Lo diverso no es una excepción

01 de Julio 2026 | Publicado por: Diario Concepción
Fotografía: Cedida

Cada junio, el mes del Orgullo LGBT+ reabre una pregunta incómoda para quienes aún reducen la diversidad sexual a una anomalía: ¿qué ocurre cuando la propia naturaleza desmiente esa idea? Durante décadas, parte del debate ha invocado la biología para sostener visiones estrechas. Sin embargo, observada con rigor, la biología es menos binaria y mucho más compleja.

En una revisión sistemática reciente analizamos evidencia de comportamientos sexuales entre individuos del mismo sexo en cerca de 207 especies de invertebrados —insectos, moluscos, lombrices, gusanos y crustáceos— incluyendo cortejo, monta, cópula, formación de pares e interacciones afines. Estas conductas no responden a una única explicación.

Uno de los hallazgos centrales es su diversidad de origen. En algunos casos se relacionan con reconocimiento impreciso o apareamiento indiscriminado, cuando distinguir el sexo es difícil o rechazar oportunidades resulta más costoso. En otros, dependen del contexto: densidad poblacional, proporción de sexos, escasez de parejas, infecciones, experiencia o riesgo de depredación. También pueden cumplir funciones adaptativas, como aumentar oportunidades reproductivas futuras, favorecer cooperación o mantener cohesión social. En suma, no son anomalías, sino parte del repertorio conductual animal.


Esto no implica buscar en insectos o moluscos una “justificación” moral para las identidades humanas; los derechos no dependen de otras especies. Pero sí permite desmontar una afirmación persistente y débil: que la diversidad sexual sería antinatural. La naturaleza rara vez encaja en categorías rígidas.

La revisión advierte además un sesgo: la evidencia se concentra en insectos porque son más estudiados, no porque otros grupos carezcan de estas conductas. Lo que no se observa parece no existir, hasta que se mira de otro modo. Algo similar ocurrió históricamente con la diversidad humana, invisibilizada o silenciada.


Hablar de Orgullo desde la ciencia es afirmar una idea básica: la diversidad no es ruido, es parte de la variación de la vida. La evolución opera con plasticidad, contexto e historia. En ese marco, estas conductas no son rarezas marginales, sino fenómenos distribuidos y aún poco explorados.

Quizás la tarea pendiente sea aprender a mirar mejor: la biodiversidad sin esquemas rígidos, la sexualidad sin convertirla en amenaza, la evidencia sin forzarla a prejuicios. Entonces se vuelve claro: la vida es compleja, la variación importa y lo diverso no necesita pedir permiso para existir.


Valeria Palma Onetto
AcadémicaUSM, Sede Concepción