La fauna nos recuerda que los ríos están vivos
05 de Agosto 2026 | Publicado por: Diario Concepción
En los últimos días han llamado la atención dos eventos de avistamiento de fauna silvestre en Concepcion y Temuco. El primero fue de un lobo Marino que ingresó al estero Ulloa, en el río Andalién, en el sector de Valle Noble. El segundo, el de un coipo en las calles cercana al canal Gibbs. Para muchos fueron imágenes virales, para otros una simple curiosidad. Sin embargo, lo llamativo no es que hayan aparecido, sino que aún puedan hacerlo.
Durante décadas hemos modificado los cursos de agua para convertirlos simplemente en canales que desaguan aguas lluvias. Hemos edificado hasta la ribera de los mismos, eliminamos la vegetación ribereña y rellenamos humedales. A nadie le gustaría volver a su casa y descubrir que se derribaron las paredes, se cambió el dormitorio por un estacionamiento, la cocina por un living y el jardín se tapó con cemento. Eso mismo le ocurre a la fauna cuando modificamos un río, lo que para nosotros son obras de ingeniería, para ellos es una remodelación forzada de su casa. Cada una de estas modificaciones reduce la capacidad de la fauna para desplazarse, alimentarse y refugiarse, aumentando la probabilidad de encontrarlos, en lo que consideramos “nuestros patios”.
Un lobo marino ingresando a los ríos es más común de lo que uno piensa. Estos pueden remontar siguiendo peces o explorando nuevos sectores, no necesariamente significa que están perdidos. Se han encontrado lobos nadando decenas de kilómetros aguas arribas de la desembocadura del mar, en lagos cerca de Valdivia como el Lago Riñihue o Lago Ranco. Lo mismo ocurre con un coipo, estos utilizan humedales y cursos de aguas como corredores naturales de desplazamiento. Los animales nos recuerdan que muchas ciudades fueron construidas precisamente sobre antiguos lechos fluviales.
Las intensas lluvias que han caído recientemente en el sur de Chile, han vuelto a poner a los humedales en el centro de la discusión. Se ha destacado a la ciudad de Valdivia como un ejemplo de una ciudad que puede resistir estas precipitaciones sin sufrir grandes inundaciones. Una de las razones es la presencia de humedales urbanos, verdaderas esponjas que captan las aguas que escurren por las calles, las almacenan temporalmente y las conducen a los grandes ríos, reduciendo las inundaciones, con la consiguiente reducción de riesgo para los humanos. Conservar estos ecosistemas no solo protegen a las personas, sino que también a la fauna, manteniendo estos corredores ecológicos. Debemos entender que los ríos siguen siendo sistemas vivos, aún cuando atraviesan calles, puentes y barrios.
La noticia no es que los lobos marinos han nadado por un estero urbano y un coipo apareciera junto a un canal. La verdadera noticia es que aún se mantienen conexiones ecológicas suficientes para que estos animales aún puedan desplazarse. Cada vez que uno de ellos aparece frente a nosotros, nos recuerdan otra vez, que las ciudades se están construyendo sobre paisajes que nunca han dejado de estar vivos. Por esto, el crecimiento de nuestras ciudades no puede depender únicamente de donde existen lugares para construir.
Los nuevos barrios y viviendas deben planificarse considerando los ríos, humedales y corredores ecológicos que ya existen, porque una ciudad bien diseñada no solo ofrece una mejor calidad de vida para las personas, sino que también respeta el hogar de especies con las cuales compartimos el paisaje.
Pablo Fierro Retamal
Investigador Principal, Centro Nacional de Investigación, Ríos y Ecosistemas.