Irán, Trump y el mundo sin reglas
01 de Agosto 2026 | Publicado por: Diario Concepción
Jaime Inzunza Linco
Antropólogo sociocultural
Integrante CEE UdeC
Lo ocurrido en Venezuela a principios de año nos advirtió que para Donald Trump el derecho internacional es un simple saludo a la bandera, siendo un simple obstáculo prescindible antes que un límite al poder. La ofensiva militar contra Irán confirma que no se trata de episodios aislados, sino de una forma de ejercer liderazgo basada en la fuerza, la intimidación y el desprecio por las instituciones multilaterales.
El ataque estadounidense ocurrió mientras existían canales diplomáticos abiertos, debilitando precisamente los mecanismos creados para evitar que las disputas entre Estados escalen hacia conflictos de consecuencias imprevisibles. Cuando la principal potencia mundial actúa al margen de las reglas que dice defender, la gobernanza global pierde legitimidad y el orden internacional comienza a erosionarse.
La respuesta de los organismos internacionales vuelve a evidenciar una contradicción histórica. Las represalias iraníes fueron rápidamente condenadas, mientras que la acción inicial de Washington no enfrentó una reacción equivalente. La pregunta es inevitable: ¿de qué sirve un sistema internacional que exige respeto a las normas cuando estas parecen obligatorias solo para los más débiles?
Las consecuencias tampoco permanecen confinadas a Medio Oriente. La incertidumbre golpea los mercados, aumenta el precio del petróleo, presiona el valor del dólar y termina encareciendo alimentos, combustibles y transporte en países tan distantes como Chile. Pero el costo más profundo no se mide en indicadores económicos, sino en vidas humanas.
Cada bombardeo sobre infraestructura civil destruye hospitales, hogares y comunidades enteras. Cuando esas muertes son justificadas como daños aceptables o simples “escaramuzas”, el Derecho Internacional Humanitario deja de ser un principio para transformarse en una recomendación opcional. Más inquietante aún es el riesgo de una escalada entre potencias con capacidad militar suficiente para desencadenar una catástrofe de alcance mundial.
Si hoy aceptamos que las reglas internacionales se aplican de manera selectiva según el poder de quien las incumple, mañana ningún Estado tendrá garantías de soberanía y ningún ciudadano podrá sentirse ajeno a las consecuencias. El mayor peligro no es únicamente la guerra en Irán. Es acostumbrarnos a un mundo donde la fuerza reemplaza definitivamente al derecho.