Primera infancia y familias de acogida

28 de Agosto 2026 | Publicado por: Diario Concepción
Fotografía: Cedida

Aumentar la captación de familias de acogida es un compromiso país que debe convocarnos a todos. Mundo público y privado debemos trabajar de manera articulada para que ningún niño entre 0 y 4 años deba crecer en una residencia, privado del derecho de vivir en familia.

Nuestra meta como Región del Biobío es más profunda: instalar una cultura de acogimiento que sea parte de los valores y creencias de los ciudadanos del Biobío. Que en cada hogar, en cada barrio, en cada empresa, se entienda con convicción que un niño siempre va a estar más protegido en una familia de acogida que en una residencia. Sobre todo en sus primeros años, donde el vínculo, el afecto y la seguridad emocional son irremplazables para su desarrollo cognitivo y social.

En 2005, la Ley N° 20.032 reestructuró y dio un nuevo marco técnico a los programas de familias de acogida. En 2022 dimos un paso histórico como país con la promulgación de la Ley de Garantías y Protección Integral de los Derechos de la Niñez y Adolescencia N° 21.430. Esta ley cambió el paradigma: ya no es solo tarea de un servicio, sino que implica la coordinación del Estado en su conjunto en la protección de niños, niñas y adolescentes. Obliga a Salud, Educación, Desarrollo Social, Justicia y a todos los sectores a articularse para garantizar derechos. Y ser familia de acogida es parte de ese sistema de garantías.


Desde 2010 en adelante, además, una serie de acuerdos internacionales de Naciones Unidas y de la Red Latinoamericana de Acogimiento Familiar (RELAF) han sido categóricos: debemos terminar con la institucionalización temprana.

En esa línea, debemos amplificar las campañas para captar nuevas familias. Hace pocos días iniciamos junto a EFE Sur una iniciativa para que las 50 mil personas que transitan diariamente por el Biotrén conozcan, a través de soportes físicos y digitales, en qué consiste ser Familia de Acogida Externa (FAE). Seguimos avanzando en la misma dirección con Essbio. Pero necesitamos más instituciones que nos ayuden a difundir este mensaje de amor que debe unirnos como región.


Es fundamental aclarar: el acogimiento es un apoyo temporal, no definitivo como la adopción. La familia adoptiva es, jurídicamente, la familia permanente. La familia de acogida, en cambio, recibe a un niño, niña o adolescente que ha sufrido una vulneración para entregarle protección inmediata, afecto y un hogar seguro, evitando la residencia, especialmente cuando hablamos de lactantes.

Ese cuidado transitorio permite, mientras el niño está protegido, trabajar con su familia de origen, fortalecer vínculos con su familia extensa o buscar una familia adoptiva que garantice todos sus derechos.


Hoy, en la Región del Biobío, 6 niños de entre 0 y 3 años están esperando una familia de acogida. Por eso necesitamos aumentar con urgencia la captación, evaluación y preparación de nuevas familias. El Plan Crecer en Familia, impulsado por el Gobierno, apunta a un objetivo claro y humano: que ningún niño o niña crezca sin el derecho de vivir en familia.

Quiero destacarlo con orgullo: hoy el Biobío es líder a nivel nacional en procesos de certificación de familias de acogida. Y eso no es casualidad. Es gracias al compromiso de las personas. Hemos logrado certificar 118 familias de acogida externas, sin lazo sanguíneo, que se complementan con 1.035 familias de acogida extensas —abuelos, tíos, hermanos mayores— que hoy protegen a sus nietos, sobrinos o hermanos con la esperanza de que sus padres puedan reasumir la crianza con amor. A cada una de ellas, gracias.


Desde la política pública debemos seguir mejorando las condiciones laborales, educativas y de salud para quienes asumen el compromiso de acoger, tal como nos mandata la Ley de Garantías. Y como sociedad, debemos agradecer la nobleza de esta decisión, no poner trabas y acompañar. Ser familia de acogida es cambiar la historia de vida de un niño o niña de nuestro país.

Si todos nos unimos en esta cruzada solidaria, podemos instalar esa cultura de acogimiento en el Biobío, iluminar vidas y devolver la esperanza a quienes nunca debieron perderla.


Daniel Manchileo Zeballos
Seremi de Desarrollo Social y Familia Biobío