Parques Nacionales: la naturaleza como camino hacia un desarrollo sustentable

25 de Agosto 2026 | Publicado por: Diario Concepción
Fotografía: Cedida

Hace un siglo, Chile tuvo la visión de proteger un territorio excepcional creando su primer Parque Nacional.

Mauricio Aguayo Arias
Decano de la Facultad de Ciencias Ambientales UdeC

El Día Internacional de los Parques Nacionales nos invita a mirar estos territorios no solo como espacios destinados a la conservación, sino como una de las inversiones más importantes que una sociedad puede realizar en su propio futuro.


Este año, la celebración adquiere un significado especialmente relevante para Chile, el Parque Nacional Vicente Pérez Rosales cumple 100 años desde su creación en 1926. Es el parque nacional más antiguo del país y uno de nuestros espacios naturales más emblemáticos.

Pero conservar biodiversidad no significa simplemente poner una frontera sobre un mapa. Un área protegida solo cumple efectivamente su propósito cuando existe una gestión adecuada, recursos suficientes, conocimiento científico y capacidad para enfrentar las amenazas que afectan a los ecosistemas. La conservación efectiva requiere pasar de la protección nominal hacia una gestión activa y adaptativa.


Los ecosistemas sostienen nuestra vida de múltiples maneras, regulan el clima, almacenan carbono, producen y purifican agua, protegen los suelos, reducen riesgos naturales y proporcionan espacios para el bienestar físico y mental. Cuando protegemos la naturaleza no estamos solamente protegiendo especies; estamos protegiendo las condiciones que hacen posible nuestra propia vida.

Esta comprensión nos obliga también a repensar la idea de desarrollo. Frente a la crisis climática y de biodiversidad, necesitamos avanzar hacia un desarrollo basado en la naturaleza, que reconozca que la economía y el bienestar humano dependen, en última instancia, de ecosistemas saludables y de los servicios que estos proporcionan.


Chile tiene condiciones excepcionales para avanzar en esta dirección. Nuestro territorio concentra una extraordinaria diversidad natural que constituye una oportunidad para construir nuevas formas de desarrollo. El turismo de naturaleza es uno de los ejemplos más evidentes. Nuestras áreas protegidas pueden transformarse en verdaderos motores de desarrollo local, regional y nacional. La pregunta no debería ser cuánto nos cuesta conservarlas, sino cuánto estamos dispuestos a invertir para que este patrimonio natural se transforme en una de las principales vías de desarrollo del país.

Para ello, es posible diseñar un sistema de incentivos económicos que promueva inversiones turísticas sustentables. Chile ya tiene experiencia en utilizar incentivos públicos para movilizar inversión y transformar actividades productivas. Un ejemplo es el impulso que durante décadas recibió la actividad forestal mediante instrumentos de fomento estatal, que contribuyeron a desarrollar una industria de gran importancia económica. Aplicado al turismo de naturaleza, este enfoque debería promover emprendimientos locales y servicios turísticos que contribuyan a la conservación.


Hace un siglo, Chile tuvo la visión de proteger un territorio excepcional creando su primer Parque Nacional. Hoy necesitamos la misma visión, pero a una escala mucho mayor: conservar nuestra biodiversidad, restaurar los ecosistemas degradados, fortalecer nuestras áreas protegidas y construir un modelo de desarrollo basado en la naturaleza, donde conservación, bienestar humano y prosperidad económica sean partes de una misma estrategia.