Paz y seguridad internacional
21 de Marzo 2026 | Publicado por: Diario Concepción
Lara Monteverde
Universidad ORT Uruguay
Colaboradora CEE UdeC
El Consejo de Seguridad (CSNU) es el único órgano de Naciones Unidas (ONU) que puede autorizar al resto de la comunidad internacional al uso de la fuerza. El mismo está compuesto de quince miembros, cinco permanentes (Estados Unidos, Reino Unido, Rusia, China y Francia) y diez rotativos. Para que se aprueben las decisiones se necesita el voto afirmativo de nueve miembros, incluyendo a los permanentes. Se destaca que los últimos tienen poder de veto, es decir, si uno desaprueba una resolución, se cae.
Uno de los pilares de la ONU es el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales. Sin embargo, la Carta no define de manera precisa qué constituye una amenaza a lo dicho, dejando esta determinación en manos del propio Consejo. Esta discrecionalidad ha generado fuertes cuestionamientos, especialmente en el marco de conflictos contemporáneos como la guerra entre Rusia y Ucrania o el enfrentamiento entre Israel y Palestina, donde el CSNU ha demostrado dificultades para alcanzar acuerdos.
La perspectiva realista gana fuerza en un contexto donde los Estados priorizan, por sobre todo, sus intereses y su poder. La sensibilidad se hace a un lado y la estrategia es la clave. Todo parece justificarse en un sistema donde, a pesar de que cada Estado tiene voz y voto, no se plasma en la realidad. Porque, aunque el mundo se levante en busca de justicia, con que un solo miembro permanente del CSNU ejerza el derecho al veto es suficiente.
En 1963 se llevó a cabo un proceso de reforma que provocó un aumento a quince miembros en el CSNU. Sin embargo, el veto sigue en pie, y seguramente continúe hasta el fin de la ONU, ya que cualquier reforma requiere la aprobación y ratificación de los propios miembros permanentes, y a mi parecer, no es de interés de estos perder el poder de veto, a no ser que se tenga una mayoría establecida; de todas formas, los países que no formarían parte de esa mayoría vetarían la propuesta.
Entonces: ¿Cómo no tener una visión pesimista si se vuelve tan evidente nuestra falta de poder? Esa es mi visión del veto: El recordatorio constante de que, si un Estado no es una potencia, ante una atrocidad, poco importa el Derecho Internacional, la calidad de los argumentos o todas las normas y procedimientos que se han establecido (…) Ante una cruzada de intereses, no importan las atrocidades que ocurran en el medio, poco nos ampara.