El fin del tratado Nuevo START: control de armas nucleares en un régimen implícito

07 de Marzo 2026 | Publicado por: Diario Concepción
Fotografía: Cedida

El final pactado de la Guerra Fría entre 1989 y 1991 permitió un cambio pacífico en las partes en el régimen de seguridad mundial, algo que los especialistas han demostrado que es la excepción en las relaciones internacionales, pues la regla dice que tales cambios se producen después de un gran conflicto bélico. Los acuerdos de desarme, algunos firmados con la Unión Soviética y otros con Rusia después, permitieron una reducción espectacular del número de armas nucleares en manos estadounidenses y rusas. Además de establecer limitaciones estrictas al número de ojivas, crearon mecanismos de intercambio de datos e inspecciones en un ambiente de confianza mutua.

Todo esto estuvo vigente hasta principios del siglo XXI, cuando en Washington decidieron abandonar esos tratados porque consideraban que ya no eran útiles en un mundo globalizado en el que dominaban económica y militarmente. En 2002 salieron del Tratado ABM, en 2019 del Tratado INF y en 2020 del Tratado de Cielos Abiertos. Así, cuando estalló la guerra en Ucrania en febrero de 2022, solo quedaba en vigor el Tratado de Limitación de Armas Estratégicas firmado en Praga el 8 de abril de 2010 (Nuevo START), probablemente el más importante de todos porque mantenía la limitación de un máximo de 1550 ojivas nucleares estratégicas para rusos y estadounidenses.

No obstante, este tratado internacional tenía una fecha de finalización taxativa, el 5 de febrero de 2026, y solo admitía una prórroga, que habían acordado los presidentes Biden y Putin en enero de 2021, un año antes del inicio de la invasión de Ucrania. Ese era el horizonte temporal que tenían los gobiernos de ambas potencias para negociar un nuevo acuerdo, sin embargo ninguno de los dos asumió la responsabilidad a pesar del riesgo latente de choque en el Este de Europa.


En septiembre de 2025 Putin propuso seguir cumpliendo los límites del Nuevo START después de su vencimiento y Trump respondió a primeros de octubre que era una buena idea, pero la realidad es que el tratado finalizó sin ninguna declaración formal que permitiera extender esas limitaciones.

De este modo, por primera vez en más de cincuenta años no hay en vigor acuerdos de limitación de armas nucleares, ni tampoco se están negociando para lograrlo, a lo que hay que sumar el creciente arsenal chino, en un escenario de competición estratégica que define las relaciones internacionales actuales.


Dr. Luis V. Pérez Gil
Profesor Universidad de la Laguna (España) y analista del Instituto Español de Estudios Estratégicos


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