Patrimonio: una ley para mirar el Biobío desde sus territorios
21 de Junio 2026 | Publicado por: Diario Concepción
Carolina Tapia Krug
Seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Biobío
En el Biobío, hablar de patrimonio es hablar de industria, memoria obrera, arquitectura, paisajes, archivos, trenes, caletas y comunidades que han sostenido, muchas veces con más convicción que recursos, una parte esencial de nuestra identidad.
Por eso, la discusión del proyecto de Ley de Patrimonio Cultural no puede leerse como un trámite lejano. Para una región con nuestra densidad histórica y cultural, esta ley puede marcar una diferencia concreta; pasar de una lógica centrada en la declaratoria y la autorización a un sistema con más gestión, participación y capacidad regional para cuidar y proyectar el patrimonio.
Lota es el ejemplo más claro. La comuna concentra una de las mayores densidades de monumentos nacionales del país. Además, el Conjunto Minero de Lota forma parte de la Lista Tentativa de la UNESCO para ser postulado como Sitio de Patrimonio Mundial. Allí, el patrimonio no es una postal, es vida cotidiana. Está en el carbón, el Chiflón del Diablo, Chivilingo, Lota Alto, los archivos de ENACAR y la memoria de sus trabajadores. Esa riqueza exige conservación, planificación urbana, turismo responsable y participación comunitaria.
La legislación vigente ha demostrado limitaciones para responder a la complejidad del patrimonio regional, donde la protección efectiva requiere coordinación con el desarrollo urbano, la inversión pública y la participación de las comunidades. En ese contexto una nueva ley puede beneficiar al Biobío porque reconoce que el patrimonio se gestiona mejor desde el territorio, tomando en cuenta la identidad regional. Más atribuciones regionales y procedimientos claros permitirían responder con mayor oportunidad a municipios, organizaciones, propietarios y comunidades. En una región con zonas típicas, monumentos históricos, patrimonio industrial y expresiones vivas, la agilidad administrativa será sin duda una aliada de la protección.
También importa que el proyecto amplíe la mirada hacia el patrimonio inmaterial, perspectiva que conversa con la cultura ferroviaria de San Rosendo, la identidad minera de Lota y Coronel, las tradiciones rurales y campesinas, el mundo lafkenche, la historia universitaria de Concepción y las redes comunitarias que cada año abren sus puertas.
Lo ocurrido el 30 y 31 de mayo es una señal potente: 366 actividades distribuidas en las 33 comunas del Biobío. Esa cifra habla de una ciudadanía activa, interesada en conocer y compartir su historia local. El patrimonio no es una preocupación de especialistas; es una práctica social cada vez más extendida.
El proyecto de Ley ha sido declarado prioritario por el Ejecutivo y cuenta con suma urgencia para los últimos trámites legislativos, precisamente porque necesitamos una ley que proteja mejor y entregue herramientas para conservar, restaurar, investigar, educar y vincular el patrimonio con las comunidades. Declarar un bien es apenas el comienzo; lo decisivo es acompañar su sostenibilidad en el tiempo.
Si Chile avanza hacia una nueva institucionalidad patrimonial, el Biobío no puede ser un observador de ese proceso. Debe ser protagonista. Porque aquí el patrimonio no pertenece al pasado. Sigue trabajando, educando, produciendo identidad y generando oportunidades. Lota lo demuestra con claridad: conservar la memoria no es un gesto de nostalgia, sino una manera de construir futuro.