institucionales ni visitas destinadas a la fotografía. Queremos preguntas con respuesta y necesidades concretas que orienten la acción del Estado.


La ciudadanía pide más seguridad, presencia estatal y capacidad para enfrentar organizaciones criminales cada vez más complejas. Espera coordinación, control territorial y decisiones oportunas. También sabe que la seguridad y la economía están relacionadas: cuando el temor se instala, se debilita la vida comunitaria, disminuye el comercio y se cierran oportunidades para las familias.

El Gobierno del Presidente José Antonio Kast, encabezado en el Biobío por el delegado presidencial regional Julio Anativia, asumió esta demanda como una prioridad. La ACOT busca entregar mejores herramientas para prevenir, perseguir y sancionar a quienes amenazan nuestra convivencia. Varias de ellas necesitan ser discutidas y aprobadas por el Congreso Nacional.


En este contexto, sorprende escuchar a la oposición del Biobío calificar al Ejecutivo como un “Gobierno desordenado”. Desorden sería improvisar sin rumbo ni planificación. Pero aquí existe una agenda estructurada en cuatro ejes, un despliegue territorial para explicarla y avances en coordinación entre policías y fiscales, modernización de la inteligencia y mayores controles para impedir que los delincuentes continúen operando desde las cárceles. Hay una dirección y un trabajo en marcha.

Más contradictorio resulta que, mientras se acusa desorden, algunos parezcan situarse en la vereda contraria a lo que la ciudadanía pide a gritos: hacer del Biobío una región más tranquila y en paz para vivir. Esta no es una consigna política, sino una necesidad urgente y transversal de familias que quieren recuperar sus espacios públicos y desarrollar sus proyectos de vida sin temor. Nadie pide a la oposición un cheque en blanco ni que renuncie al debate democrático. Los proyectos deben discutirse con rigor, mejorarse y fiscalizarse responsablemente.


Pero una cosa es aportar con observaciones; otra es transformar las diferencias políticas en obstáculos para entregar al Estado las herramientas que necesita. La seguridad de las personas no puede quedar atrapada en cálculos políticos.

Las diputadas, diputados y senadores del Biobío conocen esta realidad. Tienen la oportunidad de contribuir a una tramitación seria, constructiva y oportuna. Nuestra región necesita que su voz en el Congreso se transforme en acuerdos y soluciones.


Desde el Gobierno continuaremos desplegados en las comunas, explicando la ACOT y recogiendo las necesidades de las personas. Escuchar es indispensable, pero no suficiente. El verdadero valor del diálogo comienza cuando esa escucha se transforma en decisiones y acciones capaces de devolver la tranquilidad a nuestras comunidades.