Revisar y fortalecer la institucionalidad de derechos humanos
11 de Agosto 2026 | Publicado por: Diario Concepción
El Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) ha fortalecido el ejercicio de los derechos humanos en Chile tras 15 años de funcionamiento. Hoy, la discusión sobre su institucionalidad se ha reinstalado en la agenda pública. La moción parlamentaria (Boletín 18.331-17) de junio de 2026 grafica la necesidad de una revisión técnica y transparente de su diseño normativo.
La experiencia acumulada desde 2010 y el mecanismo internacional en torno a las instituciones nacionales de derechos humanos, conocidos como “Principios de París”, entregan bases para que toda reforma pueda ser encauzada desde el rol que están llamadas cumplir las instituciones nacionales de derechos humanos para ser consideradas creíbles y funcionar eficazmente con independencia e imparcialidad transversal.
En Chile hoy existen insumos maduros para perfeccionar el organismo sin menoscabar el mandato de protección que toca al INDH, lo cual requiere una discusión nacional sensata. No a la luz de contingencias o discursos populistas. Para llegar a un buen puerto, la revisión legislativa podría abordarse desde ciertos ejes que ordenen los relatos diversos, favoreciendo así una sana discusión legislativa y la posibilidad de llegar a consensos y no imposiciones.
La gobernanza parece ser un primer tema por revisar. El estándar internacional exige procesos de selección uniformes, meritocráticos, participativos y, sobre todo, transparentes. Se debería regular la publicidad de vacantes y audiencias públicas a fin de que no sea la prensa la vía por la cual la sociedad se entere de quienes asumen tales o cuales roles o cargos a partir de discusiones politizadas desde intereses partidistas.
Conforme a los “Principios de París”, el pluralismo exige diversificar los perfiles hacia el mundo académico no jurídico y la sociedad civil. En este marco, resulta urgente reforzar al Consejo Consultivo como un espacio fluido de retroalimentación del Consejo Superior con la academia y la sociedad civil.
Pluralismo y sociedad civil entonces pueden ser un segundo eje para la discusión.
En tercer lugar, la discusión sobre la reforma al INDH puede ser la oportunidad para revisar también, armónicamente, otras institucionalidades al alero de los estándares internacionales reflejados en los “Principios de París”. La Defensoría Nacional de la Niñez requiere ser reforzada en un momento crítico para la niñez y la adolescencia en Chile y, por otra parte, el mecanismo para la prevención de la Tortura, que opera justamente bajo el amparo del INDH como el órgano ejecutor, no puede quedar fuera de la discusión.
La esencia irrenunciable del INDH debe seguir siendo preservar la dignidad y libertad de todas las personas humanas que pisan el territorio de Chile frente a actuaciones abusivas del poder estatal, independientemente de su ideología política o de cualquier coyuntura electoral o social. Su rol es especialmente relevante respecto de personas o grupos que están en situación de mayor vulnerabilidad frente a tales abusos, como niños, niñas y adolescentes, o personas migrantes o de pueblos originarios, cuya protección exige garantías de autonomía imparciales y transversales. Esta premisa debería guiar el actuar de todas las autoridades y funcionarios estatales.
Revisar y fortalecer la institucionalidad de derechos humanos es una necesidad. La deliberación legislativa en torno al INDH puede ser una oportunidad para demostrar altura de miras de todos los sectores involucrados. Se lo debemos a las nuevas generaciones.
Amaya Alvez Marín y Ximena Gauché Marchetti
Profesoras Titulares
Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales UdeC