Laguna de los negros

28 de Junio 2026 | Publicado por: Diario Concepción
Fotografía: Alejandro Mihovilovich Gratz

Entre las lagunas que rodeaban Concepción y que aparecen en los mapas penquistas del siglo XIX, destaca una inexistente a la fecha y que, por su nombre,  llama a la curiosidad de los habitantes, esta es la Laguna de los Negros.

El nombre se relaciona con un hecho de sangre ocurrido en el año 1805, debido a un motín producido a bordo de un barco que trasladaba esclavos negros desde el puerto de Valparaíso hacia el Perú.  Según el relato del historiador don Benjamín Vicuña Mackenna en su obra Historia de Valparaíso, se lee: “El 20 de diciembre de 1804,  embarcábase en Valparaíso, a bordo de uno de los buques americanos apresados en 1802 , el Tryal,  una partida de 72 negros del Senegal que había arriado desde Mendoza,  un tratante de profesión llamado don Alejandro de Aranda”.

Este grupo de esclavos estaba formado por niños, 28 mujeres y 20 hombres. El capitán del barco, don Benito Cerreño, embarcó el cargamento de esclavos y una dotación de pasajeros con destino al Perú.


Entre los esclavos se encontraba Babo y su hijo Mure que asociados con Joaquín, un esclavo empleado como calafate, organizaron un complot para matar a sus carceleros y obtener su libertad, tratando de llevar la embarcación a su lugar natal en África. El motín se desarrolló en la mañana del 27 de diciembre cuando Babo y sus cómplices, ayudados por el calafate, se precipitaron sobre la tripulación dormida, dando muerte a 18 marineros para luego lanzarlos al agua, sorprendiendo al capitán y al resto de la tripulación, quienes bajo amenaza de correr la misma suerte que el resto de la tripulación, le hizo cambiar el rumbo a la nave dirigiéndola hacia el sur.

A la altura de la Isla Santa María se cruzaron con el barco ballenero “Perseverance”, que se encontraba anclado en el lugar;  en un descuido de sus captores el capitán Cerreño se lanzó al mar y  fue recogido por un bote de la “Perseverance”, lo que permitió informar al capitán de dicho barco de la situación que se vivía en el “Tryal”. Armados los marinos persiguieron en botes a la embarcación secuestrada y en casi 2 horas de lucha capturaron y apresaron a los amotinados, trasladándolos a Talcahuano para ser juzgados por las autoridades del puerto.


Los amotinados fueron juzgados por don Juan Martínez de Rozas, asesor letrado y delegado de la Intendencia de Concepción, sentencia que fue confirmada por la Real Audiencia de Santiago, condenando a los 8 negros que habían sobrevivido a la lucha de su captura, a ser ahorcados en la Plaza Mayor de Concepción. Este hecho se mantuvo por muchos años en la memoria de los penquistas, incluso se comentaba que Mure en un castellano perfecto se dirigió a la población, reconociendo justa la sentencia, pero que lo ocurrido era el resultado de la crueldad de sus captores y de su falta de derecho para ir a robar hombres libres a sus hogares en África.

Debido a que el campo santo estaba consagrado por la iglesia, era imposible la inhumación a los individuos autores de asesinatos y otros delitos de lesa humanidad, por esta razón los cadáveres de los negros fueron arrojados, con una piedra amarrada al cuello, a la laguna existente entre las calles Cruz, Prieto, Caupolicán y Colo-Colo, que debido a este hecho pasó a llamarse Laguna de los Negros.


Años más tarde y por efectos sanitarios la laguna fue desecada y varios vecinos construyeron alrededor y sobre ella.  Hoy sólo nos quedan algunos planos antiguos, documentos de la administración municipal y el recuerdo en la historia de nuestra ciudad.

Alejandro Mihovilovich Gratz


Investigador histórico