El Laberinto Boliviano, litio y el eco del descontento
30 de Mayo 2026 | Publicado por: Diario Concepción
Apenas seis meses han bastado para que el gobierno de Rodrigo Paz Pereira se enfrente a grandes protestas ciudadanas. Atrapado en un vacío de poder debido a una exigua bancada parlamentaria (fruto de una legitimidad de segunda vuelta que no logró consolidar una coalición legislativa), el Ejecutivo exhibe una alarmante falta de cintura política. Al ensayar un libreto errático que alterna la pusilanimidad de retroceder ante medidas agrarias con la incompetencia técnica en la gestión de carburantes, Paz ha transformado el descontento en asedio.
Hoy, la Bolivia informal, que sostiene a más del 85% de la población, padece la asfixia cotidiana de la inflación y la escasez de divisas. Frente a esto, el mandatario recurrió a gestionar un millonario crédito con el FMI; un movimiento que reactiva el histórico pánico a la desnacionalización debido a cláusulas opacas que forzarían la apertura de las reservas estratégicas de litio a corporaciones extranjeras, traicionando el discurso indigenista y soberano que mantuvo durante su campaña y que lo llevó al poder.
Sin embargo, el síntoma más peligroso de esta crisis es el tránsito hacia el autoritarismo constitucional. Con la reciente derogación de los límites al estado de excepción, Paz se guarda bajo la manga la carta de la militarización. Como advierten diversos analistas, el uso del ejército para desbloquear rutas es una vía suicida: en Bolivia, una vez que corre sangre, las demandas gremiales se disuelven para dar paso a una confrontación directa por la destitución presidencial. Mientras tanto, la atomización de los movimientos sociales, huérfanos de representación tras la fractura institucional del MAS, complejiza cualquier salida negociada; el Gobierno dialoga con una facción mientras la periferia se desborda bajo la mirada alerta de aliados internacionales como Estados Unidos, que observan con profunda preocupación la fragilidad del eslabón más débil de la seguridad energética regional.
Ante el colapso paceño, ¿las manifestaciones son solo resultado de las medidas tomadas por el actual gobierno o son la expresión de un sistema ya agotado? Y mirando este escenario desde el vecindario sur, ¿cuán expuesto está Chile a que la desconexión de sus elites y la fragmentación de su representación política terminen por enfrentarnos a un escenario parecido?
Hananeel Acevedo Lagos
Coordinadora CEE UdeC