Onofre Montanpe Urrejola
08 de Febrero 2026 | Publicado por: Diario Concepción
La historia urbana de Concepción durante las primeras décadas del siglo XX no puede comprenderse sin considerar la figura del arquitecto Onofre Montané Urrejola, cuyo trabajo contribuyó de manera decisiva a la configuración estética y funcional de la ciudad antes de los grandes terremotos que transformaron su fisonomía. Su trayectoria profesional refleja el tránsito de Chile hacia la modernidad arquitectónica, en diálogo con corrientes europeas y con las necesidades de una ciudad en expansión.
Onofre Montané Urrejola nació en Limache en 1884, en el seno de una familia vinculada a los círculos sociales influyentes de la época. Era hijo de Rodulfo Montané Rodríguez y Natalia Urrejola Unzueta, y mantuvo estrechos lazos con la élite penquista, entre ellos su parentesco con Carmen Urrejola Unzueta. Estas conexiones sociales facilitaron su inserción profesional en Concepción, ciudad que se transformaría en el principal escenario de su obra arquitectónica.
Su formación académica se desarrolló en la Universidad de Chile, donde obtuvo el título de arquitecto en 1912, en un período en que la disciplina comenzaba a profesionalizarse en el país. Al regresar al sur, Montané Urrejola se consolidó rápidamente como uno de los arquitectos más activos e influyentes de Concepción, participando en proyectos de carácter residencial, educacional y cívico, que respondían tanto a las aspiraciones de la elite local como al crecimiento urbano de la ciudad.
Entre sus obras más emblemáticas destaca la Casa de Carmen Urrejola, conocida posteriormente como Palacio Castellón, construida entre 1915 y 1917. Este edificio se transformó en un símbolo del refinamiento arquitectónico de la época, al combinar elementos neoclásicos con detalles propios del Art Nouveau, reflejando el gusto cosmopolita de los sectores acomodados. La relevancia histórica y patrimonial de esta obra se evidencia en la conservación de su fachada como Monumento Histórico, lo que permite apreciar aún hoy el legado estético de Montané Urrejola.
Otro ámbito fundamental de su producción fue la arquitectura educacional. El antiguo Liceo de Hombres de Concepción y el Teatro del Liceo Enrique Molina Garmendia constituyen ejemplos de su preocupación por crear espacios públicos sólidos y funcionales, capaces de resistir el paso del tiempo. Resulta significativo que algunas de estas estructuras hayan sobrevivido a los devastadores terremotos del siglo XX, lo que demuestra tanto la calidad técnica de su trabajo como su comprensión de las condiciones sísmicas del territorio chileno.
Desde el punto de vista estilístico, Montané Urrejola supo integrar influencias europeas con las particularidades locales, contribuyendo a dotar a Concepción de una identidad arquitectónica propia. Su obra no solo respondió a criterios estéticos, sino que también cumplió un rol social y cultural, al albergar instituciones educativas y espacios de encuentro que marcaron la vida urbana de la ciudad.
En conclusión, Onofre Montané Urrejola fue un arquitecto clave en el desarrollo histórico y patrimonial de Concepción. Su legado permanece tanto en las edificaciones que aún se conservan como en la memoria urbana de la ciudad, constituyéndose en un referente imprescindible para el estudio de la arquitectura chilena de comienzos del siglo XX.
Alejandro Mihovilovich Gratz
Investigador Histórico