Las 40 horas sí se tocan
25 de Julio 2026 | Publicado por: Diario Concepción
Hace pocos días, el gobierno ingresó con suma urgencia un proyecto de ley que modifica la regulación de las ya conocidas 40 horas. Este se presenta como un “perfeccionamiento” de los mecanismos de adaptabilidad, orientado a la creación de empleo. Sin embargo, conviene revisar qué se está modificando y a qué costo.
Hoy en día, la jornada de 42 horas semanales (40 horas en 2028) puede distribuirse en promedios de hasta 4 semanas y, si el trabajador está sindicalizado, se requiere además el acuerdo previo de su organización. El proyecto amplía ese ciclo a 16 semanas y, en turismo, hoteles, restaurantes, bares y casinos, hasta 52 semanas, es decir, un año completo. Las semanas continuas que pueden alcanzar 45 horas suben de dos a cuatro, y a ocho en ese mismo sector.
El punto crítico es que desaparece la exigencia de acuerdo previo del sindicato al que esté afiliado el trabajador para aplicar esta distribución flexible, lo que refuerza el poder del empleador en la materia. El proyecto sólo conserva ese acuerdo para ampliar el ciclo a 52 semanas, mientras que turismo, hotelería y gastronomía quedan en una posición especialmente débil, sin dicho resguardo.
El efecto práctico es que la jornada deja de ser previsible para el trabajador. Quienes trabajan organizan su vida en torno a esos horarios: el cuidado de los hijos, el estudio vespertino o un segundo empleo dependen precisamente de aquello. Cuando la distribución se calcula en períodos tan amplios, esa certeza se traslada íntegramente al empleador, obligado sólo a comunicar, con una semana de anticipación, la alternativa que aplicará cada ciclo.
Más grave aún es el argumento del gobierno sobre la promoción del empleo, que no resiste análisis. Si en temporada alta el empleador puede redistribuir las horas del personal existente, deja de necesitar refuerzos. La flexibilidad no crea puestos de trabajo: los concentra en quienes ya los tienen, con más horas ordinarias y menor pago de horas extra.
Históricamente, el Derecho del Trabajo nació para proteger a la parte débil de una relación estructuralmente desigual. Suponer que menos derechos producen mejores resultados es una apuesta sin respaldo empírico y una vuelta a categorías del siglo XIX. El control del tiempo de trabajo fue la primera conquista del movimiento obrero, y devolverlo a la decisión unilateral del empleador no es modernizar, es retroceder.
Felipe Merino Valenzuela
Abogado DPT
Centro de Estudios Europeos UdeC