Reflexiones tras la tragedia de Calama

31 de Marzo 2026 | Publicado por: Diario Concepción
Fotografía: Cedida

Hace aproximadamente un mes, el entonces ministro Cataldo visitó el colegio Nuevos Horizontes de San Pedro de la Paz para verificar los avances en la implementación de las medidas de seguridad destinadas a proteger a la comunidad educativa. Fue precisamente, la balacera ocurrida en ese establecimiento la que puso en la agenda pública la instalación de pórticos detectores de metal y/o armas en los accesos de los colegios, como una reacción a una situación de violencia que aún nos cuestionamos si, como sociedad, estamos verdaderamente preparados para enfrentar.

El lamentable hecho que nos enluta, con la pérdida irreversible de la funcionaria de la educación y las consecuencias del ataque, ocurrido en Calama, nos obligan a reflexionar: ¿Qué nos ha pasado como sociedad para convertir los colegios en lugares donde se deben destinar recursos, tiempo y profesionales únicamente a gestionar la convivencia escolar? ¿Acaso hemos olvidado que el colegio no sólo debe ser un espacio físico seguro, sino un entorno de formación humana y valores?.

Esta tragedia nos invita a preguntarnos si basta con protocolos, reglamentos y prohibiciones, o si debiéramos cambiar el foco y comenzar por las conversaciones al interior de nuestros hogares. Como sociedad debemos reenfocar la educación en el respeto mutuo, en valorar el aprendizaje, en compartir con empatía y en construir desde la base familiar.


Hoy, mientras se debaten múltiples propuestas para evitar que hechos como el de Calama vuelvan a ocurrir – y alguna de ellas posiblemente de transforme en ley -, corremos el riesgo de olvidar el deber fundamental que tenemos como padres: educar a nuestros hijos. Ejercer nuestra responsabilidad no sólo exige derechos, sino dedicar tiempo para conversar, poner límites claros y reconocer sus logros.

Espero que esta terrible situación abra un espacio de dialogo profundo en la sociedad, donde reconozcamos que la seguridad de los colegios no sólo se logra con tecnología o leyes, sino con un compromiso activo de los padres en la formación integral de sus hijos, junto con el respeto y protección efectiva para los profesores y toda la comunidad. Porque al final la protección más efectiva comienza en el hogar y se extiende y se garantiza en los colegios, cuidando a cada estudiante, profesores y a toda la comunidad educativa.


Claudia Hurtado
Abogada.


Somos Mujeres por Chile