Hoja de ruta para fortalecer la minería chilena

04 de Julio 2026 | Publicado por: Diario Concepción
Fotografía: Cedida

A nivel mundial, Chile sigue siendo el principal productor de cobre, segundo de molibdeno y tercero de litio, además de un actor relevante en otros minerales estratégicos. Estos antecedentes confirman nuestro liderazgo en minería, una posición que muchos otros países productores quisieran alcanzar.

Chile se encuentra en una posición expectante ante el nuevo ciclo de precios récord del cobre, impulsado por la creciente demanda para la descarbonización, la electromovilidad y, más recientemente, la inteligencia artificial. Hoy, la sostenibilidad del planeta y la generación de conocimiento requieren más minería.

No obstante, la producción de cobre en Chile se ha estancado: hoy oscila entre 5 y 5,5 millones de toneladas anuales e incluso ha mostrado una leve caída. La inversión reciente no se ha traducido en aumentos de producción, pues gran parte se destina a sostener faenas existentes, compensar la caída de leyes y financiar proyectos cuya producción veremos recién en la próxima década. A esto se suma un nuevo contexto global: han surgido nuevos distritos mineros y países que han modernizado sus regulaciones, atrayendo inversión.


¿Qué explica este desajuste entre las buenas condiciones de mercado y el desempeño de nuestra industria? Entre las principales causas están la creciente complejidad en la tramitación de permisos ambientales y sectoriales —con plazos amplios e inciertos, criterios difusos y duplicidades—, la derogación de marcos legales que incentivaban la inversión, niveles insuficientes de exploración y la menor ley de algunos yacimientos.

Sobre la base de este diagnóstico, elaborado junto a distintos sectores de la industria y recogido en la Política Nacional Minera 2050, formulamos el Plan de Gobierno para la Minería 2026-2030, articulado en tres ejes con medidas concretas, varias de las cuales ya comenzamos a implementar durante los primeros 90 días del Gobierno del Presidente Kast.


El primero aborda la promoción de inversiones y certeza jurídica. Invertir en minería implica horizontes de décadas; por ello proponemos un proyecto de invariabilidad tributaria que entregue confianza a quienes financian proyectos de largo plazo. Asimismo, ingresamos al Congreso un proyecto de ley que simplifica y aporta certeza al régimen de patentes mineras.

El segundo eje corresponde a la modernización regulatoria para agilizar proyectos. Como ministerio estamos actualizando reglamentos clave —Seguridad Minera y Ley de Cierre— para incorporar técnicas habilitantes alternativas previstas en la Ley Marco de Autorizaciones Sectoriales. Además, trabajamos con otros ministerios y servicios para modernizar regulaciones sectoriales. El objetivo es simple: reducir tiempos, evitar duplicidades y aumentar la predictibilidad para que proyectos viables no queden entrampados innecesariamente en la burocracia estatal.


El tercer eje es el fortalecimiento de la institucionalidad minera. Promoveremos la modernización de las instituciones y empresas mineras del Estado, avanzaremos en mayor transparencia en el uso de los recursos del royalty e impulsaremos una mayor integración minera regional. En ese contexto, ya reactivamos el tratado de integración minera con Argentina, lo que permitirá desarrollar proyectos que generarán miles de empleos, nuevas oportunidades para proveedores locales y el fortalecimiento de infraestructura regional.

El tiempo apremia. Cada tonelada adicional de mineral que logremos producir nos acerca al desarrollo: ayuda a financiar programas sociales, genera más trabajo —especialmente en las comunas mineras— y fortalece el dinamismo regional. En definitiva, mejora las oportunidades para las familias chilenas. Por ello, como país tenemos la obligación de materializar los proyectos de inversión minera que hoy están en cartera. Destrabarlos y hacerlos posibles es nuestro propósito.


Álvaro González
Subsecretario de Minería