¿Qué pasó con la Carretera Hídrica?
03 de Mayo 2026 | Publicado por: Diario Concepción
Camila Bañales Seguel
Ing. Agrónoma. Dra. Ciencias Ambientales
Colectiva Justicia en Derechos Humanos
Durante algunos años, la llamada Carretera Hídrica se instaló como una solución estructural a la crisis del agua en Chile. Hoy, su sitio web ya no existe y el proyecto parece haber desaparecido. Pero no lo hizo: fue detenido en una etapa clave del proceso público.
El proyecto no fue declarado de interés público por el Ministerio de Obras Públicas, decisión adoptada en el Consejo de Concesiones. Esto implica que el Estado optó por no priorizarlo ni impulsarlo hacia licitación. Esto es una decisión administrativa que define qué proyectos se consideran estratégicos para el país.
¿Qué sabemos públicamente? Que el proyecto quedó fuera de la cartera priorizada y que, pese a ello, ha reaparecido en el debate. A inicios de 2026, en encuentros regionales, se volvió a posicionar como una “inversión estructural” necesaria, lo que evidencia que sigue vigente en ciertos sectores productivos y gremiales, particularmente en zonas de alta escasez hídrica. También sabemos que existe una base técnica relevante que ha cuestionado sus fundamentos. Desde la academia se ha planteado que no existen “excedentes” hídricos en las cuencas del sur, los impactos ecológicos de alterar caudales, y los altos costos energéticos de un sistema de bombeo de gran escala. Estos no son argumentos marginales, sino parte de un debate científico consolidado.
¿Y qué no sabemos? No existe un documento público, sistemático y accesible que consolide las razones oficiales de la decisión estatal ni las evaluaciones completas del proyecto. La información disponible desde organismos públicos y desde los propios promotores es fragmentaria. Al revisar los registros de la Ley de Lobby, no se observan audiencias recientes que transparenten gestiones activas para su reactivación.
En paralelo, la política hídrica ha priorizado otras estrategias: desalación, reúso y gestión integrada de cuencas. Frente a ello, los trasvases a gran escala aparecen como soluciones de alto costo económico, energético y ambiental, cuya viabilidad sigue siendo objeto de cuestionamiento.
Más que una historia cerrada, este proyecto revela una pregunta abierta: ¿cómo se toman – y cómo se comunican – decisiones sobre infraestructura crítica en un contexto de creciente incertidumbre hídrica?