Los tiempos de la transición energética

20 de Febrero 2026 | Publicado por: Diario Concepción
Fotografía: Cedida

La energía se piensa en décadas, pero se discute en días. Ese desfase entre los tiempos del sistema energético y los tiempos de la conversación pública es uno de los principales problemas, y a la vez uno de los mayores desafíos comunicacionales de la transición energética en Chile.

Las decisiones energéticas no se toman para el próximo trimestre ni para el próximo gobierno. La planificación de generación, transmisión, almacenamiento e infraestructura opera en horizontes de 20 o 30 años. Sin embargo, la conversación pública ocurre en tiempo real, empujada por contingencias, titulares, redes sociales y urgencias políticas. Cuando estos dos tiempos no dialogan, la frustración es inevitable.

Aquí es donde la comunicación estratégica se vuelve indispensable para construir lo que denominamos como paciencia informada. Algo profundamente contraintuitivo en un ecosistema comunicacional que premia la inmediatez, la simplificación y la reacción.


La transición energética ha sido presentada muchas veces como una promesa cercana, cuando en realidad es un proceso largo, lleno de decisiones complejas, trade-offs y restricciones técnicas. Cuando esa complejidad no se explica, las expectativas se desalinean. Y cuando las expectativas se rompen, la conversación se vuelve adversarial: aparecen las desconfianzas, los rechazos y la sensación de que “nada avanza”.

Comunicar energía hoy exige cambiar el foco. Pasar de anunciar hitos aislados a narrar procesos. De celebrar proyectos individuales a explicar cómo encajan en una hoja de ruta de largo plazo. De responder crisis puntuales a ofrecer marcos de comprensión que permitan entender por qué algunas decisiones toman tiempo y por qué otras no tienen soluciones inmediatas.


Este desafío interpela tanto al Estado, como a las empresas y a los gremios del sector. Al Estado, porque muchas veces comunica energía desde la coyuntura política, sin sostener un relato continuo que atraviese administraciones. A las empresas, porque tienden a comunicar el futuro como promesa, pero no siempre el presente como proceso. Y a los gremios, porque conocen los plazos reales del sistema, pero no siempre los traducen en un lenguaje comprensible para la ciudadanía.

Construir paciencia no significa pedir resignación. Significa explicar con honestidad, reconocer límites, anticipar tiempos y ordenar la conversación pública en torno a lo que sí es posible hacer hoy y lo que requiere maduración. En energía, comunicar bien no es acelerar expectativas, sino alinearlas.


La transición energética no se juega sólo en la ingeniería, la inversión o la regulación. Se juega, en gran medida, en la capacidad de sostener un relato de largo plazo en un mundo que exige respuestas inmediatas. Y ese, más que técnico, es un desafío profundamente comunicacional.

Verónica Poblete


Directora Ejecutiva Bee Partners